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“Se necesita solidaridad para superar lo que vamos a vivir”: Claudia López

Aunque niega que el sistema de salud de Bogotá vaya a colapsar por el crecido número de pacientes Covid-19 que llegará con el pico de la pandemia, la alcaldesa admite que la ciudad solo remontará esta dura prueba si toma con seriedad las cuarentenas sectorizadas y el autocuidado. Admite, también, que el personal médico es escaso pero insiste en que confía en su capacidad y generosidad.

Claudia López responde con dureza al uribismo y al petrismo que la persiguen.  “Ninguno de los extremos soporta haber sido derrotado por una mujer independiente”, dice. / Alcaldía de Bogotá
Claudia López responde con dureza al uribismo y al petrismo que la persiguen. “Ninguno de los extremos soporta haber sido derrotado por una mujer independiente”, dice. / Alcaldía de Bogotá
Foto: Fredy Gómez Suescun

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El presidente del Colegio Médico de Bogotá, Herman Bayona, ha advertido que la ciudad está cerca de un colapso de su sistema de salud por aumento de pacientes COVID-19, disminución de personal médico especializado y por el lento incremento en número de camas UCI. ¿Cuáles son sus expectativas y previsiones?

Bogotá no está cerca ni dejará colapsar su sistema de salud en ningún caso: hemos ampliado la capacidad de testeo, de 200 a 6 mil pruebas diarias; la atención domiciliaria, de 5 a 135 equipos, y en cuanto a la hospitalaria y de UCI (unidades de cuidados intensivos), vamos cumpliendo el cronograma. En marzo empezamos con 200 camas UCI para atención de pacientes COVID-19: ya tenemos 1.200 instaladas, y en agosto tendremos disponibles las 2 mil que necesitaremos en el pico, según el modelo epidemiológico de Bogotá. La capacidad física se puede multiplicar, pero no ocurre lo mismo con la de intensivistas, especialistas y personal asistencial. Previéndolo, ampliamos el personal tanto como fue posible, de un lado, y del otro, capacitamos y reentrenamos al personal médico y asistencial disponible para atender el pico de la pandemia cuando estaremos al tope, pero no estaremos desbordados.

Precisamente, el presidente de la Asociación Médica de Cuidados Intensivos, José Luis Accini, en una entrevista a El Espectador aseguró que hay 1.200 intensivistas que atendían, antes de la emergencia sanitaria, 5.346 camas de cuidados intensivos en todo el país. Y se preguntó cómo darán abasto cuando haya 10 mil.

Ante todo, quiero agradecerles a los intensivistas, internistas, médicos de otras especialidades y personal asistencial porque han estado comprometidos en la atención a los pacientes durante la pandemia. Como le decía, ya vinculamos a todos los que se podía. Después capacitamos y reentrenamos a especialistas que pueden apoyar a los intensivistas, por ejemplo, los anestesiólogos. Además, creamos unos protocolos de respuesta para atender a los enfermos rápidamente. Y, por último, creamos un banco de hojas de vida de médicos y personal asistencial en la Secretaría de Salud al que pueden acceder las IPS privadas cuando necesiten refuerzos.

¿Es cierto que han renunciado muchos profesionales de la salud y que otros se han contagiado y, por lo tanto, no pueden seguir prestando sus servicios?

El personal médico y asistencial es un recurso finito a pesar de su generosidad con la ciudad y de que ha estado disponible las 24 horas del día. Más que renuncias, lo que ha habido es una rotación importante por la alta demanda en otras ciudades, por contagio y por aislamiento preventivo. Los médicos y enfermeras también se enferman y tenemos que cuidarlos. Hemos trabajado con todas las facultades de medicina para tener disponibles a todos los internos y practicantes que sea posible y, junto con la red hospitalaria, hemos turnado la disponibilidad de personal atendiendo los ciclos de cuidado o aislamiento requerido.

Pese a lo que usted y su equipo hagan, la velocidad del contagio puede desbordar los recursos. En el peor de los casos, ¿hay un plan de superemergencia previsto, por ejemplo, para cuando haya más pacientes que camas o -y perdone la crudeza- más muertos que tumbas vacías?

