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Cada vez hay mayor evidencia de que el consumo de alcohol, por poco que sea, tiene consecuencias negativas en la salud. Hace poco, a mediados de agosto, una investigación publicada en JAMA Network Open analizó datos de 135.103 personas de 60 años y más, para concluir que no existe evidencia de ninguna asociación benéfica, desmontando el mito popular de que una copa de vino puede ser buena para la salud. Pero lo que sabemos del alcohol se sigue nutriendo de nuevas investigaciones. En las últimas horas, un nuevo informe de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer de Estados Unidos alertó en su último informe sobre el profundo vínculo entre esa sustancia y el cáncer.
Según esta organización, el consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de seis tipos diferentes de cáncer: el colorrectal, el cáncer de mama, los cánceres de cabeza y cuello, el cáncer de hígado, el de esófago y el de estómago. Solo en los Estados Unidos, el 5,4% de los cánceres se atribuyeron al consumo de alcohol en 2019, el año más reciente para el que hay datos disponibles. “Un dato preocupante es que una encuesta reciente reveló que el 51 por ciento de los estadounidenses no sabía que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal”, dice la organización.
No se trata de una asociación completamente nueva. En 2021, una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estimó que casi 750.000 de los diagnósticos de cáncer en el mundo en 2020, se atribuyeron al consumo de bebidas alcohólicas. Esto es nada menos que el 4% de todos los casos reportados ese año. En ese momento, el organismo aclaró que aunque la mayoría de los casos se vinculó al consumo excesivo de alcohol, se halló que el consumo leve y moderado representaba más de 100.000 de esos casos.
En la investigación de la OMS, los tipos de cáncer más numerosos vinculados al consumo de alcohol fueron los de esófago e hígado y, en las mujeres, el de seno (mama). En cuanto a las zonas, el mayor número de cánceres por consumo de alcohol (en proporción a la población) se observó en el este de Asia y el centro y este de Europa, y el menor número se halló en el norte de África y en Asia occidental.
Las investigaciones indican que quienes reducen el consumo de alcohol o dejan de beber por completo pueden disminuir su riesgo de desarrollar cánceres relacionados con el alcohol en un 8 por ciento y pueden reducir su riesgo de todos los cánceres en un 4 por ciento en comparación con quienes mantienen o aumentan su consumo de alcohol.
¿Por qué el alcohol está asociado al cáncer?
Los investigadores de la OMS explicaron que el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de muchas maneras. Los procesos que usa el cuerpo para descomponer el alcohol producen un compuesto llamado acetaldehído, una toxina que varias organizaciones clasificaron han clasificado como un probable causante de cáncer en las personas. Luego, el acetaldehído se metaboliza aún más a otro subproducto menos activo llamado acetato, que luego se descompone en agua y dióxido de carbono para una fácil eliminación.
Aunque el acetaldehído por lo general existe en el cuerpo solo por un corto tiempo antes de descomponerse en acetato, tiene el potencial de causar un daño significativo.
A pesar de que el consumo de alcohol está en disminución en algunas regiones del mundo, como en partes de Europa, está en aumento en otras regiones, como China, India y muchas naciones del África subsahariana.
Según el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo, parte de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU, informa que esos daños son particularmente evidentes en el hígado, donde tiene lugar la mayor parte del metabolismo del alcohol. “Algunos investigadores creen que puede ser responsable de algunos de los efectos conductuales y fisiológicos previamente atribuidos al alcohol. Por ejemplo, cuando se administra acetaldehído a animales de laboratorio, conduce a la incoordinación, el deterioro de la memoria y la somnolencia, efectos a menudo asociados con el alcohol”, agregan.
Según la OMS, la descomposición del alcohol también produce especies reactivas de oxígeno, unas moléculas que se conocen como radicales libres. Estas moléculas a veces dañan el ADN, y se producen cambios genéticos que podrían hacer que la célula se vuelva cancerosa.
“Pero solo un tercio de las personas reconocen la conexión entre el alcohol y el cáncer”, dijo la doctora Noelle LoConte, una oncóloga de la Universidad de Wisconsin–Madison y miembro del Comité de Prevención del Cáncer de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), que no participó en el estudio. “La concientización general es baja, incluso entre los profesionales médicos”.👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