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La emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus logró detener al mundo entero. El comercio, el turismo, la industria cultural y hasta la ciencia misma. Ese es el caso de las jornadas de vacunación de enfermedades prevenibles que, durante meses, por miedo a propagar el virus SARS-CoV-2 tuvieron que aplazar sus campañas. Para la Iniciativa Global de Erradicación de la Polio (GPEI) el costo de haber parado por cinco meses, una iniciativa de más de tres décadas de antigüedad, ha sido enorme.
“Hay una sensación creciente de que el daño colateral [de las campañas de pausa] es realmente sustancial”, dijo a la revista Science, Nick Grassly del Imperial College London. Quien además recordó, en el pasado mes de mayo, que el aumento exponencial del polivirus durante la próxima temporada alta se reflejará en brotes incontrolados en varios países.
Pero ahora, la Iniciativa Global de Erradicación de la Polio (GPEI) tomó la decisión de reanudar sus jornadas de vacunación. Burkina Faso fue el primer lugar donde volvieron los vacunadores a finales de julio; Pakistán lo siguió esta semana. “Los modelos pintan una imagen bastante sombría si las campañas no se reinician pronto”, señaló Michel Zaffran, quien dirige el esfuerzo en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las campañas preventivas permanecen en espera.
Aunque la decisión de reactivar las campañas contra el polivirus ya está puesta en marcha, los modelos sugieren que el efecto de estas será pequeño en lugares que se encuentren en medio del pico epidemiológico por el coronavirus. Para el equipo de la GPEI es claro que entrar a estos lugares también será un riesgo, razón por la cual todos los vacunadores deberán realzarse una prueba de COVID-19, usar mascaras de protección constantemente y realizar, en la medida de lo posible, el debido distanciamiento físico. “No queremos llevar trabajadores de áreas infectadas a áreas no infectadas”, señaló Hamid Jafari, jefe de la OMS para la erradicación de la poliomielitis en Pakistán.
Los casos de polio de tipo salvaje se dispararon el año pasado a 176, de 33 en 2018. En lo que va del año, Pakistán y Afganistán han confirmado 87 casos de polio, en comparación con 64 en esta época el pasado año. El número real es probablemente mayor porque la pandemia ha obstaculizado la vigilancia.