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Es miércoles, día de El Espectador le explica. Si usted está leyendo este texto, sucedió gracias a una conexión de internet que tiene en su teléfono celular o en el servicio que le ofrecen en su casa. Y probablemente está relacionado con alguno de los pocos proveedores de servicios de telecomunicaciones que existen en Colombia, como Claro, WOM, Tigo o Movistar, solo por nombrar los más grandes. Este boletín resume el negocio que se ha venido tejiendo entre las dos últimas y que podría no solo considerarse el acuerdo económico más importante del año, sino que cambiaría la torta que se reparten muy pocos jugadores en este tablero nacional.
¿Cuáles son las implicaciones para el ciudadano de a pie? ¿Qué oferta de servicios disponible podría tener usted y yo cuando se reduzca aún más de lo que ya está? ¿Qué ha dicho el Gobierno al respecto? ¿Y por el lado de los expertos en telecomunicaciones, qué se escucha? ¿Qué han manifestado los competidores más pequeños? ¿Nos subirá el costo del servicio? Aquí van las respuestas. Comencemos.
Para entender la reciente noticia que se llevó todos los titulares de la prensa económica hay que ir un poco atrás y entender el contexto. ¿Quién es quién en esta industria millonaria de la que dependemos todos los que usamos un teléfono celular para conectarnos a internet? La mejicana Claro, antiguamente Comcel, de acuerdo con la Comisión de Regulación de Comunicaciones, contaba para el segundo trimestre de 2025, con más del 50 % de los servicios de telefonía móvil y de datos en el país.
“Claro tiene la red más extensa del país: más de 10.000 estaciones base y más de 50% de los sectores móviles. Movistar y Tigo, juntos, sumarían 16.000 estaciones y casi 38% de los sectores. WOM, por su parte, apenas alcanza 10%. La brecha de infraestructura es abismal”: Redacción Economía El Espectador.

“Movistar (de propiedad mayoritaria de españoles) registraba una participación del 21,1 %; Tigo (Millicom, de Luxemburgo), del 16,4 %; mientras que WOM (SUR Holdings, empresa con capital estadounidense y británico), el 6,3 %. Vale recordar que Claro fue declarado como operador dominante hace varios años”, escribía Diego Ojeda, de la redacción de Economía, en uno de sus informes recientes sobre lo que está sucediendo en esta industria.
Ahora, con ese contexto, vayamos un poco atrás. Empresas Públicas de Medellín, EPM, era el dueño absoluto de Une, su filial dedicada a las telecomunicaciones, pero en el año 2006 el Concejo Municipal de Medellín tomó la decisión de escindirla (venderla), pues era un negocio muy cambiante, con alta necesidad de inversión y no era tan estable como si lo era el de energía, agua y gas. Entonces en el 2012, EPM contrató una banca de inversión para valorar a Une. Para el 2014, EPM (dueño de Une) y Millicom (dueño de Tigo) firmaron un acuerdo para fusionar esos negocios y crear un operador de telecomunicaciones. EPM se quedó con el 50 % de las acciones más uno, la compañía extranjera con el resto y se encargaría de lo administrativo y operativo para ofrecer los servicios de telefonía, internet y televisión.
“Dentro del acuerdo se estableció una cláusula de protección al patrimonio público, que vencía el 14 de agosto de 2024, y que le garantizaba a EPM que al poner en venta las acciones de la fusión, Millicon fuera el que de forma preferente comprara las acciones al precio del mercado y/o el que dispusiera la empresa paisa. De lo contrario, se debería vender toda la compañía”, nos contaban en este análisis del año 2022 los colegas de la redacción Colombia.
Pero este negocio, una vez más, como lo detallan quienes viven en él, es dispendioso de capital, de altas inversiones debido a los avances tecnológicos, y no todo el mundo está dispuesto a seguir ahí. Eso conduce a una industria que no se puede quedar quieta, ni debe quedarse quieta, así que compartir esfuerzos también hace parte de todas las formas de lucha, dirían los abuelos. Entonces…
Empresas
Tigo y Movistar se integran: esto es lo que se viene para el mercado colombiano
Empresas
El acuerdo con el que Millicom y EPM salvarán a Tigo-Une
Empresas
Avanza el plan para salvar a Tigo: se emitirán 1,5 millones de acciones
Empresas
Con la subasta del 5G ¿qué se viene para las telecomunicaciones en Colombia?

