
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En siete días, el 19 de noviembre, Camila Abuabara terminará el tratamiento médico experimental con el que intenta curar su leucemia linfoide aguda y al que se viene sometiendo desde febrero pasado. En ese mes logró viajar a Estados Unidos para ser tratada por especialistas del centro médico MD Anderson de Cáncer, en Houston.
Ahora que Camila requiere de un complicado trasplante de médula ósea para que la leucemia no reaparezca, la posibilidad de que tenga que regresar a Colombia para someterse a la cirugía ha provocado su oposición y la de sus seguidores en redes sociales, pues temen que existan demoras en los trámites por parte de su EPS Sánitas, similares a las que denunció en su momento la paciente.
Ayer, luego de que la joven conociera que el mismo juez que en Colombia había ordenado aprobar su trasplante en Estados Unidos, ahora echó para atrás su medida, Camila publicó en Twitter: “Yo voy allá (a Colombia) a morir. Lo he dicho y me da tristeza que mi esfuerzo acabe aquí. Ya lograron lo que querían. Ahora sí me pueden dejar en paz los envidiosos”.
A su reacción se sumó la de su abogado, Abelardo de la Espriella, quien aseguró que hasta el momento en Colombia no se ha practicado una operación de trasplante de médula tan complejo como el que se le tiene que realizar a su cliente.
Pero, en contravía de lo que dice el abogado, el Ministerio de Salud dio a conocer un documento en el que ayer la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología detalla que los médicos especialistas que trabajan en Colombia están altamente calificados para realizar trasplantes de médula como el que requiere Abuabara.
“Sin duda podemos afirmar que en Colombia el trasplante se puede realizar con la misma calidad que en otros centros del mundo. Tenemos experiencia suficiente, de más de 20 años, en trasplantes de médula ósea que hoy se realizan en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla”, dice el documento firmado por Vanessa Ospina, representante del gremio.
Sin embargo, los médicos aclararon que la operación, así se haga en EE.UU. o en Colombia, es una intervención de alto riesgo en el caso específico de Camila Abuabara. “Se trata de una paciente joven, en tercera remisión (recaída) completa de una leucemia linfoide aguda, que no tienen donante idéntico familiar o no familiar. Su hermano haploidéntico será el donante para este trasplante. Aunque no conocemos su historia clínica, la literatura es clara sobre el pobre diagnóstico de casos como este”, dice el documento.
Para el gremio, los resultados en términos de supervivencia libre de enfermedad en pacientes con leucemia linfoide aguda en fases avanzadas de la enfermedad son inferiores al 30%. “Independientemente de donde se realice el trasplante, el riesgo de mortalidad relacionada con el trasplante y de recaída en esta situación es alto”.
¿Por qué el juez se arrepintió?
Cuando en Colombia se agotaron las posibilidades para tratar el avanzado estado de su enfermedad, Camila pidió ser parte de un grupo de pacientes que se ofrecieron para probar en Estados Unidos un procedimiento en estudio que podría, o no, funcionar. Tratamiento que fue financiado por la Fundación Sánitas.
En su caso, los fármacos barrieron de su sangre las células cancerígenas, pero cumplida esta etapa, lo que vendría para la paciente sería someterse a un trasplante de médula ósea (TMO).
Ahí comenzó la más reciente batalla entre Camila y el sistema de salud colombiano. La joven de 25 años pidió ser operada en EE.UU. (donde el trasplante vale $4.000 millones), pero su EPS Sánitas argumentó que en Colombia había médicos completamente capacitados para hacer el procedimiento con un costo cercano a los $300 millones.
Las diferencias terminaron con el abogado Abelardo de la Espriella, representante de Abuabara, interponiendo hace un par de semanas una acción de tutela en la que reclama la vulneración del derecho a la salud y presionando para que antes de 10 días (“debido a que la vida de Abuabara se encuentra en inminente peligro”) un juez se pronunciara.
El 1º de noviembre, el Juzgado 28 Penal Municipal de Bogotá ordenó como medida provisional que el Fosyga (fondo que se alimenta de impuestos y que administra todos los recursos de la salud) asumiera los costos del trasplante de Camila Abuabara en Estados Unidos y que la EPS Sánitas autorizara el procedimiento.
Nueve días después, el mismo juez, Jorge Polidoro Bernal, tuvo que suspender su decisión luego de que el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, expresó que la orden del juzgado iba en contravía de las leyes colombianas, que indican que está prohibido cubrir tratamientos médicos en el exterior con recursos públicos. Además, el pago de esa suma de dinero podría abrir una puerta de solicitudes que pondrían en riesgo los dineros públicos de la salud y, según Gaviria, el tratamiento sí puede hacerse en Colombia, porque está incluido en el POS.
El ministro de Salud planteó que con la decisión del juez, que pretendía defender los derechos de una paciente, en realidad se estaba siendo inequitativo con todos los demás pacientes del país. Si se acepta cubrir un tratamiento para un colombiano en el exterior, esto significa que todos los demás deberían recibir el mismo estándar. Una situación claramente inviable en lo financiero.
Ahora que el juez suspendió su orden, su despacho tendrá que revisar con calma la tutela y fallarla en los próximos días, mientras Camila y su familia esperan una respuesta antes del próximo 19 de noviembre, cuando termine su tratamiento.