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El paso del tiempo es inevitable. Tarde o temprano cada carrera llega a su fin. Es un rival al que no es posible vencer, pero hay quienes han aprendido a prolongar esa pelea . En el alto rendimiento la longevidad se ha convertido en un privilegio y el cuerpo, sumado a la ciencia y la disciplina, ha permitido que todavía hoy varios referentes sigan escribiendo capítulos en sus historias.
Con el paso de los años hemos sido testigos de cómo el deporte, en el que eran habituales las despedidas tempranas, reinventara lo que es ser un “veterano”. Los ídolos que en otras épocas decían adiós cuando el físico empezaba a crujir hoy pueden decir presente con más frecuencia en la competencia sin tener que ser protagonistas. A veces la vigencia no es ganar, sino sostenerse.
Estar no significa ser campeón cada temporada. Va más bien sobre entrenar no solo para encarar la competencia, sino también para leer el cuerpo a medida de qué envejece y adaptarse a los cambios. Es aceptar que las capacidades pueden no responder igual, pero que la ambición no desaparece.
Uno de esos símbolos que se reúsa a dejar de intentarlo se llama Tiger Woods. Este martes cumplió 50 años. Un accidente de tránsito estuvo a punto de costarle la pierna y antes múltiples cirugías habían puesto en duda su regreso. No descarta reponerse para volver al green en el 2026 que ya está por llegar.
Woods ya no es el joven invencible que no solo dominó el golf, sino que lo transformó. Ahora es un veterano que camina con cuidado, que estudia cada movimiento, que debe administrar su cuerpo para poder decir presente en algún major de la temporada entrante.
El final es inevitable pero el “cuándo” es negociable
En el baloncesto, la longevidad adquirió rostro de leyenda. LeBron James cumplió este mismo martes 41 años. Sigue siendo titular y figura en Los Ángeles Lakers, siempre llamados a ser protagonistas en la NBA, la mejor liga del mundo.
James ya no vuela como antes, pero lo compensa con su claridad a la hora de resolver. En un deporte obsesionado con la juventud, “El Rey”, ganador de cuatro anillos, todavía se mantiene obsesionado con extender su reino en la medida de lo posible.
A su alrededor orbitan otros nombres que viven el ocaso sin perder protagonismo. Al Horford, con 38, sigue siendo clave en Boston. Stephen Curry, a los 37, continúa marcando el pulso del juego. Kevin Durant, con 36, todavía define noches enteras. No son eternos, pero siguen siendo decisivos y cada noche que tengan en el maderamen será especial.
Messi y Cristiano, la rivalidad que marcó a una generación
En el fútbol, la longevidad se volvió una narrativa planetaria. La rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo lleva quince años inundando titulares. Se trata de dos carreras paralelas que se niegan a desaparecer del centro de la escena. No serán veloces ya, pero todavía son el alma de cada uno de sus equipos.

Cristiano está cada vez más cerca a los 1.000 goles con 40 años encima. Messi sueña con llegar al Mundial de 2026 y levantar su segundo título, que en caso de darse le llegaría con 39 años recién cumplidos. Hoy son compañeros de futbolistas que crecieron admirándolos.
A nivel local, la historia también se repite. Hugo Rodallega, con 40 años, fue el mejor jugador de la Liga BetPlay en 2025 y se consagró como ídolo en Santa Fe. El cuerpo no lo trata con suavidad, las lesiones no han faltado, pero supo aparecer en momentos claves.
Los veteranos del deporte blanco
El tenis ofrece otra muestra de longevidad. Novak Djokovic, con 39 años, permanece instalado entre los mejores del planeta. Ya no domina el circuito como antes, pero cada torneo lo encuentra con la misma ambición de siempre. Su preparación es casi una religión y su cuerpo, un proyecto que la ciencia debe estudiar.
“Nole” es el único integrante del Big 3 que todavía se mantiene en pie. Al igual que Roger Federer y Rafa Nadal también sufrió lesiones, pero fue el que mejor supo reponerse a ellas -sin dejar de lado que también hay un poco del factor suerte- y que sólo el dirá hasta cuando seguirá escribiendo capítulos en su historia.
Luego aparece Venus Williams. A los 45 años, sigue enfrentando a rivales que podrían ser sus hijas deportivas. Quien fuera la número uno del mundo hace más de dos décadas todavía compite tanto en dobles como en sencillos. Está lejos de su mejor versión, pero la cancha sigue siendo su lugar en el mundo.
También está Tatjiana María, alemana, número 45 del mundo a los 38 años. En un tenis femenino que premia la explosión juvenil, ella se ha mantenido vigente. En Colombia es recordada porque suele venir a la Copa Colsanitas (WTA 250) y ya ha sido dos veces campeona en Bogotá.
Y en los dobles aparece el indio Rohan Bopanna. El año pasado, con 44 años, fue número uno del mundo y hoy sigue dentro del top 65. Tampoco sobra agregar que no desistió hasta lograr su primer triunfo en un Grand Slam, hito que consiguió al imponerse junto a Matthew Ebden en el Abierto de Australia 2024.
Vigencia sobre ruedas
El ciclismo ofrece una versión más cruda de la longevidad. Chris Froome, cuatro veces campeón del Tour de Francia, ya no domina, pero sigue compitiendo a pesar de haber sido víctima de caídas, fracturas y cirugías. Quedó libre hace poco, por lo que está en busca de un equipo que le permita pedalear en busca de nuevos retos.
En el país de los escarabajos, el ejemplo es doble. El colomboespañol Óscar Sevilla, con 49 años, continúa siendo protagonista con el Team Medellín. La caldense Diana Peñuela, a los 39, sigue ganando carreras, como la más reciente edición de la Vuelta a Colombia Femenina.

Y si hablamos de ruedas no podemos ignorar que en el deporte a motor todavía da de qué hablar el piloto británico Lewis Hamilton, siete veces campeón del mundo en la F1. Ya no lucha por podios, pero sigue en la gran carpa, ahora como integrante de Ferrari (40).
Con más años (44) y también kilometraje se suma el español Fernando Alonso, con quien protagonizó una rivalidad de varias temporadas que duró entre los finales de los 2.000 y principios de los 2.010. El hoy piloto de Aston Martin no quiere parar hasta que encuentre la mejor versión de la máquina que controla.
La carrera contra el tiempo
Antes el final también hay espacio para los maratonistas. El nombre de Edna Kiplagat, de 46 años, no podía faltar. La atleta keniata, bicampeona del mundo hace más de una década, continúa corriendo maratones de alto nivel internacional.
En la rama masculina el referente es su paisano Eliud Kipchoge. Con 41 años, el hombre que rompió las fronteras del maratón sigue compitiendo con los mejores del planeta. Ya no es el rey indiscutido, pero sigue yendo a las grandes citas. Este año, por ejemplo, dijo presente en tres de las grandes: Boston, Sídney y Nueva York.
En todos estos casos hay una misma batalla. Nadie los obliga a seguir. Solo depende de ellos y de sus cuerpos tomar la decisión. La competencia, así como ha sido a lo largo de sus carreras, es contra ellos mismo.
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