Entre todos podemos controlar la velocidad del contagio. Este es el principal objetivo de la cuarentena estricta que vamos a implementar por localidades en la capital: cada 15 días, 2 millones y medio de bogotanos permanecerán en sus casas para reducir esa velocidad. Además de las cuarentenas, el uso correcto del tapabocas, el distanciamiento y evitar las aglomeraciones son acciones que también ayudan a disminuir el contagio. Es necesario controlar el ritmo de crecimiento para que los nuevos enfermos no superen la capacidad de UCI instaladas. Ahora, siempre se corre el riesgo de que algo falle y que, por eso, tengamos que decretar la alerta roja en toda la ciudad, lo que derivaría en una cuarentena general. Justamente, queremos evitarlo porque en alerta naranja ampliamos las UCI, mientras que en alerta roja tendríamos que ampliar los servicios funerarios. No queremos llegar a eso.

¿Cuándo y con cuáles criterios Bogotá pasa de la alerta amarilla a la naranja y de esta a la roja, estado máximo de emergencia, y con cuáles ayudas contarán los sectores que entrarán, por turnos, a cuarentena estricta desde el 13 de julio?

Esta semana pasamos de alerta amarilla, que habíamos declarado en marzo, a alerta naranja. Eso quiere decir que ya no estamos aplazando el pico, sino preparándonos para enfrentarlo en agosto con los ciclos de cuarentena estricta por localidades que anunciamos el viernes pasado, cuarentenas durante las cuales habrá una renta básica garantizada; también habrá, en ese mismo lapso, testeo masivo, vigilancia epidemiológica, difusión de cultura ciudadana para el uso permanente y adecuado del tapabocas, distanciamiento e higiene. Así esperamos mantener una baja velocidad de contagio (técnicamente, un RT -reproducción en el tiempo- menor a 1,2).

¿La renta básica para los hogares en cuarentena estricta de cuánto será y quiénes calificarán para que se les asigne? Mucha gente en los barrios más afectados se queja de que no a todos sus habitantes les llegan las ayudas…

La renta básica en Bogotá será de $240 mil y llegará a 700 mil hogares. Hemos hecho un esfuerzo por incluir a todas las familias en estado de pobreza y en alta vulnerabilidad. Sin embargo, si existiera alguna que no hubiéramos identificado, puede solicitar ayuda e inscribirse en el sitio y con el formulario de bogota.gov.co/bogota-cuidadora/

¿Cómo sabe alguien que él clasifica para el grupo que recibirá renta básica? Y, ¿cómo el Distrito evita que se le cuelen quienes no la necesitan? Siempre hay vivos…

Hay que reconocer que la gente ha tenido ética y solidaridad. Abrimos la opción bogota-cuidadora hace más de un mes y alrededor de 150 mil personas han solicitado apoyo. Si hubiera sido “avivatada”, lo habrían pedido millones. De los 150 mil solicitantes, cerca de la mitad ya estaban inscritos, pero requerían un giro adicional. El resto sí eran nuevos grupos familiares.

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¿Qué pasará con los sectores de la economía que se estaban reactivando y que apenas han tenido unos días de apertura? ¿Tendrán que volver a cerrar pese a las inversiones en bioseguridad que han hecho?

Precisamente estamos haciendo todo lo posible para evitar la cuarentena general o el colapso hospitalario. Cualquiera de estas dos situaciones tendría efecto negativo. Por eso, en conjunto con el Gobierno Nacional, vamos a mantener las líneas de apoyo a la nómina, a la liquidez y a la operación de las pequeñas y medianas empresas. Recuerde que el sacrificio que vamos a hacer es parar por turnos solo durante 15 días.

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Usted ha sido franca y dura en materia de medidas preventivas. El gobierno Duque, en cambio, ha tomado más decisiones políticas tratando de reactivar actividades productivas. ¿Cree que usted ha sido excesivamente estricta o el Gobierno Nacional muy laxo?

Es posible y necesario mitigar al tiempo, la curva del quiebre vital o riesgo de muerte, y la del quiebre económico. El fiel de la balanza, en esa doble curva, consiste en evitar que colapse el sistema hospitalario porque si colapsa la vida, colapsa la economía. Por eso hemos cerrado o abierto gradualmente y tanto como ha sido indispensable para evitar el colapso el sistema de salud y hacer posible que funcione la mayor parte de la economía. En ese doble desafío ha sido tan heroica la labor de los médicos como la de los empleadores y con ambos hemos estado trabajando de la mano. Y así como lo hemos hecho con toda la dedicación, este año, para superar el pico del contagio, lo haremos para impulsar el pico de la reactivación económica el año entrante cuando tenemos previsto crear 200 mil empleos enfocados en jóvenes, mujeres y mayores de 50 años. Con una ambiciosa inversión de $53 billones en educación, transformación productiva, apoyo a las ‘mipymes’, negocios verdes y obras públicas, intentaremos superar el rezago de pobreza, inseguridad y desempleo que dejará la pandemia.

