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“Vamos a tener que hacer otra constituyente”: Presidente del Congreso

El martes pasado, la plenaria del Senado aprobó en segundo debate el acto legislativo para la paz, iniciativa que busca definir las herramientas para la futura implementación de los acuerdos para el fin del conflicto a los que se llegue con las Farc en La Habana.

El presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco. / Archivo   - El Espectador
El presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco. / Archivo – El Espectador

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Un paso más en un proyecto que, dice esa guerrilla, no los representa, pues se trata de una decisión unilateral, no consensuada en la mesa de diálogos. En diálogo con El Espectador, el presidente del Congreso, senador Luis Fernando Velasco, habla del alcance de lo aprobado, de las perspectivas de la paz y de su encuadre en el juego político-electoral de 2018.

Asimismo, revela algunas de las impresiones que le quedaron tras la reunión de la semana pasada de una comisión de congresistas con los negociadores de paz de las Farc en Cuba, de la que hizo parte, y sentencia que con los cambios institucionales que se han dado en los últimos 25 años y los que se vienen con la paz, tarde o temprano se tendrá que aterrizar en una asamblea constituyente. Y pone sobre la mesa un asunto que había quedado en el olvido y que dará para debate: el sueño de la reunificación del Partido Liberal. ¿Con quién? Averígüelo Vargas.

Avanza el acto legislativo para la paz y sigue la polémica. Las Farc dicen que eliminar la participación política es una “horrible mezquindad”…

Lo que estamos haciendo es crear los instrumentos para luego acoger los acuerdos, dejando vivos en el acto legislativo temas claves como el de la elegibilidad política y el esquema de justicia transicional que se está cerrando en La Habana. En cualquier momento, dentro de los conceptos de bilateralidad y consecutividad, estos dos elementos podrán ser incluidos nuevamente en los debates futuros.

El lío es que queda la sensación de que lo que se está haciendo no tiene el visto bueno de las Farc y la gente se pregunta: ¿entonces para qué?

Ellos están casados, y así nos lo dijeron en La Habana, con una constituyente, pero no como la que nosotros conocemos, que es la que se elige libremente a través del voto ciudadano, sino con una constituyente corporativa, que se elige con un sector de las reservas campesinas, de los afros, de los estudiantes, de los indígenas, de las amas de casa, de los estudiantes y así.

¿Y usted la ve posible?

Es un tema muy complejo y aunque de entrada no lo puedo descalificar, lo veo muy difícil. Pero creo que quien tiene que convencerlas de que eso es muy difícil no es el Congreso, sino los negociadores de paz del Gobierno.

De todas maneras, es claro que la constituyente sigue siendo un inamovible para las Farc…

Para ellas está íntimamente ligada a la refrendación de los acuerdos. Yo soy de los que creen que en Colombia, más temprano que tarde, va a tener que hacerse una nueva constituyente, pero lo que no me parece es que sea el mecanismo para la refrendación de acuerdos.

¿Una nueva constituyente con una Constitución aún tan joven?

Llevamos 25 años de esa nueva Constitución, con 45 modificaciones. Y este país es hoy distinto a hace tres décadas, por lo que es probable que tengamos que pensar dentro de unos dos o tres años en un nuevo marco constitucional, entre otras cosas porque se va a incorporar a la vida política una organización que hizo la guerra durante muchos años y eso va a cambiar mucho la lógica política.

¿No cree que el que las Farc digan que el 23 de marzo no es la fecha definitiva para la firma de la paz le hace daño a la confianza del proceso?

Es un tire y afloje. Ellas tienen un argumento que uno puede compartir o no, y es que los seis meses empiezan a contar a partir del cierre de los acuerdos sobre justicia. Creo que cerrar los acuerdos de justicia y acelerar el del cese del fuego bilateral y definitivo agilizará todos los demás temas.

Dentro de lo que percibió en el encuentro entre congresistas y negociadores de las Farc de la semana pasada en La Habana, ¿a qué le teme la guerrilla?

