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Los exalcaldes de Bogotá Gustavo Petro y Enrique Peñalosa, que ahora comparten también la condición de precandidatos presidenciales, protagonizaron un toma y dame en Twitter por cuenta del metro de la capital. Mientras que Peñalosa desafió a Petro para que demostrara que dejó la licitación andando, advirtiendo que de hacerlo renunciaría a la política, este le contestó que incluso votaría por Peñalosa si hubiese continuado con ese proceso licitatorio.
El origen del rifirrafe fue la investigación periodística Pandora Papers, que reveló secretos financieros de políticos y empresarios en jurisdicciones con beneficios fiscales y que fue liderada en Colombia por El Espectador – CONNECTAS. En ella, Peñalosa figura con dos empresas en Panamá dedicadas a la consultoría en planeación urbana. El informe determinó que ambas fueron liquidadas y el capital terminó en Colombia. Dos colaboradores de sus administraciones presidieron estas sociedades en tiempos diferentes.
En contexto: Urbanismo para el mundo: Enrique Peñalosa en Pandora Papers
Ante ello, Petro dijo que Carlos Alberto Sandoval y Alexandra Rojas Lopera, exfuncionarios que aparecen en la investigación, “tienen mucho que decir sobre la estructuración del metro elevado y la destrucción del sistema subterráneo”. En respuesta, Peñalosa defendió que contrató el metro elevado, “más agradable para pasajeros, porque expertos internacionales lo recomendaron” y acompañado de troncales de Transmilenio.
La réplica de Petro no se hizo esperar. Según el exmandatario, que insistió en que Peñalosa acabó con el metro, “no existe experto internacional de valía que se le ocurra sacrificar ciudades densas con metros elevados. Pusiste en la FDN (Financiera de Desarrollo Nacional) a tu socio comercial en los paraísos fiscales para que te avalara la destrucción del proyecto metro subterráneo”.
Petro aseguró que entregó las troncales de Transmilenio de la 26, la 10, la Sexta y los estudios de la Boyacá con cuatro troncales de tranvía, sumado a la licitación de la flota sin contaminación de la Caracas en la Autopista Norte: “Tú, nada. Solo destruiste el proyecto del metro por una casa en el aire. Si hubieras continuado la licitación del metro subterráneo que te dejé y no hubieras suspendido las troncales de tranvías, si no hubieras echado los médicos que iban a los barrios, hoy serias el candidato presidencial más fuerte y Bogotá sería mejor, yo votaría por ti”, dijo.
Peñalosa reaccionó a las declaraciones de Petro y contestó que demuestra que dejó la licitación del metro subterráneo andando, renuncia a la política. Según el exalcalde, ese proyecto “no estuvo ni remotamente cerca de comenzar licitación” y ni siquiera tuvo el análisis de beneficio/costo aprobado en Planeación Nacional.
“Las afirmaciones que hace Gustavo son cada vez más delirantes. Ahora nos dice que dejó la licitación del metro subterráneo andando. Lo desafío: si él demuestra que, efectivamente, dejó la licitación andando yo renuncio a la política. Pero si no puede demostrarlo que renuncie él. La realidad es que este proyecto no estuvo ni remotamente cerca de comenzar licitación. Nunca tuvo siquiera el análisis de beneficio-costo aprobado en Planeación Nacional, que es una de las etapas iniciales de proceso”, explicó.
En esa línea, Peñalosa defendió que dejó el sistema elevado contratado y que ahora se está construyendo, sumado a las troncales complementarias: “Petro, en cambio, ni metro, ni troncales, ni los famosos tranvías de los que siempre habla en sueños. Tengamos mucho cuidado, porque habla mucho, pero a la hora de hacer es más bien poco lo que hace”.
Los desencuentros políticos entre Peñalosa y Petro vienen desde 2015, cuando hicieron el empalme en el Palacio Liévano. Desde ese momento, más que la visión de ciudad el punto de desencuentro entre ambos fue el metro, puesto que mientras Petro insistía en los avances de su metro subterráneo, a pesar de que la financiación nunca se aseguró y por tanto jamás abrió licitación, Peñalosa anunciaba cambios al proyecto: un metro elevado con un trayecto similar al trazado subterráneo, pero que iría hasta la calle 72 y no hasta la 100.
Esas modificaciones al proyecto y otras previsiones que hizo Peñalosa en su campaña a la alcaldía, como que la licitación del proyecto se abriría a finales de 2016, que la construcción del metro empezaría el primer trimestre de 2017 y que comenzaría operaciones en 2020, derivaron en que luego de las elecciones el Gobierno Nacional, a través de la Financiera de Desarrollo, detuviera la estructuración financiera al proyecto de metro subterráneo.
Pero en realidad nunca hubo mucha intención del Gobierno Santos por cofinanciar el metro subterráneo. Muchos recordarán la fotografía que se tomó el 25 mayo de 2015, del expresidente Juan Manuel Santos entregándole al exalcalde Gustavo Petro un cheque simbólico por $9,6 billones, que representaban el 70 % del valor del proyecto que debía poner la Nación. Ese respaldo, no obstante, nunca se concretó con los demás pasos que se tenían que dar para que Petro contratara, o por lo menos dejara abierta la licitación del proyecto.
Ese ha sido uno de los principales reclamos del precandidato presidencial del Pacto Histórico, pues ha señalado que a pesar de los avances y los estudios que se hicieron para el proyecto, el Gobierno nunca expidió el Conpes para avanzar en la licitación. Muy diferente al proyecto de Peñalosa, que en 2016 obtuvo el espaldarazo definitivo con la aprobación del documento Conpes y la declaración del proyecto como “de importancia estratégica”.
Eso le permitió a Peñalosa avanzar con la estructuración del proyecto, la consecución de créditos ante la banca multilateral y completar los más de 80 pasos necesarios para abrir la licitación y contratar, a escasos dos meses de terminar su administración, el contrato que permitió que su proyecto no tuviera reversa, a pesar de que los tiempos se extendieron y la entrega del proyecto será ocho años después de lo que se anunció inicialmente.