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El Partido Verde sacó a relucir —algunos dirán que por fin— su vocación ambientalista y en un duro pronunciamiento de su presidente, Luis Eduardo Garzón, casi que condicionó su apoyo a la agenda de la denominada mesa de Unidad Nacional a la implementación de políticas acordes con la protección de la naturaleza, lo cual hoy no se ve.
“Aunque hemos acompañado al Gobierno, estamos viendo una situación muy particular porque la minería se ha convertido en la locomotora, el tema de tierras se ha vuelto un vagón y el tema de medio ambiente es un socavón (…) Pese a que el país está frente a un excelente crecimiento de la economía, esto no puede ir en deterioro y detrimento de la naturaleza”, aseguró Garzón, quien le pidió al Gobierno una articulación ante un desarrollo tan desigual.
Y aunque Lucho Garzón aclaró, eso sí, que no se trata de chantajes ni de confrontación con el Ejecutivo, advirtió: “En esas condiciones no podemos acompañar esa agenda si no se articulan y hay asimetría entre esos tres escenarios, porque no podemos ver cómo nuestra agenda se diluye en ese marco (…) estamos todos con el semáforo en verde, pero hay momentos en que nos toca decir, como actualmente, que estamos en amarillo y si nos toca poner el rojo, lo ponemos”.