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La historia va escrita por la mitad entre Deportivo Cali y Santa Fe. Las leonas pegaron primero en El Campín gracias a Katherine Valbuena, que puso el 1-0 en el que se encuentra la serie. Este domingo, a partir de las 5:00 p.m. en el estadio Palmaseca, se definirá un nuevo campeón en la Liga BetPlay Femenina. Ha sido un camino más largo de lo habitual para ambos equipos si se tiene en cuenta que con el cambio de formato, los que pelean por el título ahora tienen mayor rodaje a lo largo de la temporada, pero sigue sin ser el campeonato anual que demandan las jugadoras desde hace tiempo.
Por llegar a esta definición, Santa Fe y Cali certificaron su presencia en la Copa Libertadores Femenina 2025, torneo que se celebrará en Argentina en octubre próximo. El resultado del domingo tendrá incidencia en el camino que cada uno de los finalistas de la liga colombiana va a encarar a nivel continental.
Este 2025 se dio la casualidad de que ambos finalistas también definieron el título el año pasado. En esa temporada cardenales y azucareras disputaron 22 partidos, mientras que contando el de este domingo ambos oncenos habrán jugado 26. También fueron más días de competencia en general. Mientras que el torneo duró 182 días el año pasado, este fueron 212.
“Nosotras muy felices de que el torneo dure tanto, ya que llegamos con buenas sensaciones, buen físico y mucho trabajo para la Libertadores, que es el torneo más importante que tenemos para afrontar. Es gratificante que sea larga, hubo un momento en el que se nos cruzaron varios partidos seguidos, pero se afrontó de la mejor manera”, comentó Mariana Zamorano, delantera de Santa Fe.
Ahora, esos datos hay que tomarlos con pinzas, pues tras la fase de todos contra todos, los ocho equipos que clasificaron a los cuadrangulares entraron en pausa durante un mes por la Copa América Femenina de Ecuador 2025. También es cierto que mientras el torneo para los ocho mejores duró por lo menos hasta agosto, para la otra mitad solo hubo acción hasta junio.
Este 2025 pasamos de 15 equipos a 16, dato que influyó en el incremento de partidos, que este año con la final serán 158, 17 más que el año pasado. Hay 14 oncenos que hicieron parte del campeonato por lo menos una vez en el pasado y esta temporada no dijeron presente, mientras que todavía hay seis equipos que cuentan con presencia en la rama masculina pero en la femenina nunca han competido a nivel profesional.
Ya son nueve ediciones de la liga profesional femenina en Colombia, pero aún quedan muchos aspectos para lograr un torneo sólido, dinámico y sostenible. Persisten desafíos en la comunicación para generar interés en la afición, diferencias respecto a las facilidades que algunos de los equipos ofrecen y los contratos con los que juegan.
La cuenta pendiente
La final tiene un aire de déjà vu para Independiente Santa Fe. Las cardenales perdieron el título en 2024 frente a las mismas rivales que ahora tienen enfrente, y por eso la sensación de revancha atraviesa el vestuario. El técnico Omar Ramírez lo reconoce sin rodeos.
“Lo siento así, es una revancha. No me puedo ir de acá sin antes haber ganado ese título. Es un tema muy personal mío. Lo tengo entre ceja y ceja”, aseguró el entrenador venezolano. En esa misma línea también habló Mariana Zamorano, la goleadora cardenal de la presente temporada.
“La vida siempre nos pone las mismas situaciones para saber si hemos aprendido y siento que este año será diferente”, apuntó la delantera vallecaucana, quien en caso de marcar alcanzaría a María Nela Carvajal (Yumbo), máxima artillera de la liga.“Mi meta individual es quedar goleadora, pero si no se puede me conformo con hacer una buena final y sacar campeón a Santa Fe”, agregó.
En la institución albirroja hay presión, no solo por ser uno de los clubes referentes a nivel nacional e incluso en lo internacional en el ámbito femenino, sino porque también es la oportunidad de darle a la hinchada cardenal un año soñado con títulos en ambas ramas.
“Santa Fe es un equipo que ha demostrado que está en el nivel para estar en finales. Estar aquí siempre va a ser un orgullo, porque aquí no llega cualquiera, tienen que estar los mejores, entonces siempre es muy bonito pertenecer a una institución tan grande”, resaltó Andrea Pérez, defensa cardenal.
Las oportunidades de engrandecer el nombre del equipo no se asumen con ligereza y eso lo sabe el profe Ramírez: “Estar nuevamente en una final, tener la posibilidad de sumar una nueva estrella para uno como entrenador es bonito. A veces no queda tiempo de pensar en lo que hemos hecho, sino en el momento en el que estamos.”
Su discurso mezcla respeto por el Cali y confianza en la tradición cardenal. Es la tercera vez que ambas instituciones definen el título y en cada una de las ocasiones previas fue el equipo del Valle el que dio la vuelta olímpica. Sin embargo, en la capital creen que la tercera será la vencida.
