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Conforme a las exigencias del Reglamento Sanitario Internacional de 2005, se ha establecido esta medida para proteger la salud pública y, al mismo tiempo, “no limitar o entorpecer el turismo y el comercio en Panamá”, dijo en una rueda de prensa la jefa nacional de epidemiología del MINSA, Gladys Guerrero.
Esta decisión contó con la supervisión y conformidad de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), agregó.
En septiembre pasado, Panamá anunció que exigiría desde noviembre la vacuna contra la fiebre amarilla a quienes llegasen al país, procedentes de áreas con riesgo de transmisión de esa enfermedad y a los nacionales o residentes que viajaran a esos destinos.
El comunicado transmitido responde a una “reevaluación” que ha realizado el MINSA del Reglamento Internacional Sanitario para adaptarse a las necesidades turísticas y comerciales panameñas.
Panamá continúa en la lista de países con riesgo de transmisión de la enfermedad de la OMS, aunque el MINSA ya solicitó salir de esa clasificación por no haber tenido un caso de fiebre amarilla desde 1974.
“En la reunión de la OMS del primer semestre de 2009 va a ser nuestra oportunidad para salir del listado”, aseguró Guerrero.
EL MINSA también hizo pública la recomendación de vacunarse contra la fiebre amarilla en el caso de viajar a Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, en América Latina; y a Angola, Benin, Burkina Faso, Camerún, República Democrática del Congo, Gabón, Gambia, Guinea, Liberia, Nigeria, Sierra Leona y Sudán, en África.