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Bueno, esa es una noticia esperanzadora. Pero ¿cómo y con qué plata lo logrará? De esta pandemia, el 95 a 97% de los colombianos saldremos más pobres o con el bolsillo aporreado. A las ciudades les pasará lo mismo porque quedarán endeudadas y el recaudo de impuestos será menor, por razones obvias…

Tenemos que endeudarnos para sacar adelante nuestra ciudad. Este no es el momento de la austeridad y la ortodoxia sino del “keynesianismo” del siglo XXI. Para que el endeudamiento realmente termine en empleo y reactivación económica, organizamos un comité de transparencia y ejecución presidido por la Veeduría de Bogotá junto con los organismos de control y representantes de los segmentos económicos del sector privado. De este modo, esperamos coordinar inversiones, garantizar transparencia y adelantar gestiones eficientes para la creación de empleo.

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La forma abierta como usted expresa sus desacuerdos con las decisiones del gobierno Duque le han creado muchos enemigos políticos, la mayoría del Centro Democrático. Los ataques en su contra a veces son feroces. ¿Cree que su imagen ante los bogotanos, la cual, según las encuestas, es muy favorable, pero sobre todo su gobernabilidad se afectan por esos ataques?

Tenemos un compromiso con la ciudadanía, no con el poder tradicional que está acostumbrado a la adulación, no a la franqueza; a la mujer callada, no a la directa. Lo cierto es que el centralismo obliga a los alcaldes a ser sumisos ante el presidente por temor a que los aniquilen presupuestal, política o penalmente. Trabajo a diario con múltiples funcionarios de la administración Duque de manera amable y seria, pero por convicción no transijo cuando aparecen esos estereotipos de la política tradicional. No tengo el propósito de competir con el presidente, sino de salvaguardar la vida y el bienestar de los 8 millones de habitantes de la ciudad. Hay hipersensibilidad en el manejo de la imagen de jefe de Estado. Y hay una agenda política organizada para magnificar las controversias puntuales con el Gobierno. Se hace más con el propósito de estereotipar una imagen que de reportar un asunto. Por fortuna, la ciudadanía tiene una vida por fuera de esa burbuja de manipulación.

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Los partidarios del gobierno Duque y del uribismo la critican por no asumir sus responsabilidades y errores, según dicen, y dedicarse a echarle la culpa de todo al Ejecutivo. ¿Qué responde ante ese ataque casi constante contra usted?

Que se trata de una lloradera infundada. Esta ciudad ha asumido el liderazgo y las responsabilidades que le corresponden para sortear la pandemia. Lo cierto es que por cada paso que hemos dado, los hechos nos han dado la razón. Es sistemático: cada vez que proponemos algo, hay resistencia en el nivel político del Gobierno Nacional. Pero, por fortuna, el diálogo riguroso con los sectores más técnicos de la administración Duque que han hecho un trabajo ejemplar en la pandemia, como el Instituto Nacional de la Salud, el Ministerio de Salud y los asesores científicos y epidemiólogos que compartimos, termina siempre en respaldo a las medidas que sugerimos.

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Si bien un porcentaje alto de bogotanos acompañan su gestión, también es cierto que a veces se ha “descachado” en unas afirmaciones, por ejemplo la semana pasada cuando nos informó que 206 ventiladores que le había entregado el Ministerio de Salud no servían. Después se supo que se trataba de un problema de ajustes en solo 26 y que era cuestión de acoplar un software a la altura de Bogotá. ¿Se apresuró?

Por fortuna está grabado en video, la explicación serena y concreta sobre la dificultad que tuvimos y que han tratado de manipular como si se tratara de una pelea infundada con el Gobierno Nacional: 206 ventiladores de dos marcas chinas han tenido fallas y demora técnica en el proceso de calibración e instalación, pero se pueden arreglar y vamos a superar ese inconveniente. Tan cierto es, que existió esa dificultad, que el Ministerio de Salud nos anticipó la entrega de 100 ventiladores de otras marcas que no han tenido ningún problema, para que no se atrasara el cronograma de instalación de UCI.