El 10 de octubre de 2023 y con el visto bueno de la SIC, se supo que Tigo y Movistar sumarían “esfuerzos para aumentar el despliegue de sus redes de telecomunicaciones”. ¿Cómo se entendía eso? “Grosso modo, lo que hará Tigo y Movistar es compartir su infraestructura de telecomunicaciones desplegada en el territorio colombiano (antenas, por ejemplo), lo que permitirá brindar una mejora en los servicios que ofrecen a más de 35 millones de usuarios móviles. Ejemplo de esto es que se podrá llegar a más lugares, además de garantizar una señal más estable en la red 4G. Sin embargo, la SIC fijó una serie de condiciones para impedir que dicha integración se traduzca en una amenaza para el mercado de las telecomunicaciones. Es decir, para que esto no se convierta en una competencia injusta frente a otros como Claro, Wom y ETB”, contaba Diego Ojeda en este texto.
Entre tanto, dos días después, se sabía que, tras casi un año de pujas políticas, de peleas en el Concejo de Medellín, de muchas opiniones de analistas y expertos, de cifras en rojo en estados financieros, se definía el futuro de Tigo – Une, tras acordar “un plan de capitalización por $600.000 millones”. La movida financiera era necesaria pues, de acuerdo con los números de la compañía, a corte del 31 de junio del 2023, indicada un endeudamiento que llegó a rondar los $3 billones.
¿Qué se pactó en ese instante? Que Tigo-Une podría “readquirir las acciones de EPM y Millicom que hacen parte de esta capitalización, siempre y cuando las condiciones financieras de la compañía así lo permitan”. Que “EPM tendrá una opción de venta conocida como “put option”, la cual obligaría a Millicom a comprar la totalidad de las acciones que tenga EPM en Tigo-Une, lo que le permitiría a la empresa pública recuperar los recursos invertidos en esta capitalización”. Y que “la cláusula de patrimonio público de EPM” se extendería “hasta el 31 de diciembre de 2026”. Si no se hubiera logrado dicho acuerdo, dicho por el ministro TIC del momento, Mauricio Lizcano, no solo estarían en riesgo los 10.000 empleos que ofrecía, sino el servicio que le ofrecía a más de 12,5 millones de usuarios.
Hasta ese instante, parecía que la industria se reacomodaba para seguir su curso. Exactamente dos meses después, Lizcano, con documentos en mano, contaba que “cuatro operadores se hicieron al espectro con el que arrancará el despliegue comercial del 5G”, es decir, una tecnología superior a la actual para que los datos viajen más rápido y se pueda usar la red de alta velocidad. Un avance, como ya se ha visto en Asia, Europa y Estados Unidos, para procedimientos médicos, negocios de base tecnológica, ciudades conectadas e inteligentes, agricultura con tecnología, y muchas otras aristas, más allá de la navegación más rápida en su teléfono celular cuando quiera cargar o descargar información para su uso personal.
Y cuando la marea parecía estar tranquila, llegaron noticias que agitaron, otra vez, la industria:
Empresas
Federico Gutiérrez presentará proyecto para vender participación de EPM en Tigo
Economía
¿Le conviene a EPM vender las acciones que tiene en Tigo-Une?
Economía
Millicom quiere comprar las acciones de Telefónica y Tigo
Economía
Lo que implicaría la eventual fusión entre Tigo y Movistar

Vamos en orden, paso a paso. Federico Gutiérrez, el actual alcalde de Medellín, anunció que presentará ante el Concejo de Medellín el proyecto de acuerdo para que se discuta la autorización a EPM de enajenar su participación en Tigo-Une, reportaron los colegas de Economía. “Será una discusión ciudadana transparente y desde la confianza. Garantizo hoy a la ciudad de Medellín que los recursos que se obtengan en esta venta serán destinados para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Nuestro objetivo siempre es cuidar a EPM y proteger el patrimonio público”, escribió el mandatario en su cuenta de X. Sin embargo, es preciso recordar que su antecesor, Daniel Quintero, también hizo el mismo trámite, incluso en cinco oportunidades, pero no tuvo el aval del cabildo.
