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Las Farc y el Eln fueron protagonistas esta semana. Distintos, por sus enormes diferencias históricas y por los momentos tan disímiles que atraviesan en la actualidad. Las Farc (ahora denominadas Comunes), desmovilizadas y en desarrollo de los acuerdos firmados con el gobierno de Juan Manuel Santos, participaron en un encuentro con víctimas de sus acciones durante la guerra, convocado por la Comisión de la Verdad, que preside el sacerdote Francisco de Roux. Y el Eln, en un hecho poco común, tuvo un relevo en su jefatura, que ahora ocupará Antonio García, en reemplazo de Nicolás Rodríguez Bautista, cabeza desde 1998. Después de varios meses, los dos grupos volvieron a ser noticia, aunque por causas muy diversas.
(Vea: “Yolanda Cerón no era guerrillera, era líder y no merecía morir”: exparamilitar)
El evento convocado por De Roux forma parte de los procedimientos que se han puesto en marcha para terminar la guerra, curar heridas y evitar que estas, abiertas, impidan consolidar la paz. El evento fue emotivo y tuvo como hecho central la intervención de Íngrid Betancourt, quien sufrió un largo secuestro de seis años por parte de las Farc. El acto fue impactante. El discurso de Íngrid se caracterizó, a la vez, por una defensa de los acuerdos firmados entre la guerrilla y el Estado para terminar la confrontación, y por un rechazo a la crueldad de los actos cometidos por las Farc.
Por parte de la exguerrilla, la apuesta se dirigió hacia la defensa de los acuerdos, incluida la reparación a las víctimas, pero en el momento quedó la sensación de que aún falta un largo trecho por recorrer antes de poder cerrar las heridas que la guerra dejó abiertas. “No pretendemos excusarnos. Comprendemos a quienes se abstienen de perdonar”, dijo Rodrigo Londoño, jefe de la antigua guerrilla y ahora partido político.
(Lea: La humanidad en el encuentro entre víctimas y exFarc en la Comisión de la Verdad)
El evento en Bogotá dejó avances. Que se plantearan de forma clara los relatos sobre el conflicto y el proceso de paz era una necesidad aplazada. Pero también dejó en claro que si el proceso de negociación en La Habana fue difícil y lento, la tarea de consolidar el fin de la guerra implica aún mayores esfuerzos. Todavía queda un largo camino por recorrer.
Relevo en el Eln
Esta semana también hubo movimiento por el lado del Eln. Relevo en la cúpula y la consiguiente llegada de Antonio García a la cabeza del grupo. ¿Conservará la línea que había fijado su antecesor? El nuevo jefe de la agrupación, considerado del ala dura, ha enviado mensajes de continuidad. De hecho, la principal razón que motivó el relevo fue una enfermedad que le vienen tratando a Gabino en La Habana. No hay perspectivas de un cambio de rumbo. El titular de la página web del grupo, esta semana, fue muy elocuente al respecto: “Renuncia a los cargos, no a los ideales ni a los principios”, decía, con una fotografía grande de Nicolás Rodríguez en la pantalla de inicio.
(Conozca: “Les faltó compasión”: Íngrid Betancourt a ex-Farc)
Pero habrá que ver qué se perfila a futuro. Es poco probable que haya algún giro inmediato, en la medida en que la consolidación de los relevos recientes y el proceso electoral que se avecina fijarán nuevas realidades políticas. Solo entonces se sabrá si hay condiciones para reabrir algún proceso de negociación o plantear algún cambio de rumbo en cualquier dirección.
En la última campaña presidencial, en la que ganó Iván Duque, el asunto del conflicto interno perdió la importancia que tradicionalmente había tenido en el pasado. ¿Será que, a la luz de los últimos movimientos, la paz vuelve a ser tema en la próxima campaña? Según las encuestas sobre candidaturas a la presidencia, en la actualidad no hay simpatía hacia el diálogo con los grupos armados. ¿Primará el
discurso de mano dura en el debate? Hasta el momento, eso sería lo que las encuestas indican.