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La investigación, publicada en el British Journal of Cancer y desarrollada durante diez años con 186.000 mujeres de entre 50 y 71 años, encontró que quienes fumaban eran 19% más propensas a sufrir cáncer de mama que aquellas que jamás lo habían hecho. Para ellas el riesgo de enfermarse, aseguraron los científicos al periódico británico The Guardian, es siete veces mayor y es aún más alto si adquirieron el hábito en la juventud.
Los resultados —dijo Sarah Nyante, del Instituto Nacional de Cáncer de EE.UU., al diario— se suman a una creciente evidencia que sugiere una asociación entre el consumo de cigarrillo y el riesgo de desarrollar el mal que, año tras año, se diagnostica a cerca de 1,4 millones de mujeres en el mundo. De ese número, alrededor de 9.000 son colombianas y de ellas, según cifras de la Liga contra el Cáncer, mueren 1.600.
Estos hallazgos, unidos a investigaciones llevadas a cabo por varias entidades médicas, pone en duda las afirmaciones hechas por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que hace poco más de cinco años afirmó que las pruebas para demostrar alguna relación entre el tabaquismo y la aparición de tumores malignos aún eran limitadas.
Sin embargo, para resolver del todo esas preguntas, explica la doctora Nyante, se necesitan más estudios que confirmen la relación, como también el papel que desempeña la ingesta de alcohol, factor que en muchas ocasiones ha sido asociado a la aparición de la enfermedad.
Con ella concuerda Julie Sharp, editora de la revista British Journal of Cancer. “La evidencia —dice— sobre si fumar causa cáncer de seno antes o después de la menopausia todavía no es suficientemente consistente. Sin embargo, este estudio sugiere que en las mujeres de edad avanzada el riesgo puede incrementar en caso de que fumen o lo hayan hecho en el pasado”.