Pero, más allá de quien lidere esa ciudad, hay un objetivo claro, y es que EPM se quiere salir de la industria de las telecomunicaciones. La razón: es un tema de negocio. Así lo interpretaron los colegas que siguen esa fuente de información: “Las inversiones están aumentando mientras que los ingresos están cayendo (o por lo menos no repuntan de forma significativa, de acuerdo con una gráfica de ingresos de Tigo, que evidenciaba el pasado julio de 2024, se mantenía casi que estable desde marzo del año 2023). Para Gutiérrez, el alcalde, esta situación es insostenible y, a su criterio, le convendría a EPM bajarse de ese barco.
Y fue justo a finales de julio de 2024 cuando se supo “Millicom (proveedor de servicios de telecomunicaciones fijas y móviles en América Latina, así como uno de los dueños de Tigo – con el 50 % de las acciones-), formalizó su intención de comprar las acciones que tiene Telefónica en Coltel (es decir, Telefónica Colombia -Movistar-)”. En palabras más sencillas, se estaba poniendo sobre la mesa un memorando de entendimiento no vinculante, o dicho de otra forma, se sembraron las bases de una negociación futura que contemplaba la integración de las dos compañías.
Pero no se detuvo ahí la cosa. ¿Recuerdan que Millicon es la socia de EPM en Tigo-Une y que precisamente la ciudad de Medellín, por medio de su alcalde, anunció su interés de vender dicha participación de la empresa? Pues resulta que Millicom también “anunció su intención de comprar la participación que hoy tiene Empresas Públicas de Medellín (EPM) en Tigo Une (que es del 50 % más una acción, lo que le permite ocupar hoy el rol de accionista controlante) para así quedarse con la totalidad de este operador”.
Entre los dos negocios, la multinacional estaría dispuesta a invertir una millonaria cifra: “Millicom planea financiar la inversión agregada propuesta de aproximadamente 1.000 millones de dólares en efectivo y deuda asumida con el flujo de caja libre proyectado para los próximos 18 meses, en línea con el plan a largo plazo de la compañía. La transacción está sujeta a la negociación y firma de acuerdos definitivos con todas las partes involucradas, incluyendo Telefónica, la Nación y EPM, así como la obtención de autorizaciones regulatorias y de competencia, y el cumplimiento de otras condiciones de cierre. No hay certeza de que la transacción finalmente sea concretada”, detalló la empresa en ese instante.
Como todo negocio a gran escala, se fue cocinando a fuego lento y cada uno en distintas instancias:
Colombia
El concejo de Medellín aprobó la enajenación de las acciones de Tigo-Une
Empresas
Por qué 2025 será un año clave para el negocio de las telecomunicaciones
Empresas
Firmado acuerdo de venta para que Millicom (Tigo) se quede con parte de Movistar
Economía
La fusión entre Tigo y Movistar sí podría afectar la competencia: CRC

Pero los negocios de este tamaño tienen que pasar por varios conceptos antes de concretarse. Así que, aquí también, vamos por partes. A mediados de agosto de 2024, se supo que, por un lado, el Concejo de Medellín levantó su mano y dio vía libre: “Con 16 votos a favor y cinco en contra, la plenaria del Concejo de Medellín aprobó la enajenación de las acciones que EPM tiene en Tigo-Une, con lo que la administración podrá comenzar la venta que se estima dure alrededor de año y medio”.
A comienzos de enero de 2025, el protagonista era WOM. “Tras casi un año de incertidumbre, este miércoles WOM confirmó que seguirá operando en Colombia. Hay que recordar que, en abril de 2023, esta empresa entró en un proceso de reorganización empresarial, pues sus finanzas no eran suficientes para responder a los compromisos adquiridos con sus acreedores”, contaban los reporteros de Economía.
Y soltaron estos datos: “Según información suministrada a este medio por la Superintendencia de Sociedades, WOM necesitaba unos COP$ 400.000 millones para cumplir con sus deudas y seguir operando. Aunque los detalles de su capitalización no se dieron a conocer (pues esa información fue catalogada como privada), lo que le permitió a esta empresa salir adelante fue la adquisición de sus acciones por parte de SUR Holdings, una firma inversionista estadounidense conformada por profesionales con una amplia experiencia en el sector, la cual ha participado de proyectos desarrollados en Silicon Valley y con colaboradores que hicieron parte del grupo de trabajo de Elon Musk”.