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¿Le preocupa que el partido de gobierno, el de mayor poder político en el país, actúe tan coordinadamente en su contra? No hay enemigo chico, dice un refrán. Por tanto, el enemigo grande es mucho más mortífero…

Me preocupa, sí, porque su capacidad de abuso de poder es sistemática, comprobada e ilimitada. En estos seis meses han “chuzado” ilegalmente a mi esposa, han usado la Fiscalía para “castigar” mis controversias con el Gobierno, me han abierto investigaciones infundadas, pagan bodegas en redes para difundir mentiras e influyen en muchos espacios mediáticos y de poder contra mí o contra la administración de Bogotá para tratar de enlodarnos. Esas y peores adversidades son las mismas que tiene que enfrentar cualquier líder social o público que no se someta al poder tradicional. Pero para cambiar eso, muchos decidimos armarnos de coraje y enfrentar con transparencia, perseverancia y ciudadanía ese tipo de poder.

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Emocionalmente, ¿le duelen los ataques de personajes conocidos de la política y de anónimos en las redes?

No. Estoy provista de cuero duro para enfrentar las mezquindades de la política tradicional. Además, ahora no tengo, literalmente, un minuto para distraerme de mi labor de cuidado para sacar adelante a Bogotá.

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Paradójicamente, el grupo de ciudadanos del otro extremo ideológico representado por el petrismo también la ataca con igual ferocidad. El senador jefe de esa corriente ha dicho que su movimiento ya no será “independiente” con respecto a su Alcaldía, sino de oposición debido a su decisión de demoler el hospital San Juan de Dios. De acuerdo con Petro, hay varias sentencias judiciales que impiden desaparecerlo. ¿Eso es cierto o no?

El San Juan de Dios no va a desaparecer, sino a renacer. La otrora torre central y el complejo del San Juan de Dios es, tristemente, una colección de edificios abandonados desde hace 20 años. En 2012 decidieron, acertadamente, comprarlo a Cundinamarca para que volviera a ser un moderno sitio hospitalario. En 2017 culminaron los estudios con el Ministerio de Cultura para determinar qué se podía hacer en cada uno de los edificios. En 2019 consiguieron los recursos para mantener los edificios patrimoniales y levantar, en el lote de la antigua torre central, un nuevo hospital. En 2020 adjudicamos la licitación para que dentro de tres años pase de ser un lugar en ruinas a un nuevo hospital de 320 camas y modernos servicios de urgencias y alta complejidad. Sería un despropósito, en plena pandemia, dejar de construir un nuevo centro hospitalario público porque no le gusta al exalcalde que no lo hizo, pero que sí quiere pararlo.

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La oposición que hace Petro a usted y también al gobierno Duque es, por decirlo con un término gráfico, despiadada y sin tregua. ¿Cuál de las dos, la del uribismo o la del petrismo producirá mayor efecto paralizador de las acciones y obras que usted está intentando emprender?

Ninguno de esos dos extremos soporta haber sido derrotado en las urnas por una ciudadana, mujer e independiente. Los extremos se retroalimentan para parecer indispensables en la vida del país. Pero, sabiamente, los bogotanos les notificaron, a ambos, que no los necesitan y que tampoco los desean para que los gobiernen. Estoy segura de que esa misma sabiduría pronto será mayoría en Colombia.

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Los planes de desarrollo de quienes se posesionaron apenas en enero pasado, quedaron en suspenso por la aparición de la pandemia. En cuanto al suyo, ¿Qué ha podido adelantar?

He dormido poquito pero no hemos parado nada. Las obras públicas, la construcción de hospitales, de colegios y de ciclorutas, la renovación de la flota de transporte público y la reactivación económica y del empleo, van avanzando para recuperarnos una vez superado este año de pandemia.

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La Claudia López del 1° de enero de este año y la Claudia López de julio 2020, ¿cuánto ha cambiado durante semejante crisis que le tocó enfrentar de manera tan sorpresiva?

