
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
ue en la madrugada del 30 de agosto cuando el nombre de José Gregorio Lemos quedó entre los grandes de los Paralímpicos de 2024. En medio de ilusiones, perseverancia y dedicación, el vallecaucano consiguió batir su propio récord mundial en lanzamiento de jabalina, con 63,81 metros, superándose por 2,05 metros y demostrando una vez más que, como él lo dice, “la discapacidad es mental”.
José Gregorio recuerda aquel momento como una de sus más grandes experiencias, en un escenario con casi 80.000 espectadores, algo que era nuevo para él, pero que también le recordó uno de sus principales anhelos: compartir y retribuirle a su madre lo que ella cultivó en él como persona y profesional.
Luego de que José Gregorio tuviera que viajar para competir en los Paralímpicos de Tokio 2020, donde ganó una medalla de oro en lanzamiento de jabalina y una de bronce en salto de longitud, tuvo que vivir un momento que haría cuestionar al cualquier ser humano: cómo enfrentar la pérdida de un ser querido, en este caso de su mamá. Una vivencia que cambió por completo su forma de ver la vida. “Ella hizo todo lo posible para que nosotros tuviésemos las cosas necesarias. Es un dolor muy grande. Me duele que, en mi mejor momento como deportista, ella no esté para retribuirle mi crecimiento como persona; eso me cambió. Hay que vivir la vida cada día”.
El campeón de jabalina recuerda con amor y nostalgia las enseñanzas de su progenitora, pues fue ella quien lo impulsó a ver la actividad física de alto rendimiento como una forma de aspirar a la grandeza. “Por medio del deporte ustedes pueden ser grandes, pueden llegar a la gloria”, son palabras que siguen resonando no solo en la vida del paratleta, sino en la de toda su familia. Un legado que inició con su hermana Sandra y ahora continúa con José Gregorio. Una inspiración, además, para su sobrina Yudisa Martínez Lemos, quien lo ve como un ejemplo de constancia y dedicación, y ya es campeona nacional en varias categorías.
Ese sentido de pertenencia y familiaridad que caracteriza a los colombianos se ve reflejado en José Gregorio, pues siempre ha manifestado que su familia es lo más importante y su motivación en todo momento. Mani, como lo llama su hermana Sandra, es un pilar fundamental en su familia; su calidez y entrega han sido inspiración no solo para su familia, sino para sus amigos y colegas, quienes se reunieron en esa madrugada de agosto frente al televisor en la sala de su casa para ver a José Gregorio hacer historia. “Él es el que nos da siempre la motivación de estar allí, de estar unidos para poder alcanzar todos los logros”, expresa su hermana Sandra.
Su compromiso se evidencia en una ardua preparación, pues entrena desde las 7:00 a.m. hasta las 11:00 a.m., y de 4:00 p.m. a 7:00 p.m. de lunes a viernes, además de los sábados, desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 a.m. Sin embargo, es consciente de que, luego de sus nuevos logros, necesita también nuevas metas y retos, por lo que ahora considera hacer un reajuste de planificación, más que de horarios, para así poder mantener su nivel deportivo, pues sabe que con los años el mantenimiento físico y la constancia se vuelven cada vez más primordiales para así alcanzar su próximo objetivo, superar de nuevo su récord.
Lemos reafirma su gratitud con todo el equipo que lo acompaña y apoya desde el Ministerio del Deporte, pues reconoce que el trabajo mental que hay detrás de cada competencia es importante para el desarrollo óptimo de las emociones que este tipo de eventos conlleva. El deportista considera que la visualización es fundamental para creer en sí mismo y lograr sus objetivos. “La discapacidad es mental, porque creo que cada deportista y cada persona tiene algo que siempre quiere hacer o visibilizar”.
Su legado no solo inspira a su familia, sino también a muchos jóvenes del Valle que sueñan con lograr grandes cosas mediante el deporte, así como él lo hizo en su momento, y a través del cual ahora quiere dejar un mensaje de perseverancia y unión que transcienda las fronteras, pues para él “el deporte transforma, el deporte cambia la calidad de vida”.
Así, comparte ese mensaje que aprendió en casa desde los nueve años, edad en la que empezó este largo recorrido, una tarde luego de ver a su hermana en una competencia. Desde ese momento, con el paso del tiempo, ha aprendido que cuando se tienen las ganas, todo es posible. Y que, como todo en la vida, hay que buscar las oportunidades e insistir por aquello que te apasiona.
“A los jóvenes les puedo decir que se acerquen a cualquier entidad deportiva, que no decaigan, desde ahí empiezan a forjarse”.
A sus 33 años, José Gregorio Lemos se llena de orgullo y motivos para seguir cultivando nuevos logros, fortalecer sus vínculos familiares y cambiar estigmas dejando el nombre del país en alto, concientizando que no todo es violencia, que la familia es un motor e impulso, y que el deporte es el camino a grandes cambios, donde el talento que surge en cada municipio es el camino para visibilizar lo que realmente es Colombia: un país de tenacidad y talento.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador