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17 representantes a la Cámara esperan lograr que se reduzca el periodo de sus vacaciones. Así lo hicieron saber luego de radicar el proyecto de ley para que el descanso de los legisladores no sea de cuatro meses al año (lo que representa un tercio del mismo), sino solo de dos meses.
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“El Congreso tiene meses de receso al año. Eso quiere decir que sesiona tan solo ocho meses. Por eso presente un proyecto de acto legislativo para sesionar 10 meses. Hago un llamado a las bancadas para que se sumen a este esfuerzo”, escribió en su cuenta de Twitter el representante Gabriel Santos, uno de los autores y promotores de la iniciativa.
La propuesta está respaldada por la bancada uribista en la Cámara, representada por Juan Manuel Daza, Christian Garcés, José Jaime Uscátegui, John Jairo Bermúdez, Álvaro Hernán Prada, Rubén Darío Molano, Esteban Quintero, Edwin Ballesteros, Juan Pablo Celis, Juan Fernando Espinal, Juan David Vélez, Yenica Sugein, Gabriel Jaime Vallejo, Margarita Restrepo, y Edward Rodríguez, y también por Juan Fernando Reyes Kuri, del Partido Liberal.
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Según los firmantes del proyecto, la iniciativa sería positiva para el Congreso por varios datos. Primero, porque según el portal Congreso Visible, durante la legislatura 2018-2019, “el 65 % de los proyectos radicados fueron archivados por términos”. Eso quiere decir que solo el 9 % de las propuestas presentadas cursó todo su trámite para finalmente ser aprobados. Con esa cifra, el bloque parlamentario argumenta que el capitolio necesidad de más tiempo para las sesiones ordinarias.
“Si bien hay algunos proyectos que el Congreso debate y archiva por considerar que no deben convertirse en ley de la república, la gran mayoría de proyectos se pierden por vencimiento de términos sin siquiera llegar a debatirse por primera vez. La presencia de tantas reformas frustradas, inconclusas o pendientes de consolidarse evidencia la necesidad de tiempo adicional para un ejercicio más efectivo de las atribuciones de legislador y constituyente derivado”, dicen en el documento radicado. De hecho, puntualizan que durante las últimas doce legislaturas “en 11 oportunidades el Gobierno convocó a sesiones extraordinarias” para suplir el tiempo que hacía falta para votar ciertos proyectos en las plenarias.
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Afirmaron de igual forma que ese tiempo no solo se necesita para los debates en las plenarias de Cámara y Senado, sino también para que las comisiones avancen en sus discusiones y procesos. Citaron, por ejemplo, el caso de la Comisión de Investigación y Acusaciones: “las investigaciones respecto de los altos funcionarios cobijados por fuero especial en materia penal se ven ralentizadas perjudicando la credibilidad del Congreso de la República y casi conviviendo con la impunidad en los casos que son de su resorte”.
Y, entre otros argumentos, manifestaron que reducir sus vacaciones favorecería la legitimidad del Congreso, que constantemente es cuestionada por la ciudadanía que no le tiene fe al trabajo del legislativo. “La presente reforma constitucional busca construir legitimidad y confianza en torno al Congreso de la república, desde dos puntos de vista, uno objetivo, que le permita impactar positivamente los indicadores de calidad y gestión legislativa, y el otro subjetivo, que le permita generar una mejor percepción ciudadana”, plasmaron en el proyecto.
Bajo ese contexto, los 17 representantes a la Cámara buscan que su calendario se modifique de la siguiente manera. Actualmente el primer semestre del año legislativo va desde el 20 de julio hasta el 16 de diciembre, y se reanuda el 16 de marzo hasta el 20 de junio. Proponen entonces que se retome el trabajo el 16 de enero y no en marzo, para ganar esos días e iniciar antes el regreso al Congreso.
El proyecto radicado busca que se modifique únicamente el artículo 138 de la Constitución de 1991, para que quede así: “El Congreso, por derecho propio, se reunirá en sesiones ordinarias, durante dos períodos por año, que constituirán una sola legislatura. El primer período de sesiones comenzará el 20 de julio y terminará el 16 de diciembre; el segundo iniciará el 16 de enero y concluirá el 20 de junio”. Para lograrlo, el Congreso discutirá esta iniciativa. El apoyo de las demás bancadas sería indispensable para que los mismos congresistas regulen sus vacaciones y opten por trabajar durante dos meses más de lo que actualmente lo hacen.