“Cali es un equipo de tener mucho cuidado. Los medios daban a Nacional como el favorito y es una falta de respeto. (…) Ahora, es cierto que enfrentar a Santa Fe, que es el mejor equipo históricamente en esta liga, también tiene su peso. Es una final histórica, se juega el prestigio, seguir siendo el más ganador”, complementó Ramírez.
Las bogotanas se juegan ese privilegio de ser las máximas campeonas del rentado nacional. Dominan el palmarés con tres títulos (2017, 2020 y 2023). El cuadro verdiblanco lleva dos (2021 y 2024), los mismos que su rival de patio América (2019 y 2022). Con un título aparece Huila (2018), hoy ausente en la Liga BetPlay Femenina.
No fue un camino fácil y por momentos Ramírez sintió que su proceso llegaba a su fin. “Es cierto que para estar acá si no es con resultados, es imposible. Muchas veces uno no dimensiona todo lo que ha hecho dentro de la institución. En los cuadrangulares no estuvimos tan bien, remamos a lo último y sacamos eso adelante”, confesó.
Campeón en crisis
El resultado en contra en El Campín no desanima al Deportivo Cali. En Palmaseca se aferran a la idea de remontar, arropados por su hinchada y con la convicción de que todavía nada está escrito. La portera Luisa Agudelo, una de las grandes joyas del club, lo resume con serenidad:
“Va a ser un partido muy importante. Sigue abierto. Es un 1-0 que no deja nada claro todavía. Sabemos que en casa tenemos nuestra hinchada, nuestra familia, un plus más para hacer las cosas bien para remontar”, destacó Luisa Agudelo, la portera azucarera.
Agudelo es una de las joyas de un equipo que suele reconstruirse cada año porque sus principales figuras suelen dar el salto al exterior y no sería raro que su turno llegue pronto. Situaciones parecidas ocurrieron en su momento con Linda Caicedo, Manuela Pavi y recientemente con Valerin Loboa.
De hecho, la salida de Loboa, quien venía siendo una de las figuras de la Liga y también una de las revelaciones de la selección colombiana en la Copa América, supuso una baja sensible, pues en el momento más crítico del campeonato se confirmó su fichaje por el Portland Thorns de Estados Unidos.
A pesar de su salida, en el plantel permaneció una atacante de gran jerarquía como Ingrid Guerra, futbolista del año en los últimos premios de Acolfutpro. Y para hablar de ella, mejor que lo haga Andrea Pérez, defensora de Santa Fe: “A pesar de que no viene con tanto ritmo de competencia porque tuvo una lesión, es una jugadora demasiado peligrosa que siempre hay que tener en cuenta. Es increíble lo que ella hace dentro del área”.
A lo largo del semestre el equipo dirigido por Jhon Alber Ortiz supo mostrar resiliencia. A pesar de atravesar una de las crisis institucionales más graves de su historia —con pagos atrasados—, el cuadro vallecaucano supo ser el mejor del todos contra todos. La llegada de los nuevos dueños, IDC Network, le dio tranquilidad a sus jugadoras y se puso al día con los salarios adeudados.
“Fue difícil y desde la parte mental había que atacar el tema con las jugadoras en cuanto al dinero. Desde lo deportivo era importante mantenerse. En algunos momentos cada vez que se recibía un sueldo se contaba con un fondo y cuando había alguna compañera en un momento duro se repartía de ahí”, reconoció Ortiz.
Para el estratega, “Más allá de todo lo que haya podido pasar, siempre lo dije, la alegría de la victoria como la tristeza de la derrota no puede durar más de 24 horas. Vuelta a la página y seguimos”. Ese espíritu resiliente e inquebrantable ha sido parte de la identidad del Cali femenino. Un reflejo de eso es Kelly Ibargüen, referente del plantel, y máxima ganadora en la historia de la Liga BetPlay Femenina, cuenta con cuatro consagraciones: ya ganó una con América, otra con Santa Fe y dos como azucarera.
“Estoy muy feliz, quiero hacer el récord de llegar a mi quinta medalla y más con el equipo que quiero. Soy muy hincha del Cali, siempre estoy con la mente en no ahorrarme nada en cada partido”, anticipó la defensora vallecaucana. “Siempre trato de dar lo mejor de mí. Estuve en Santa Fe, es una institución grande y tengo muchas emociones, pero esperamos quedar campeonas otra vez”.
Sea cual sea el desenlace en Palmaseca, esta final confirma que el fútbol profesional femenino en Colombia empieza a forjar su propia tradición de rivalidades y respalda los procesos extensos. Las jugadoras siguen reclamando mejores condiciones, continuidad y una liga anual que esté a la altura de su esfuerzo . En el campo ellas ponen de su parte con calidad, emoción y entrega.
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