Los recuerdos mundialistas de Héctor Chumpitaz, jugador histórico de Perú

El exdefensor, que hizo parte de dos de los cinco campeonatos en los que ha participado el combinado Inca, rememora los torneos del 70 y 78 y hace un análisis de la participación peruana en Rusia 2018.

Héctor Chumpitaz, exdefensor de la selección de Perú.  / Conmebol
Héctor Chumpitaz, exdefensor de la selección de Perú. / Conmebol

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

En la provincia de Cañetes (Perú), Héctor Chumpitaz creció con el sueño de convertirse en futbolista profesional. En calles sin nombre corría de arriba a abajo, de izquierda a derecha pateando una pelota de trapo, rematando hacia porterías imaginarias y celebrando sus goles ante algunos habitantes, que en ocasiones desviaban su atención hacia el niño inquieto en medio del receso del almuerzo mientras se escondían del sol de medio día a la sombra de un árbol o en las terrazas de sus casas. El pueblo era su estadio, allí practicó sus primeros bloqueos contra perros juguetones que le seguían sin cesar como si él fuera el responsable en cuidarlos y alimentarlos.

Sus padres, quienes se fueron a Lima en busca de mejores oportunidades, lo dejaron para que terminara sus estudios en el pueblo junto a sus abuelos, Mauro Campaña y Matilde Espinoza, quienes fueron parte fundamental en su formación. Siempre estrictos, por lo que ese sueño de llegar a ser futbolista profesional se vio truncado en varias ocasiones, además se le sumaron los deberes que tenía y su escasez de dinero. “Muchas veces no tuve la posibilidad de jugar porque no tenía los zapatos. Además, era una época en la que estudiaba y en vacaciones, trabajaba. Esa era la costumbre que teníamos. Mis abuelos me exigían esas cosas”, recordó en diálogo con El Espectador. 

Pero a Héctor Chumpitaz siempre le ha caracterizado la serenidad y la constancia. A pesar de las labores que tenía que cumplir en la Chancadora de Collique, un lugar en donde se extraían grandes rocas, para luego triturarlas y obtener piedras, le sacó tiempo al fútbol: su pasión. Los sábados, que era el único día en el que contaba con tiempo para entrenar, los aprovechaba para practicar. Inicialmente fue autodidacta, después gracias a las condiciones que demostró hizo parte del equipo Deportivo Santa Barbara y posteriormente lo hizo en el Once Amigos de Comas, no fue fácil. “No me daban la oportunidad. En ese entonces, era un joven callado y no era de pedir favores, así que me dejaban siempre de lado”.

Pero cuando por fin le dieron la oportunidad empezó a destacarse y rápidamente se convirtió en un referente de la zaga peruana. En 1964, con 20 años, llegó al Deportivo Municipal y después pasó al Universitario, equipo en el que jugó 10 temporadas y con el que se volvió figura. No tardó mucho en integrar las filas del seleccionado de su país. Un año después de su debut como profesional Ómar Valerón lo llamó para que integrara un equipo juvenil que jugó en Argentina y después hizo parte del combinado preolímpico. “Tuve una buena actuación y muchos quedaron impresionados, tanto que me llamaron a la de mayores a jugar un partido amistoso frente a Paraguay y posteriormente el clasificatorio al Mundial de Inglaterra», en el que Perú compartió grupo con Uruguay y Venezuela.

“De ahí para adelante estuve siempre con la selección de mi país hasta 1982”, afirmó el exdefensor, que hizo parte del cuadro que dejó a Argentina por última vez fuera de un Mundial, en México 1970. “En esas eliminatorias nos tocó enfrentar a Argentina y Bolivia. Escogimos Lima para afrontar esos compromisos ahí ganamos nuestros dos encuentros. Perdimos en La Paz contra los bolivianos y definimos en Buenos Aires contra la albiceleste y le empatamos 2-2”, rememora Chumpitaz como si estuviera viviendo el momento. “Jugamos en la cancha de Boca y empatamos 2-2. Es un recuerdo grato porque dejamos por fuera a una gran selección. Fue la única vez que ellos dejaron de asistir a un campeonato del mundo y fuimos nosotros los que logramos ese hito”.

Disputar el Mundial de 1970 es un momento que nunca olvidará. Las imágenes que tiene en su cabeza de ese campeonato se reproducen una y otra vez. “Es el mejor recuerdo que tengo, porque fue el primer torneo de esta índole que disputé. Le marqué a Bulgaria y nuestra selección ganó. Esa celebración aún se repite en mi cabeza. Después vencimos a Marruecos y terminamos perdiendo contra Alemania Federal y por último, contra la gran selección de Brasil. En ese partido dimos todo, pero ellos eran superiores. En 15 minutos nos ganaban 2-0 y aunque Félix Gallardo descontó, arrancando el segundo tiempo Tostao anotó el tercero y eso nos liquidó”. Terminaron cayendo 4-2. 

Posteriormente, estuvo en el Mundial de Argentina en 1978. Tres años después de que su selección se coronara por segunda vez (hasta la fecha) campeona de la Copa América, tras una final en la que vencieron al cuadro colombiano en tres partidos. “Esa selección de Colombia tenía grandes jugadores. Recuerdo mucho a Willington Ortíz y a Ponciano Castro, este último nos marcó en el partido de ida. Pero logramos revertirlo en el estadio Nacional de Lima con goles de Juan Carlos Oblitas y Oswaldo Ramírez. Después nos coronamos campeones en Venezuela con gol de Hugo Sotil”. 

Para el campeonato mundial que se disputó en Suramérica en el 78, Perú empezó con paso firme. Ganó dos de los tres partidos de la fase de grupos y le empató sin goles a la Holanda de Johan Cruyff. Una vez avanzó a segunda ronda y disputó el grupo con Argentina, Brasil y Polonia, el seleccionado Inca se quedó sin gasolina y quedó último. “Nos afectó la cantidad de partidos seguidos”, dijo Chumpitaz. “No estábamos acostumbrados a jugar dos encuentros por semana y en esa época los compromisos se realizaban en campos difíciles, con barro, con el piso mojado. En Argentina era invierno. Eso hizo que no rindiéramos al mejor nivel”.

Precisamente de ese Mundial hay un partido que fue polémico por el resultado. El último de ese grupo B, entre los locales y Perú. La albiceleste necesitaba ganar por cuatro tantos para clasificar a la final y terminaron apabullando 6-0. “Los que llegaron con más fuerza a ese compromiso fueron los argentinos y nos superaron en todo sentido. Se habla de un problema con los goles y se señalaron a algunos futbolistas, pero eso es mentira. Si hubiera sido verdad, un montón tuvimos que irnos presos. Pero no fue así, no vamos a defraudar la ilusión de todo un país”.

Esos fueron los dos Mundiales que disputó Chumpitaz con Perú. Hizo parte del equipo que clasificó a España 82, pero por una rotura de tendón de Aquiles se perdió el campeonato, que hasta este año había sido el último de su selección. Hoy, 36 años después de que esa selección dorada deleitara a América, el seleccionado Inca volvió a ser parte de un campeonato del mundo. El análisis del exdefensor, quien está aquí en Moscú invitado por la Conmebol, es positivo. “Perú mostró una buena cara pero lamentablemente las posibilidades que tuvo no las concretó, en cambio nuestros rivales sí aprovecharon sus opciones. Así perdimos nuestros dos partidos. Nos ha faltado variantes al momento de atacar, pero lo importante es que volvimos a la escena internacional y dejamos una buena impresión”.

@J_Delahoz

jdelahoz@elespectador.com

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido