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En plena campaña presidencial, a menos de 45 días de las elecciones y contradiciendo los discursos cargados de elogios que antes le dedicaba, el presidente Álvaro Uribe puso en duda este jueves el compromiso del candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, con la defensa de la política de Seguridad Democrática. Lo hizo primero en declaraciones a la emisora La Cariñosa de Pereira y luego en la asamblea anual del consejo de Empresarios Americanos, en Bogotá.
A la estación radial le aseguró que el 7 de agosto de 2002 —cuando Antanas Mockus era alcalde de Bogotá— “parecía la crónica de una muerte anunciada, cuando en Bogotá la guerrilla nos bombardeó la Casa de Nariño y el Capitolio ( …) ¿Y qué se hacía? Que a mí no me vengan a decir que ahora los que nunca se preocuparon por derrotar a la guerrilla y al terrorismo quieren que los elijan porque ellos son los que luchan contra la corrupción y contra la politiquería”.
Ante los empresarios no menconó nombres, pero lanzó pullas que inmediatamente le eran adjudicadas al ex alcalde porque iban dirigidas a lo que llamó “antipolíticos y dueños de la moral”. Hasta confesó: “Da temor cuando uno escucha a alguien en una candidatura presidencial oponerse a la seguridad democrática diciendo que era una política paramilitar y criminal, postulándose, cuatro años después, como la gran posibilidad para continuarla, o como los candidatos en contra de la politiquería”.
Sus palabras resultaron contradictorias respecto a las declaraciones públicas que había hecho sobre las cualidades de quien hoy es el principal rival en las encuestas del candidato oficial del partido uribista. De hecho, en 2003, Uribe se declaró partidario de la tesis mockusiana de “cooperación de los ciudadanos con la Fuerza Pública para la recuperación del orden” y condecoró al ex alcalde alabando su “formidable combinación de pedagogía de la convivencia y de ejercicio firme de la autoridad”.
Pero más allá que su decisión de poner en tela de juicio la voluntad de Mockus respecto a aquello que el jueves le elogiaba, la arremetida de Uribe generó inquietudes en distintos sectores políticos por el momento que escogió para lanzarla al punto que varios volvieron a preguntarse si no será este un caso de participaciòn indebida en política por parte del mandatario.
Las dudas ya habían sido expresadas el miércoles pasado cuando el Jefe de Estado salió en defensa del candidato presidencial del Partido de la U, Juan Manuel Santos, calificandolo como un hombre “honorable”, a propósito de la responsabilidad que la oposición le endilga por las ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), destapadas durante su paso por la cartera de Defensa.
La suspicacia se debe a que las alusiones de Uribe se produjeron en momentos en que las encuestas registran un ascenso en la favorabilidad de Mockus y lo muestran como probable rival de Santos para una segunda vuelta.
Este jueves se conoció que la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría para el noticiero CM&, registraba un 36% de probabilidad de voto para Santos y un 29% para Mockus. Mientras el ex ministro bajó un punto, el ex burgomaestre subó siete. (Ver Santos y Mockus encabezan encuesta).
¿Las declaraciones del Presidente podrían considerarse participación en política aunque él no diga nombres directamente? El ex alcalde de Bogotá Jaime Castro cree que “no hay duda de que hay intervención en la campaña presidencial. Vieron que esto se está calentando y el Presidente decidió intervenir. Mockus debería aprovechar para presentar su propuesta en materia de seguridad y paz, porque en esta campaña no hay propuestas”.
La investigadora de temas electorales de la Universidad del Rosario Beatriz Franco sostuvo que Uribe sí está participando en política y que de paso pone en desigualdad de condiciones a los aspirantes presidenciales.
La académica comparó el caso con el del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula, quien tuvo que pagar 2 mil euros por haberse saltado la ley al hacer campaña “anticipada” a favor de Dilma Rousseff, precandidata del Partido de los Trabajadores (PT). Su falta ocurrió cuando en la inauguración de un polideportivo la gente aplaudió a la funcionaria y Lula añadió “que la voz del pueblo y la voz de Dios se materialicen en las urnas”.
El analista Alejo Vargas no se atreve a calificar de participación en política lo dicho por Uribe, pues considera que la normatividad en el tema es tan ambigua como las declaraciones del Jefe de Estado. “Lo que sí hay es una tendencia de polarización en dos grandes opciones. El tema podría definirse en primera vuelta y esa opción (Mockus) es la más amenazadora para el uribismo, por eso la atacan”, sostuvo.
Andrés Mejía, analista del Instituto Libertad y Progreso, comparte la tesis de la alarma uribista por el crecimiento de Mockus. Asegura que el Presidente tiene derecho a opinar, siempre y cuando no pase un límite y recordó que estuvo cerca de hacerlo con algunas declaraciones contra el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno.
Pese a los ataques (que también provinieron de Santos y Andrés F. Arias), Mockus asumió una actitud prudente, dijo que conservará los avances en seguridad democrática , le recordó a Uribe que la Ley le prohíbe intervenir en política o tomar partido en una competencia electoral y remató con una frase que coincide con las de los anañistas: “Ven la posibilidad de que los derrotemos en las elecciones, entonces están reaccionando de manera emotiva e imprudente”.
Loas de Uribe a Mockus en 2003
“He encontrado en el alcalde Mockus , un timonel firme, sin vacilaciones y sin titubeos. Él piensa, para bien de Colombia, que la colaboración de los ciudadanos con la Fuerza Pública no puede ser optativa. Su interpretación de la Constitución y de los deberes ciudadanos para el bien público lo han llevado a decir aquello que yo comparto: la cooperación de los ciudadanos con la Fuerza Pública para la recuperación del orden y de la convivencia, es un deber ineludible, es un imperativo. El alcalde Mockus, ha apoyado la Fuerza Pública en Bogotá con toda determinación, sin reservas. Y ha sido una formidable combinación de pedagogía de la convivencia y de ejercicio firme de la autoridad. Nos sentimos muy honrados al imponerle la estrella de la Policía”.