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Uribe, el fiscal y “vacas atravesadas”

23 de noviembre de 2014 – 10:56 p. m.

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La propuesta del ex presidente para un cese al fuego unilateral, una manera de abrir camino a los acuerdos, da otro aire a la confrontación política que han generado los diálogos con las FARC.

Es un avance para un indispensable consenso político y supera la oposición per se que se observaba.

El país se sacudió con dos hechos ocurridos la semana pasada: el secuestro del general Alzate (a quien ahora se conoce en la calle como el general papaya) y las declaraciones del ex presidente Uribe quien, por primera vez desde que los diálogos comenzaron, aportó una alternativa para el momento de cese al fuego que fuera “solicitado” de manera conjunta por él y el fiscal a esa guerrilla.

Acerca del secuestro, o retención según el fiscal, se han tejido toda clase de especulaciones dependiendo de la óptica y el interés político de quien las emite. Van desde quienes acusan al general de prestarse para un juego preconcebido, hasta quienes consideran que fue un acto de candidez al meterse en la boca del lobo con una amiga , escasamente escoltado y con ropas civiles. Pobre e inocente general quien al ser liberado deberá vérselas con sus superiores y explicar tan extrañas circunstancias.

Los hechos, y la respuesta del presidente al paralizar el proceso hasta que Alzate sea devuelto, han desmentido la fantasía del secuestro voluntario (¿) como parte de una estrategia. Pero han dejado cosas para destacar, entre ellas la rápida respuesta de las FARC que deja ver en esa organización una actitud diferente a la que terminó con el proceso del Caguán luego del secuestro de Jorge Eduardo Getchem quien permaneció varios años en la selva. Si el general es devuelto rápidamente puede decirse que el proceso de Paz salió, de este delicado episodio, fortalecido.

Por otra parte, la postura del ex presidente Uribe es toda una novedad. Le muestra, como era de esperar y se advirtió en esta columna el pasado 26 de octubre, en el ánimo de discutir salidas que faciliten, aun con los peros que se pueden esperar, la concertación política que los acuerdos necesitan. Hasta hace pocos días el país identificó que a esos acuerdos debía añadirse otro entre la dirigencia política y nacional. En eso estamos. Es una buena señal.

La controversia es positiva. Nadie puede esperar, ni al país le hace falta, que las FARC se arrodillen o, por otra parte, se les concedan prerrogativas imposibles. Se trata de ventilar las diferentes miradas y ofrecer garantías a todos los colombianos. En esto hay que reconocer el trabajo del fiscal quien acertadamente hace primar los derechos constitucionales sobre mecánica y técnica de su propia labor, abriendo espacios como el que culminó con las declaraciones de Uribe.

Los episodios de la semana que pasó han dejado, sin embargo, un mal sabor por las expresiones fuera de tono y de tiempo de quienes han obtenido y quieren obtener dividendos de la polarización que el país ha vivido los últimos años. Deben existir sectores dentro de las FARC reacios al éxito de los diálogos. También otros que han utilizado las barbaridades que esa guerrilla ha cometido en el pasado para mostrarlas las veces que sea necesario con el objetivo de mantener el ánimo de confrontación y, de paso, el que consideran su capital político. Son “vacas atravesadas” al proceso de Paz que creyeron encontrar en el secuestro del general “papaya” una oportunidad. Vamos saliendo de esta, pero país debe alistarse para superar otras, que se pueden tirar en medio de la vía.


@herejesyluis 

 

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