
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Un nuevo dilema se abrió en las últimas horas en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, luego de la crisis humanitaria registrada en la frontera por la expulsión de cientos de connacionales.
Desde la unidad nacional –bancada del presidente Juan Manuel Santos en el Congreso–, algunos han llamado a tomar medidas extremas.
Primero fue el jefe del Partido Liberal, el senador Horacio Serpa Uribe, quien dijo que en medio de este “lío tan tremendo” no puede pensarse que no ha pasado nada.
“El Gobierno llamó a consultas al embajador de Colombia en Caracas, Ricardo Lozano, y pienso que hay que avanzar y romper relaciones diplomáticas”, manifestó.
Sobre el tema, el senador de La U, Armando Benedetti Villaneda, dijo que “hay que romper relaciones con Venezuela”.
Según él, es hora de buscar los aliados estratégicos que pesan en la región para que acompañen al Gobierno en esta decisión.
Sin embargo, el director de Cambio Radical, el representante Rodrigo Lara Restrepo, dijo que no es conducente romper relaciones con Venezuela porque podría agravar la situación de los colombianos que viven en el vecino país.
Consideró que aunque se debe actuar con firmeza, no se debe renunciar a ningún escenario diplomático ni aislarse de los espacios multilaterales.
A su turno, el codirector de La U, el senador Roy Barreras Montealegre, dijo que “es irresponsable proponer romper relaciones con Venezuela”.
“Pregunten a los compatriotas de Cúcuta o La Guajira. Lo que quieren es que se reabra frontera”, sostuvo.
Desde el conservatismo
El jefe del conservatismo, el representante David Barguil, dijo que lo del lunes ante la OEA “fue una derrota para la política exterior de Colombia”.
“Es increíble que hayan transcurrido tantos días y ni siquiera existe hoy una declaración de apoyo de algunos países del continente a Colombia frente a lo que viene sucediendo en la frontera”, señaló.
En ese sentido, Barguil dijo que “ahora hay que evaluar si es o no necesario una medida más dura, por parte del Gobierno, como la posibilidad de romper relaciones».