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¿Al fin de quién fue el triunfo en el debate de las objeciones a la ley estatutaria de la JEP?
Mirado desde ese punto de vista, se trataba de buscar un triunfo para el país. Es urgente corregir aspectos de la ley estatutaria que son inconvenientes para los colombianos y para el mismo acuerdo que firmaron. Por ejemplo, es claro que está en grave riesgo la extradición, porque la estarían acabando por la puerta de atrás ya que los narcos, con la mentira de ofrecer verdad, se esconderían en la JEP para evitar que los envíen a Estados Unidos. Aquí no se puede seguir polarizando entre “amigos y enemigos” de la paz, ni entre vencedores y derrotados. Eso le ha hecho mucho daño al país.
¿Y qué responde a quienes dicen que usted lideró una estrategia dilatoria para evitar repetir la derrota del Gobierno en el Senado?
Qué tal si yo respondiera que fue al contrario: que quienes dilataron fueron aquellos que se opusieron a las objeciones, porque se dejaron imponer el discurso falso y desgastado de que nada se puede modificar porque se pone en peligro la paz. Mi responsabilidad es cumplir y hacer cumplir la Constitución y la ley, y eso fue lo que hice. Ahora, eso de derrotar al Gobierno es otro sofisma, porque el Gobierno no pierde, el que pierde es el país. Acá están en juego los intereses de los colombianos, no los del Gobierno.
Se lo pregunto porque esas denuncias han llegado al punto de afirmar que usted habría prevaricado, que no hubo tal “olvido involuntario” de no haber anunciado el proyecto para el día siguiente, o que el error de la impresora de hace algunas semanas no fue real…
Miran la paja en el ojo ajeno. Todo lo que hago o no hago lo convierten en grave. Yo no manejo impresoras ni hago los anuncios en las plenarias. Hablan sin ninguna responsabilidad. El que las hace, las imagina.
Ante la falta de decisión alrededor de las objeciones, ¿no cree que es momento de reconocer que el presidente Duque no tiene gobernabilidad en el Congreso y que necesita dar representación política a los partidos como Cambio Radical o los liberales?
El presidente Duque cambió la forma de las relaciones entre el Gobierno y el Congreso, y todo cambio es traumático y requiere de un tiempo prudencial para asimilarlo. Y me ha parecido muy bien que el presidente haya dado este paso, muy importante para el país, y supongo que vendrá también una nueva forma de representación política en el Gobierno, distinta a la tradicional. Es decir, no necesariamente tiene que haber cuotas políticas sino unos funcionarios que se identifican con partidos afines al Gobierno, pero que tienen que ejecutar las políticas del presidente.
¿Esa nueva forma de representación política incluye a partidos como el Liberal, el Conservador o Cambio Radical?
Eso lo define únicamente el presidente de la República. Es una potestad que solamente él tiene.
El Partido Conservador, en teoría, es partido de Gobierno y en la sesión del jueves, al final, terminó saliéndose para evitar una decisión favorable a las objeciones. ¿Se rompieron los acuerdos? ¿Los traicionó el Partido Conservador?
De ninguna manera. Cuando se realizaron las nuevas votaciones sobre los informes de las objeciones, hubo votos conservadores. Ni se han roto los acuerdos ni ha habido traiciones.
¿Pero por qué la mayoría se salió?, porque solo votaron dos.
Eso habría que preguntárselo a ellos.
¿Se verá afectada la agenda del presidente Duque dada la consolidación del nuevo bloque “propaz”?
El actual Congreso, desde el 20 de julio pasado, ha actuado libremente y sin la presión ni dádivas del Gobierno como ocurrió con el Gobierno anterior. Han existido dificultades en el trámite de la agenda y seguramente, ojalá no, seguiremos viendo esa situación. Y con esas dificultades, que han permitido una amplia discusión, se han aprobado las principales iniciativas, como la Ley de Financiamiento, el presupuesto de regalías o el Plan Nacional de Desarrollo.
¿Por qué no sometió a votación el recurso de apelación que interpuso Roy Barreras para dirimir las interpretaciones alrededor de la conformación de las mayorías?
Porque era improcedente, por extemporánea. Inclusive, varios senadores de distintas bancadas me dijeron que si la sometía, ellos votarían respaldando mi posición porque era la correcta. Es decir, si la hubiera sometido a votación, el resultado habría sido ampliamente favorable a mi posición, pero no lo hice porque hubiera violado el reglamento.
Hay denuncias de congresistas que afirman que el Plan Nacional de Desarrollo se aprobó a pupitrazos (…) Ni siquiera tuvieron tiempo para leerlo. Se aprobó el mismo día que les llegó. ¿Qué responde a eso?
El Plan de Desarrollo se discutió durante más de dos meses en las comisiones económicas y todos los senadores tuvieron que ver con alguna o varias iniciativas. Es más, observe que quienes se opusieron conocían perfectamente el proyecto, porque se referían a cada artículo con mucha propiedad y conocimiento.
¿Se sintió irrespetado por el presidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, como se lo insinuó el senador Armando Benedetti?
No es la primera vez que una cámara aprueba primero un proyecto y no permite la conciliación. Esto suele ocurrir en un sistema bicameral.