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En el pasado marzo de 2025 se firmaba el acuerdo de venta con el que Millicom (Tigo) oficializaba, ahora sí, el documento que le permitiría comprar parte de las acciones de Movistar. Si las autoridades competentes lo avalaban, se quedaría con el 67,5 % de las acciones de Coltel (Movistar). También informaron que irían por el 32,5 % restante de Coltel, que es propiedad de la Nación y otros inversionistas, al mismo precio de compra que le ofreció a Telefónica, la multinacional española detrás de Movistar.
En ese momento Marcelo Benítez, CEO de Millicom, dijo que la transacción fortalecería la presencia de la empresa en Colombia y que con este movimiento reafirmaban “su compromiso de expandir la conectividad y la cobertura, acelerar la transformación digital y contribuir activamente al crecimiento y la competitividad de Colombia”.
Así que una primera entidad, la técnica, entregó su concepto sobre la que ya pintaba como una inminente fusión entre Tigo y Movistar. Diego Ojeda, de la redacción de Economía, nos recordaba las cifras: “La eventual transacción por el 67,5 % de las acciones de Movistar rondaría los US$ 400 millones, además del equivalente que se le pagaría a la Nación por el 32,5 % restante (unos US$ 192 millones). Con Tigo el negocio es un poco diferente, pues Millicom ya cuenta con el 50 % de las acciones, la otra mitad pertenece a Empresas Públicas de Medellín (EPM)”.
¿Qué dijo entonces la Comisión de Regulación de Comunicaciones, CRC? La CRC dijo que “no se evidencian riesgos significativos en términos de competencia, y que la integración representa una oportunidad para el desarrollo del sector y la consolidación de los mercados de telecomunicaciones, al generar potenciales eficiencias que podrían traducirse en beneficios para los usuarios”.
Sin embargo, en un segundo comunicado, fueron más enfáticos: “La CRC considera que los riesgos asociados a esta integración afectan al acceso y originación móvil, los servicios móviles y el internet fijo y residencial. Todos estos son mercados altamente influyentes para la mayoría de los consumidores en el país, además de representar un considerable volumen económico”. Los detalles de lo que explicó la CRC está en este texto.
Empresas
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Con la fusión, ¿cómo quedaría el mercado? “A corte de septiembre del 2024, Claro tenía 40,59 millones de líneas en el segmento de telefonía móvil, lo que implica un 45 % de participación. Movistar, con una base de 20,79 millones de líneas en telefonía móvil, le da una participación cercana al 23 %. El tercero es Tigo, con 15,98 millones de líneas, lo que se traduce en un pedazo de la torta del 18 %. Si se integran exitosamente Movistar y Tigo, la suma de sus usuarios resultaría en más de 36 millones de líneas, lo que implicaría una participación en el mercado de poco más del 40 %, muy cerca de Claro”, nos contaban los reporteros de Economía.
Sobre esta base llegamos a la noticia del año. El pasado 27 de mayo, el MIntic se refirió al tema. Y también se tenían cifras más actualizadas. “Las eficiencias solo deben ser consideradas válidas si son verificables, específicas de la operación, sustanciales y trasladables al usuario final”, subraya el Ministerio. Es decir, si el beneficio se queda en los balances de los actores finales del mercado de telecomunicaciones, el mercado podría encogerse.
“Colombia cerró 2024 con más de 39 millones de líneas móviles activas, un número que representa a 80 % del mercado de telecomunicaciones móviles. Claro posee 51,65 % de estas líneas. Tigo, de Colombia Móvil S.A. (Millicom), tiene 21,59 %, y Movistar, bajo Colombia Telecomunicaciones S.A. (Telefónica), alcanza 16,84 %. WOM, el más joven del grupo, apenas llega a 7,48%. El resto, cercano a 2,44%, está en manos de los Operadores Móviles Virtuales (OMV), empresas que prestan servicios sin red propia”. Es importante tener en cuenta estas últimas cifras porque habla de líneas activas, es decir, que no solo son usadas por las personas, sino que reciben recargas o tienen planes pospago vigentes.
¿Qué dijo el Ministerio? Habló de dos riesgos:
- Riesgos unilaterales: que el nuevo operador integrado, Tigo-Movistar, deje de comportarse como lo hacía antes. Ambas compañías, hasta ahora, han permitido el acceso a su red por parte de OMV y han facilitado el roaming nacional (RAN) en condiciones más favorables que las exigidas por regulación. Claro, en contraste, no aloja OMVs ni permite RAN más allá de lo obligatorio. Si Tigo-Movistar adopta el modelo restrictivo de su nuevo rival, se cerrarían puertas a actores pequeños y se encarecería el acceso mayorista, afectando a millones de usuarios que dependen de ofertas alternativas.
