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Una enfermera consuela a una de sus compañeras el 13 de marzo de 2020 en el hospital de Cremona (Italia). Este país fue uno de los más afectados por la pandemia por su alto conteo de muertos. Además, fue el primero en donde se evidenció que las Unidades de Cuidados Intensivos no daban abasto y que el bienestar del personal de salud de primera línea es vitale para superar los picos de contagio. La experiencia italiana dio tiempo y ejemplo a otros países como el nuestro para prepararse: habilitar camas extras, adquirir tanques de oxígeno y hacer cuarentenas. También fueron los primeros en informar qué tratamientos daban resultados para aliviar a pacientes críticos.
Foto: AFP - PAOLO MIRANDA

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Primera imagen del virus El 27 de febrero se conoció la primera imagen del Sars-Cov-2, a través de un microscopio electrónico, gracias al trabajo colaborativo entre investigadores chinos y estadounidenses. Esto permitió que el público visualizara mejor cómo el virus coloniza las células. En la pandemia, la colaboración entre científicos ha sido clave. En enero, los investigadores ya habían compartido la secuencia del genoma del virus en plataformas de libre consulta, lo que permitió a muchos comenzar investigaciones en todo el planeta.
Foto: AFP - NIS

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El COVID-19 es una enfermedad zoonótica. Al detectar el virus en visones de granjas danesas, ese gobierno tomó la decisión de sacrificar a más de 17 millones de animales para evitar que el virus se propagara. La degradación ambiental ha hecho a los humanos más vulnerables ante este tipo de virus (de los que se conocen apenas unos 80.000).
Foto: Ritzau Scanpix via AFP - MORTEN STRICKER

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Los trapos rojos se convirtieron en símbolo de hambre y solidaridad en la pandemia, que descubrió aún más las desigualdades del mundo. Las medidas más efectivas para evitar el esparcimiento del virus es el aislamiento obligatorio, especialmente para adultos mayores, cerrar escuelas y reducir la movilidad. El efecto de estas medidas es aún más dura para quienes viven en hacinamiento, no tienen afiliación a salud y pensión, viven del diario o son migrantes. Estas familias están más expuestas al hambre, a contraer el virus y a sus síntomas. Según el reporte de movilidad de Google, las estaciones de Transmilenio con más flujo de personas siguieron siendo las del sur de la ciudad, a pesar de la cuarentena.
Foto: AFP - RAUL ARBOLEDA

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El primer muerto por coronavirus que se confirmó en el país se llamaba Arnold Iregui, un taxista de 58 de Cartagena, que tenía hipertensión y diabetes. Aunque murió el 16 de marzo, se confirmó que había sido gracias al Sars-Cov-2 hasta el 21 de marzo. Desde ese momento, Colombia no ha tenido un día sin fallecidos y cementerios y funerarias comenzaron a tomar medidas drásticas como comprar nuevos lotes y hacer cajones de cemento. Este rostro se suma al de otras 60.000 personas que han muerto por coronavirus en el país. Paz en sus tumbas.
Foto: Cortesía

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Esta vista aérea del cementerio de Nossa Senhora Aparecida donde se cavaron tumbas en Manaos, en mayo de 2020, es muestra del drama brasilero. Este país fue el primero en Latinoamérica en sobrepasar las 100.000 muertes por coronavirus. En abril, Leticia cerró fronteras con Tabatinga (Brasil), pero el paso de personas entre ciudades hermanas continuó. La preocupación más grande sobre el país vecino es la llamada “variante brasilera”, una mutación del Sars-Cov-2 detectada en Manaos que podría tener mayores tasas de contagio. Ante esta alerta, el gobierno colombiano decidió usar la mayoría de un lote de vacunas que llegó a Colombia para vacunar a la población de Amazonas, Guainía, y hacer un “bloqueo epidemiológico”.
Foto: AFP - MICHAEL DANTAS

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Verónica Machado, jefe de enfermería del Hospital Universitario de Sincelejo, fue la primera persona vacunada en Colombia. Aunque declaró estar muy agradecida, días después de la vacunación, ella y algunos de sus colegas, denunciaron que llevaban varios meses sin recibir su salario. Una prueba de las difíciles circunstancias que vive el personal médico del país.
Foto: AFP - NICOLAS GALEANO
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El encierro ha sido aún más dramático para mayores de 60 años. Este grupo poblacional es el primero en recibir la vacuna en Colombia, lo que les permitirá tener una vida menos confinada.
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

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Un anciano que se derrumbó y murió a causa del COVID-19 en una calle cerca de un hospital en Wuhan, epicentro del brote. China informó el 31 de enero que el número de muertos había aumentado a 213 y más de 10.000 infectados. Este era el momento en donde pocos imaginaban que el virus le daría la vuelta al mundo.
Foto: AFP - HECTOR RETAMAL
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Las mujeres, quienes tradicionalmente asumen las labores de cuidado, se han visto afectadas doblemente por la pandemia. Por un lado, las horas que dedican al hogar han aumentado. Una mujer dedica 1.560 horas anuales a trabajos domésticos no remunerados, el doble que los hombres, lo que evita que se dediquen a proyectos personales. El trabajo doméstico, mayoritariamente femenino, se redujo en un 44%, y en general, el desempleo aumentó para las mujeres como nunca antes, especialmente para las jóvenes. Por el otro, muchas quedaron “encuarentenadas” con sus agresores. Aunque las cifras varían, organizaciones feministas denunciaron al menos 227 feminicidios en 2020, y las llamadas a la Línea 144 (de atención a violencias contra las mujeres) aumentaron casi en un 100%, recibiendo 58.000.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada

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Margaret Keenan, de 90 años, es aplaudida por el personal médico después de convertirse en la primera persona en recibir la vacuna contra Covid-19 en el Hospital Universitario de Coventry, Inglaterra, el 8 de diciembre de 2020. En tiempo récord (nueve meses) se lograron hacer cinco vacunas con mecanismos distintos, y con altas efectividades. Ahora, el reto es inmunizar al 70% de la población.
Foto: AFP - JACOB KING
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Hay razones para la esperanza. Las peticiones por Matrícula Cero en universidades o Renta Básica Universal demuestran un cambio en las lógicas económicas. El sistema educativo se replantea y los hospitales públicos y privados tuvieron una inyección de recursos nunca antes vista para poder atender la emergencia. Los científicos del mundo tejieron redes para lograr una vacuna en nueve muses, algo inimaginable sin la colaboración y el colegaje, y las mujeres se organizaron aún más para defender sus derechos.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
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