
Por: Felipe Rueda Sáenz
Especialista en Medicina Familiar y Preventiva.
La fibrilación auricular es una de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes. Se presenta cuando el corazón pierde el control del ritmo con el que palpita, así que se dispara de un momento a otro. Quienes tienen esta condición describen que hay instantes en los que simplemente sienten que el corazón se les va a salir del cuerpo, como si galopara. Aunque puede controlarse con medicinas, las personas con esta enfermedad tienen un riesgo enorme de sufrir un accidente cerebrovascular y de desarrollar insuficiencia cardiaca, peligros que tienen muy serias repercusiones en la salud y en la calidad de vida de estos pacientes. Pues bien, un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard acaban de publicar un estudio en la revista Heart, para el que evaluaron la información de más de 55.000 personas de 50 a 64 años, quienes fueron monitoreados por más de una década.En este período, aproximadamente 4.000 participantes fueron diagnosticados con fibrilación auricular. Después de este tiempo y de cruzar la información con factores de riesgo –como estilo de vida, tabaquismo y sedentarismo, entre otros–, se llevaron una gran sorpresa: se demostró que quienes consumen chocolate de manera habitual, cerca de dos a tres porciones por semana o lo equivalente a 30 gramos al mes, reducen en más de un 10% la posibilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como fibrilación auricular y falla cardiaca. Los propios autores insisten en la relevancia de los hallazgos y en la necesidad de estudios posteriores que confirmen sus planteamientos. Mientras tanto, recurramos al chocolate, un gran aliado del corazón.
Los lectores de CROMOS resuelven sus dudas e inquietudes con la ayuda del médico en casa:
Enviada por Francisco Concha
¿Qué repercusiones tiene el insomnio en la salud?
La falta de sueño se relaciona con graves afecciones en la salud de las personas, desde el desarrollo de enfermedades degenerativas y metabólicas hasta cáncer. Un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Neuroscience insiste en que el insomnio puede «comerse el cerebro», literalmente. Al establecer que durante el sueño se eliminan productos tóxicos –lo cual quiere decir que hay una especie de ‘limpieza neuronal’– se comprobó que con el insomnio algunas células del cerebro se sobrecargan de trabajo y esto puede, eventualmente, poner en riesgo la salud de las neuronas. Los autores del estudio insisten en que la privación del sueño puede hacer que el “cerebro se consuma así mismo”, debido al cúmulo de sustancias dañinas. Para los autores, el descubrimiento más importante fue identificar que un grupo de células del cerebro mostraron más actividad después de la pérdida del sueño, condición que se ha vinculado al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y de otras enfermedades neurodegenerativas.
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