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Así el presidente Juan Manuel Santos haya salido el miércoles en la noche, a través de Twitter, a borrar cualquier duda sobre su militancia partidista al trinar que “compartir ideas de otros partidos no significa abandonar al que es” y reafirmar que sigue siendo de la U, su presencia, o más que eso sus palabras, en la reunión del Comité Político del Partido Liberal, ese mismo día, dejaron las alarmas encendidas en la U y el conservatismo. “Hacía rato no estaba en una reunión de estas con el Partido Liberal, que ha sido mi partido desde hace mucho tiempo, del cual me distancié en la práctica, pero nunca en las ideas”, dijo allí el primer mandatario, alimentando aún más ese rumor persistente en los mentideros políticos del país que hablan de que su objetivo —acolitado por el ministro Germán Vargas Lleras— es lograr la reunificación liberal. El mismo expresidente Ernesto Samper, liberal, lo advirtió en reciente entrevista con El Espectador: “Pienso que Santos está mucho más en lo de la reunificación liberal de lo que pudo estar Uribe, así que hay un camino despejado en lo que podría ser la unión institucional”, dijo. Por su parte, el vocero de la U en el Senado, Roy Barreras, les sale al paso a dichos comentarios tratando de reafirmar el ‘uribismo’ de Santos: “El Presidente se inscribió por la U, ganó con la U y es fundador de la U. Pero también es el líder de la Unidad Nacional (…) su afirmación de hoy frente al Partido Liberal la entendemos como un gesto de amabilidad y de construcción política”. Por ahora son sólo rumores, pero los ‘pataleos’ de las últimas semanas de los conservadores parecieran enmarcarse en que están sintiendo pasos de animal grande. La realidad política muestra que casi todos los congresistas de la U y de Cambio Radical son, al igual que Santos, de origen liberal. Y, al igual que casi todos los parlamentarios elegidos por el liberalismo, lo apoyan. Esas tres fuerzas, unidas, conformarían una mayoría amplia en el Congreso y podrían garantizarle a Santos un sólido apoyo, no sólo para sacar adelante su agenda reformista, sino también a la hora de pensar en una posible reelección. Y todos saben que Juan Manuel Santos es un hábil jugador político y que, como lo advirtiera Mauricio Vargas hace ocho meses, si Santos se decide, “puede impulsar un acuerdo de esos grupos en torno a un programa de centro que, con el paso de los años, derive en la reunificación liberal” y con ello una recomposición de las fuerzas partidistas en Colombia.