He aprendido mucho, humana y profesionalmente. He visto la mejor cara de mi ciudad y su gente en este tiempo. He aprendido de su solidaridad, tenacidad y adaptación para cambiar horarios y hábitos, y para aprender a cuidarnos los unos a los otros. He pasado noches en vela, he escuchado todas las voces y he tratado de atender sus preocupaciones. He contado con el mejor equipo de gobierno que cualquiera puede soñarse. He admirado y acompañado el heroísmo de nuestros médicos y empresarios para mantener la vida y el empleo a flote en medio de tantas adversidades. De esta prueba dura que nos puso la vida, vamos a salir mejores seres humanos y ciudadanos para construir una ciudad más cuidadora, incluyente, emprendedora y sostenible.

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También la pandemia y la cuarentena ha sacado lo peor de cierta gente: la violencia de género y las discriminaciones por ejemplo…

Tiene razón. Hay cosas que queríamos mejorar desde el inicio y, por el contrario, hemos visto un revés en este corto plazo. El más preocupante de todos, es el incremento de las violencias contra las mujeres, la recarga del trabajo de cuidado sobre sus hombros y las presiones de deserción escolar y de reclutamiento en fenómenos de inseguridad, sobre los jóvenes, producto del recrudecimiento del desempleo y la pobreza y del deterioro de la salud mental que ha producido la pandemia en muchos. Tuvimos que duplicar la capacidad de asistencia psicosocial y judicial para las mujeres agredidas. Así como tenemos equipos domiciliarios de atención en salud física, instalamos 10 equipos también domiciliarios, con atención 24 horas en los 7 días de la semana, a la atención en salud mental.

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“Pasar por el pico de la pandemia, es pasar por el filo de la muerte”

Entre los meses de julio y agosto ¿habrá riesgo de que unos pacientes deban morir en sus casas por falta de cupos hospitalarios? Insisto en la inquietud porque corren versiones de que eso ya está sucediendo en algunos municipios…

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Pasar por el pico de una pandemia es pasar por el filo de la muerte, es el momento en que vamos a tener el mayor número de personas contagiadas y de familias sufriendo por sus parientes y llorando su partida. Pero no vamos a dejar morir a nadie sin atenderlo. El 95% de las personas que, desafortunadamente, han fallecido, estaban hospitalizadas en centros en donde el personal médico hizo lo posible para salvarles la vida, y así queremos que se mantenga. Necesitamos toda la solidaridad, el cuidado y la compasión de la comunidad para superar lo que vamos a experimentar. Bogotá sólo puede pasar el pico si julio y agosto logra tener, máximo, unos 4 millones de personas circulando a diario con todos los cuidados y, hoy, hay más de 6 millones en las calles, no todas con el autocuidado adecuado. Las cuarentenas focalizadas por grupos de localidades restringirán la circulación, en promedio, de 2 millones de personas quincenalmente hasta que cuando superemos el pico. Una vez eso suceda, se podrá ir retomando, gradualmente, una mayor movilidad general.

“Lo que ha habido es más y más apertura y más y más contagio”

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A veces, se siente que ni la alcaldía ni el Gobierno nacional cuentan toda la verdad. Por ejemplo, prolongar la cuarentena de 15 días en 15, no funciona de manera indefinida.

El Presidente acabó la cuarentena el 27 de abril. En realidad solo tuvimos 5 semanas de confinamiento. De ahí en adelante lo que ha habido es más y más apertura y, por lo tanto, más y más contagio. Le han dado nombre de aislamiento preventivo a esto que no tiene mucho que ver con la realidad que produce: menos gente aislada y más contagiada. Las ciudades grandes, densas y populares corremos los mayores riesgos. Los alcaldes y alcaldesas de Colombia nos hemos echado al hombro, el cuidado de nuestras ciudades. Bogotá es la única capital de Colombia y una de las pocas del mundo que creó un sistema de datos públicos y abiertos sobre la pandemia. No ocultamos nada, mostramos todo.

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¿Puede existir subregistro por falta de pruebas?

Evidentemente, entre menos pruebas hagamos, más subregistro existirá. Sin embargo, con los modelos epidemiológicos que usamos, calculamos el subregistro con el fin de poder instalar la capacidad real de UCI que debemos tener. Por eso acordamos con el Gobierno Nacional duplicar el testeo que estamos haciendo en Bogotá. Vamos a pasar de 6 mil, a 12 mil pruebas diarias a partir de agosto.

Claudia López
Claudia López
Foto: Fredy Gómez Suescun
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