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El salto que ellos van a dar no es un salto cualquiera. Y claro que les tienen miedo a muchas cosas: a hacer política sin armas, a que el fenómeno paramilitar esté vivo –y no se refieren a las bandas criminales solamente, sino a lo que hoy se expresa en la contratación pública, en la minería ilegal y en muchas otras cosas–. Y obviamente le tienen miedo a que el Estado no les cumpla y que no sea capaz de darles seguridad. A ellos les importa mucho que los podamos habilitar políticamente. Y me parece lógico, este no es un proceso de sometimiento a la justicia. Nadie va a hacer un acuerdo de paz para que no lo dejen hacer política.

¿Ve realmente posible llegar al cese del fuego bilateral en diciembre o enero?

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Si hay decisión política y se aterrizan las exigencias. Yo sí creo que las Farc necesitan varias zonas de concentración, lo que pasa es que no pueden más zonas que frentes.

Con el escenario que usted plantea, se hace absolutamente necesario que quien suceda al presidente Santos esté comprometido con la paz…

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El proceso de paz es un acuerdo de Estado no de gobierno. Ahora, es evidente que hay que hacer un esfuerzo político por elegir un gobierno que se comprometa con la implementación y el desarrollo de todos los acuerdos.

¿Y eso sí está garantizado con las fisuras que se ven en la Unidad Nacional después de las elecciones locales y regionales?

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Eso solo lo garantizan los buenos resultados de la paz. Un proceso de paz es un sismo de una escala superior a nueve y va a mover todo. Quien está hoy apertrechado creyendo que tiene listo todo, se va a llevar una sorpresa gigantesca.

¿Se refiere al vicepresidente Germán Vargas Lleras?

No. Todo el mundo ha centrado el debate sobre el vicepresidente, ¿pero ustedes creen que es el único precandidato con poder? Hay otros. Y a todos se les va a mover el ajedrez.

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Pero definitivamente el uribismo no va a entrar en la paz…

El uribismo, más temprano que tarde, va a entrar a ayudarnos a ratificar los acuerdos. Es una fuerza política y estas se adaptan a las realidades. Y la realidad es que si funciona esa tregua bilateral y definitiva, y Colombia comienza a respirar de verdad la paz con las Farc, va a ser muy difícil que alguien que no haya aportado algo al proceso tenga, por lo menos en el inmediato futuro, éxito político.

* * *

“Vamos a trabajar ayudándole al Gobierno”

Usted habla de una coalición para la paz, ¿y los otros temas de la agenda del Gobierno en el Legislativo?

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La paz le da un margen de maniobra al Gobierno y hace que un grupo mayoritario acompañe al presidente. Lo que pasa es que él no va a ser candidato en 2018 y ya la gente comienza a pensar en quién puede interpretar mejor a cada partido. Nosotros no podemos pedirle a Cambio Radical que le diga a Germán Vargas Lleras que no sea candidato y ellos no nos pueden pedir que no tengamos candidato. Habrá fricciones, pero ante los temas centrales, vamos a trabajar ayudándole al Gobierno. Ahora, he visto a sectores de origen liberal queriendo volver a acercarse al partido y pienso que hay que buscar un mecanismo para permitir que estas fuerzas se recompongan.

¿La reunificación liberal que alguna vez mencionó el mismo Santos?

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No sé si lo soñó Santos, pero muchos liberales creemos que hay que abrir las puertas a la gente que se siente liberal pero que por las reglas electorales no ha podido estar en el partido.

¿Reunificación con la U, con Cambio Radical, con Vargas Lleras?

Con todos, hasta con sectores de la izquierda democrática. Con los que quieran ayudar a construir el gran liberalismo.

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El futuro de la Unidad Nacional

De acuerdo con Luis Fernando Velasco, aunque la Unidad Nacional sirvió para reelegir al presidente Juan Manuel Santos, con miras a las presidenciales de 2018 las alianzas y estrategias van a estar marcadas por otras agendas e intereses.

“Creo que hacia adelante se van a construir otro de tipo de coaliciones. Una por la defensa de un modelo democrático que asegure que los acuerdos de paz se cumplan y se desarrollen. Y habrá otras de otro tipo. La derecha no está muerta y el que crea que el uribismo está acabado porque no le fue bien en las elecciones de gobernadores y alcaldes, está equivocado”, asegura.

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