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Si hay algo que preocupa a la ciencia en materia de la lucha contra el cáncer, es precisamente el desconocimiento que se tiene de la enfermedad. Pese a años de investigaciones para desentrañar sus orígenes, evolución y tratamientos, son aún muchas las dudas, máxime si se tiene en cuenta la dificultad para establecer patrones y por ello no es de extrañar que lo que para algunos médicos sea una manifestación de cáncer, para otros signifique una patología diferente.
De allí la importancia de que cada país se esfuerce por construir su propio mapa de incidencia con miras a conocer más en detalle los tipos de cáncer y las características de la población afectada. El Espectador le pidió a Raúl Murillo, director del Instituto Nacional de Cancerología, el reporte sobre la situación colombiana y encontró muchas sorpresas. Cayeron los tipos de cáncer asociados al tabaquismo, mientras que los de próstata y estómago son los más comunes. Además, los mayores casos de leucemia están en los antiguos Territorios Nacionales.
¿Cuál es la radiografía del país en cuanto a la presencia del cáncer?
En estos temas hay debates grandes sobre el cáncer de próstata, de tiroides y mama, porque se considera que hay un sobrediagnóstico, debido a que se les confunde con enfermedades que tienen células con características malignas pero que son tumores indolentes y que no tendrían un mayor impacto en la vida de las personas. Hay muchos reportes de personas que tenían cáncer de próstata y luego no. Se encuentra enfermedad, pero no con riesgos. Por eso en 2013 hubo estudios pidiendo que se deje de llamar cáncer a lo que no es.
¿Qué se considera cáncer?
Una proporción muy grande de cánceres que se diagnostican son una enfermedad que no representaría mayor riesgo para la vida de las personas. Por ejemplo, en el cáncer de próstata hay protocolos clínicos que sugieren un manejo expectante, esto quiere decir “no se haga nada y se realice un chequeo cada seis meses”. Pero es muy difícil que alguien a quien se le diagnostique un cáncer decida hacer un manejo expectante para ver si su enfermedad es agresiva o no. Es una discusión importante.
De hecho, hay expertos que sugieren no llamar cáncer a algunos tipos de enfermedades.
Se han hecho estudios, por ejemplo en el cáncer de próstata, evaluando casos en los que se hace detección temprana de la enfermedad y otros en los que no. Y muchos de los estudios han encontrado que el grupo de pacientes a los que se les hace detección temprana efectivamente se les encuentra más cáncer, es decir, hay mayor incidencia de cáncer a través de la detección temprana. Entonces hay un montón de cánceres a los que se les hizo tratamiento y todo ese procedimiento, pero al final terminan muriendo solo los que debían morir de la enfermedad.
Hay más de 100 tipos de cáncer, pero ¿cuál es el de mayor incidencia en Colombia y cuáles son los tipos que más afectan el país?
Todos están aquí presentes. El de próstata es el más común en los hombres, seguido por el de estómago, pero este viene decreciendo en el país. Esto ha venido ocurriendo en todos los países en la medida en que se mejoran las condiciones socioeconómicas; hay teorías alrededor de eso. Al igual que con el de estómago, el cáncer de cuello uterino tiene una relación con la infección con la bacteria Helicobacter pylori. Se manejan hipótesis sobre las ventajas de mejorar la condición de manejo de los alimentos (las cadenas de frío o que haya refrigeradores en las casas) y la relación con la disminución de casos de cáncer.
¿Cómo funciona la base de datos del Instituto?
Los análisis que hacemos de mortalidad vienen de la base de datos del DANE, que es la fuente oficial. Las estimaciones de riesgo las basamos en algo que se llama registros poblacionales del cáncer. Tenemos en Cali, Pasto, Bucaramanga y Barranquilla. Esos registros recogen todas las fuentes posibles sobre casos de cáncer.
Hay información inclusive de consultorios particulares, de hospitales, centros de patología, entre otros. Todos estos datos se reúnen y filtran, cosa que no es fácil. Por ejemplo, en algunos casos es complicado saber si María Moreno y Mario Moreno son el mismo, o distintos, porque puede haber errores en el registro, o problemas de digitación con los números de cédula.
Eso puede llevar a errores muy graves…
Por ejemplo, hemos encontrado que los médicos abren la historia clínica, colocan el código del diagnóstico en una base de datos y usan TN (tumores nasales) cuando se trata de traumas nasales. Le dan “enter” y listo.
¿Hay factores genéricos, hereditarios o del medio ambiente que influyan para que una persona tenga cáncer?
Siempre hay una combinación de aspectos hereditarios y ambientales. Hay estudios que revelan que en términos poblacionales el factor más grande es el ambiente, el cáncer determinado solo por la herencia es muy poco.
¿Y qué tanto tiene que ver el sitio en dónde se vive?
Si tengo una condición genética que me va a predisponer a cierta enfermedad, el factor ambiental siempre va a influir. Ahora, se han valorado muchos estudios sobre inmigrantes. Los que más se han hecho son orientales en Estados Unidos. En ellos se ve, por ejemplo, que en Japón el cáncer de estómago es frecuente, pero los hijos de japoneses radicados en Estados Unidos van reduciendo el riesgo de cáncer de estómago. O el del colon es más alto allá que en Japón.
¿Cómo está Colombia en el tema del diagnóstico tardío del cáncer?
Mal. Sin embargo, el Instituto publicó las tendencias de mortalidad por cáncer en el país y vemos que en varios tipos de cáncer se está reduciendo la mortalidad. Es el caso de los asociados al tabaquismo, de laringe o cavidad oral.
Hay también cánceres como el de cuello uterino, de estómago o hígado que están asociados a infección y diferentes condiciones económicas, que vemos que han presentado una reducción en el índice de mortalidad.
Pese a lo anterior, nuestra impresión es que la reducción de la mortalidad está ligada a una disminución de casos nuevos y no a una mejoría en el diagnóstico. Este es el ejemplo del cáncer de mama, tenemos datos que muestran que más del 70% de estos se determinan en estados tardíos de la enfermedad.
Hay un tema difícil de tratar y también está ligado al sistema. El cáncer no se diagnostica en los centros de cáncer, sino en los niveles primarios o secundarios de atención. Si no mejoramos en atención en nivel primario y secundario, seguramente será muy difícil lograr un diagnóstico temprano de la enfermedad.
Hablando de expectativas de vida, ¿qué tanto incide la situación económico-social en un paciente con cáncer?
Desafortunadamente hay datos que demuestran una diferencia en la tasa de mortalidad no por estratos económicos, sino dependiendo de si son personas en régimen subsidiado o contributivo. Hay que investigar las causas, porque pudiera ser que los aseguradores tengan una administración menos eficiente, eso es una realidad, que contraten con prestadores con menos calidad, pero también puede haber factores poblacionales. Es posible que las poblaciones menos favorecidas tengan también las condiciones biológicas más complejas para el desarrollo de la enfermedad y que se necesiten entonces intervenciones más integrales que las que están recibiendo.
Si hablamos de leucemia, por ejemplo, en gran medida la mortalidad viene de los antiguos Territorios Nacionales, la Orinoquia, la Amazonia, etc. Seguramente allí hay una población de régimen subsidiado que es mucho más alta. Hay que entender las condiciones sociales.
Muchas veces, vivir en estas zonas también significa que el paciente debe desplazarse a la ciudad a recibir tratamiento, y así se financie su alojamiento, hay familias que deben dejar a muchos miembros lejos, separarse de su cónyuge, condiciones que también hacen complicada la enfermedad para aquellas personas de ingresos bajos. Necesitamos reunir información que permita hacer un análisis estadístico robusto.