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Plagio de Piedad Córdoba buscaba presionar a Pastrana

Fiscalía dice que los ‘paras’ querían forzar al Gobierno a que también negociara con ellos, como lo hacía con las Farc en el Caguán.

03 de septiembre de 2012 – 01:56 p. m.

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Trece años han pasado desde el día en que la entonces senadora Piedad Córdoba fue sacada a empellones de un centro médico por cuatro hombres y una mujer armados, en el exclusivo barrio El Poblado de Medellín, para permanecer 14 días privada de la libertad, en poder de Carlos Castaño.

Intentando descifrar quiénes ordenaron el plagio y con qué fines, la Fiscalía acaba de llamar a juicio al exjefe paramilitar Salvatore Mancuso Gómez, quien se encuentra recluido en la cárcel de Northen Neck (Virgina, Estados Unidos).

En más de una ocasión, antiguos comandantes paramilitares como Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, le han contado a la justicia que la razón para privar de la libertad a la dirigente liberal era su cercanía con la guerrilla. Esto, con base en unas grabaciones que Carlos Castaño tenía en su poder, que incluía una llamada entre Córdoba y el jefe del ELN Francisco Galán. El propio Castaño así se lo hizo saber a Piedad Córdoba durante el cautiverio. Las grabaciones, se supo también, habían llegado a sus manos por cuenta de José Miguel Narváez.

Córdoba, la única excongresista hasta la fecha sancionada por la Farcpolítica –la Procuraduría la inhabilitó durante 18 años para ocupar cargos públicos–, nunca negó esa conversación con Francisco Galán. Ha negado, no obstante, que sus vínculos con los grupos guerrilleros hayan traspasado la frontera de lo permitido. Pero la Fiscalía no se enfrascó en esta discusión. Para el organismo investigativo, más allá de los intereses personales que pudiera tener Castaño, Piedad Córdoba fue secuestrada por una clara agenda política de los paramilitares.

Esa agenda tenía un propósito principal: conseguir que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fueran incluidas en la mesa de negociación entre el presidente de la época, Andrés Pastrana, y la guerrilla de las Farc. Según la defensora de Córdoba, incluía una segunda finalidad: presionar al Gobierno para que no se despejara el sur de Bolívar, zona que para ese momento ya era un fortín militar de los paramilitares, luego de haber expulsado a los comandos del Eln y las Farc que allí operaban.

De acuerdo con la resolución de acusación de la Fiscalía, conocida por El Espectador, si del carácter político del secuestro de Piedad Córdoba no quedaron dudas, de la responsabilidad de Salvatore Mancuso en el crimen mucho menos. Mancuso Gómez “no hizo nada para que cesara el secuestro sino que dejó que se prolongara en el tiempo”, anotó el ente investigativo, agregando además que él como líder paramilitar y cercano a Castaño sabía de antemano qué secuestros se iban a cometer, sin que Piedad Córdoba fuera la excepción.

Según las indagaciones de la justicia, el plagio de la exsenadora se fraguó desde la cúpula paramilitar, con Carlos Castaño a la cabeza y secundado por otros jefes ‘paras’ como Diego Fernando Murillo Bejarano(‘Don Berna’), Freddy Rendón Herrera (‘El Alemán’) y Salvatore Mancuso. De igual forma, la Fiscalía investiga si el exasesor del Ministerio de Defensa y exsubdirector del DAS, José Miguel Narváez, fue tan “determinante” en el crimen como ‘Don Berna’ y otros paramilitares lo han asegurado.

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