Si le inquieta el aire contaminado, también debería preocuparse por el humo de la carne asada

Investigadores estadounidenses midieron la cantidad de material particulado que se acumula al asar alimentos en el interior de una casa. Los resultados mostraron que, en ciertos momentos, puede haber una concentración mucho mayor que la que hay en Nueva Delhi, una de las ciudades más contaminadas del planeta.

18 de febrero de 2019 – 01:46 p. m.
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El “pico y placa ambiental” que tuvo que imponer la Alcaldía de Bogotá el pasado viernes reveló algo que ya intuían los capitalinos: los altos índices de polución que, en este caso, se dispararon por razones meteorológicas. Aunque los graves efectos que puede generar ese fenómeno han sido divulgados en diversas ocasiones, hay uno que desde hace mucho tiempo también inquieta a las autoridades de salud y que no suele estar en las cuentas de los ciudadanos. Se trata del aire que genera asar comida al interior de una casa. (Lea «Utilizar bolsas de plástico para comprar fruta y verdura me parece una locura»)

Un dato resume la complejidad de este problema: es posible que un asado con carne y verduras dentro de un espacio cerrado genere más contaminación de la que hay en Nueva Delhi (India), la sexta ciudad con más polución del planeta. (Lea Datos de la Nasa muestran que India y China lideran el reverdecimiento de la Tierra)

La conclusión pertenece a una investigación liderada por Marina Vance, de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos. Tras medir detalladamente el aire que se genera luego de este tipo de procedimientos, descubrieron que se pueden acumular grandes cantidades de material particulado, unas partículas invisibles al ojo humano que suelen penetrar los pulmones y el sistema cardiovascular. Las más preocupantes son las más pequeñas, de 2.5 micras (PM 2.5), que puede ocasionar desde cáncer de pulmón e infecciones respiratorias (como neumonía) hasta accidentes cerebrovasculares y cardiopatía.

Para evaluar qué tan grave podía ser este tipo de contaminación, Vance y su equipo prepararon varias comidas en tres habitaciones, donde instalaron equipos de monitoreo de la calidad del aire. Mientras cocinaron una típica cena de acción de gracias estadounidense, con pavo asado y coles de Bruselas asadas, los niveles de 2.5 PM crecieron 200 microgramos por metro cúbico, una cifra mucho superior a la que suele tener Nueva Delhi (143 microgramos) y muchísimo más alta de la que permite la Organización Mundial de la Salud: 10 microgramos por metro cúbico durante ocho horas y media.

De hecho, cuando cocinaron durante todo un día en recinto cerrado en la ciudad de Austin (Texas), los niveles de 2.5 PM 30 veces mayores que los que se presentaron en el exterior. Eso, a los ojos de los investigadores, refleja un inquietante panorama, pues la mayoría de las personas, al menos en Estados Unidos, pasa el 90% de su tiempo en espacios interiores.

“Sabemos que inhalar partículas, independientemente de su composición, es perjudicial para la salud. ¿Es tan malo como inhalar el escape de las emisiones de los vehículos? Eso no lo sabemos todavía «, dijo Vance al diario inglés The Guardian. “Esto se compara con una ciudad muy contaminada, pero es importante recordar que este experimento se hizo por un corto período de tiempo. Cuando vives en una ciudad contaminada, estás en ella las 24 horas del día”.

¿Cómo evitar estos inconvenientes? Los científicos tienen dos soluciones: a la hora de asar alimentos todas las personas deben cerciorarse de abrir ventanas o usar extractores de humo. La otra es un poco más difícil de cumplir: consumir alimentos cocinados, en vez de utilizar la parrilla.

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