Publicidad

Oposición uribista en Congreso

Si bien el Centro Democrático puede declararse ganador con 20 senadores, la Unidad Nacional quedó con mayorías. El tema crucial de la disputa entre Santos y Uribe: el proceso de paz.

La mayor votación del Centro Democrático se dio en Antioquia y Risaralda. / Óscar Pérez
La mayor votación del Centro Democrático se dio en Antioquia y Risaralda. / Óscar Pérez

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

En 2002, cuando empezó a gobernar a Colombia, Álvaro Uribe logró consolidar mayorías en el Congreso. Con ellas consiguió aprobar la reelección presidencial y cuatro años después aumentó su poder en el Legislativo. En 2010, con directrices suyas, sus aliados conservaron esas mayorías y además lograron la victoria presidencial de Juan Manuel Santos. Sin embargo, esas bancadas optaron irse al lado del nuevo gobernante. Distanciado de Santos, el expresidente Uribe creó Centro Democrático y ayer demostró en las urnas la vigencia política de sus ideas.

Al cierre de esta edición, casi en un empate técnico, el Centro Democrático de Uribe dividió honores con el Partido de la U. Paradójicamente, esta última colectividad fue el soporte de Uribe para su reelección en 2006, y uno de sus creadores fue Juan Manuel Santos. Ayer, ese mano a mano entre el Centro Democrático de Uribe y la U, de Santos, evidenció el divorcio entre ambos líderes, pero también permite entrever cómo van a medir sus fuerzas en el cuatrienio 2014-2018. Sobre todo porque detrás de esta disputa está la tradicional entre liberales y conservadores.

Sin que se conozcan los resultados definitivos, es claro que las 20 curules al Senado, que hasta ahora gana el Centro Democrático, corresponden a escaños que perdieron la U, el Partido Conservador y hasta el Partido Liberal. Podría decirse que la U, el principal partido de la Unidad Nacional de Santos, logró la votación mayor, pero ahora tendrá una bancada paralela de las mismas proporciones. Esa disyuntiva demuestra una vez más el pulso aparte entre Uribe y Santos, hecho que puede suscitar variaciones en el futuro electoral inmediato.

Ayer, al agradecer a su electorado por la copiosa votación de más de 2 millones de votos, el expresidente Uribe la reivindicó como la necesidad de enmendar el deterioro de la seguridad y el estancamiento social. Un discurso complementado por el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, quien aseguró que el Centro Democrático es ahora “la nueva fuerza política de Colombia”. Un doble discurso con tono desafiante al presidente Juan Manuel Santos y sus políticas de Estado, que constituyen anuncios de lo que va a ser su oposición en el Congreso 2014-2018.

“En Colombia volvió la inseguridad por culpa de las negociaciones de La Habana”, precisó literalmente Zuluaga, quien además, al igual que Uribe, declaró que la presencia del Centro Democrático en el Congreso es también “para impedir que nos impongan el modelo Castro Chavista”. Es decir, lo que resulta claro es que la nueva realidad del Congreso colombiano puede cambiar el rumbo de las negociaciones de La Habana. Claro está, que del otro lado, la Unidad Nacional y los sectores minoritarios como la Alianza Verde y el Polo Democrático dan una mayoría que todavía apoya el proceso de paz.

En esa medida, el triunfo del uribismo es también de la Unidad Nacional. Lo que tendrá que decantarse hacia el futuro inmediato es cómo se va a mover el conservatismo hoy dividido entre la reelección de Santos y la aspiración de Marta Lucía Ramírez; y qué tanto son capaces de hacer el Partido Liberal y Cambio Radical no sólo para garantizar el triunfo de Santos en las presidenciales, sino para hacerle un contrapeso fuerte a la bancada uribista, cuya mayoría de integrantes van a debutar como legisladores.

Sin duda que será un Congreso distinto al actual. En los últimos cuatro años prevaleció el unanimismo alrededor del Gobierno con pocas voces disidentes. Ahora todo apunta a que de ser reelegido Santos tendrá una fuerte oposición del Centro Democrático, pero también pueden surgir sectores minoritarios que apoyen su principal bandera: el proceso de paz. Es decir, la misma polarización, entre Santos y Uribe, pero esta vez en un escenario donde esta rivalidad no se advertía: el Poder Legislativo.

Con un ingrediente adicional. Si se tiene en cuenta que la política colombiana suele hacerse con un presidente con iniciativa de gasto y un Congreso expectante a toda clase de beneficios, con el uribismo casi con una cuarta parte del Senado y una buena bancada en la Cámara, las negociaciones entre Ejecutivo y Legislativo para sacar adelante leyes y reformas tendrá que hacerse a otro precio. Una realidad que ratifica que lo de ayer fue un empate técnico entre el uribismo pura sangre y el santismo.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido