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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó este martes nuevos tratamientos adaptados para infecciones de transmisión sexual (ITS) frecuentes, ante la «amenaza creciente» de la resistencia a los antibióticos.
En un comunicado publicado en Ginebra, la OMS se refirió específicamente a la clamidiasis, la gonorrea y la sífilis, que por lo general se curan con antibióticos, pero «cada vez es más difícil tratarlas» debido a que algunos de esos antibióticos pierden eficacia «por su uso indebido o excesivo».
La OMS estima que cada año 131 millones de personas contraen clamidiasis, 78 millones gonorrea y 5,6 millones sífilis.
De esas tres, la gonorrea es la más resistente a los antibióticos, advierte el documento y señala que algunas de sus cepas son «multirresistentes que no reaccionan ante ninguno de los antibióticos existentes».
También las bacterias que provocan la clamsidiasis y la sífilis resisten a los antibióticos, agrega.
«La clamidiasis, la gonorrea y la sífilis son importantes problemas de salud pública en todo el mundo: menoscaban la calidad de vida de millones de personas y provocan patologías graves e incluso la muerte», señala el director de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas, Ian Askew.
La OMS «reitera la necesidad de tratar estas ITS con los antibióticos adecuados, en las dosis correctas y en el momento oportuno con el fin de reducir su propagación y mejorar la salud sexual y reproductiva. Para ello, los servicios nacionales de salud tienen que determinar las pautas de resistencia a los antibióticos de estas infecciones», destaca Askew.
Si no se diagnostican y no se tratan, «pueden provocar graves complicaciones y problemas de salud a largo plazo para las mujeres, como enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico y aborto», recuerda el documento, así como «la gonorrea y la clamidiasis pueden provocar infertilidad tanto en hombres como en mujeres».
Además, esas ITS «también pueden duplicar o triplicar el riesgo que corre una persona de infectarse por el VIH. Una ITS no tratada durante el embarazo aumenta el riesgo de mortinatalidad y de muerte neonatal», concluye la OMS.