- Riesgos coordinados: que Claro y el nuevo Tigo-Movistar, al ser los únicos jugadores de gran escala, encuentren incentivos para no competir. No haría falta que se pongan de acuerdo formalmente. La sola simetría en tamaño, costos y presencia nacional facilitaría lo que los economistas llaman colusión tácita: estrategias paralelas que elevan precios, limitan promociones y ralentizan la innovación.
Con estas variables sobre la mesa, la CRC hizo un ejemplo que nos sirve para entender lo que podría pasar, simulando “cómo responderían los consumidores a distintos escenarios: sin integración, con integración sin coordinación, y con coordinación tácita. Los resultados son reveladores”:
- Sin integración: el precio promedio se mantiene en $26.650 por línea.
- Con integración (sin coordinación): el precio sube ligeramente a $26.800. El bienestar del consumidor cae 4,84%.
- Con integración y coordinación tácita: el precio sube a $29.510. El bienestar del consumidor se desploma 50,81%.
Con todas las cartas sobre la mesa, llegamos a la noticia, pues todo estaba en manos de la decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC:
Economía
Se aprueba la fusión entre Tigo y Movistar, pero con condiciones
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Fusión Tigo–Movistar: qué cambia en el mercado de la telefonía en Colombia
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Fusión Tigo–Movistar: así podría impactar su plan de celular e internet
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¿Qué dijo la SIC? Dio el aval, pero con condiciones. “Encontramos que esta operación ofrece beneficios potenciales, para el mercado y usuarios, en generación de eficiencias, mejoramiento de la calidad y cobertura de los servicios”, detalló Cielo Rusinque, superintendente de Industria y Comercio, quien añadió que se analizaron las inquietudes que radicaron los demás agentes del mercado, incluyendo los que resultarían afectados.
¿Qué condiciones puso? “En el caso de los servicios móviles (internet, voz y mensajería), la SIC advirtió que existe el riesgo de que la empresa resultante de la fusión incremente las tarifas que cobra a operadores como WOM, Suma, Móvil Éxito y Virgin Móvil por acceder a su red y utilizar su infraestructura para cubrir zonas donde no cuentan con red propia. Eso podría traducirse en riesgos para los usuarios, pues los operadores se verían obligados a subir sus tarifas para cubrir esos mayores costos. Para mitigar este efecto, la SIC impuso como condición que la empresa integrada deberá ofrecer tarifas más bajas que las actuales. En el caso de WOM, por ejemplo, se fijó una tarifa de acceso que implica una reducción de entre 12,5 y 24,3 %”, contaba Diego Ojeda, el reportero que ha seguido todo este negocio. “Para los denominados OMV se fijó una tarifa diferente, dado que WOM sí cuenta con espectro e infraestructura propia. Para esos operadores el descuento quedó entre 11 y 46 %”.
WOM respondió y aseguró que este descuento sería de apenas dos centavos, pues pasarían de pagar COP 1,6 a COP 1,4 por megabyte. Esa empresa cree que ese “condicionamiento no es garantía suficiente de que las tarifas para los usuarios en Colombia no aumentarán” y creen que los precios podrían subir un 22 %, de acuerdo con el mercado que encontraron antes de que empezaran su operación, en 2021.
El otro riesgo es que Claro y lo que resulte de la fusión se coordinarse para afectar a sus competidores, claramente todos más pequeños. “Esto podría darse mediante estrategias, como empaquetar servicios que los otros no ofrecen —por ejemplo, promociones que combinen internet móvil con televisión—, lo que pondría en desventaja a los operadores de menor tamaño. La SIC impuso como condición que la empresa integrada no podrá realizar este tipo de prácticas. Además, cualquier estrategia comercial deberá enfocarse exclusivamente en competir por participación frente al operador dominante (Claro), y no en afectar a los competidores más pequeños”. También se hicieron advertencias para los riesgos en los 82 municipios en donde actualmente solo compiten Tigo y Movistar en servicios fijos. Pero lo detalles completo están en este texto.
La realidad es que, como usuarios, quedaremos en manos de cada vez menos. “Según cifras de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), para el segundo trimestre de este año, el 2025, Claro concentraba más del 50 % de los servicios móviles en el país. La brecha frente a sus competidores es amplia: Movistar registraba una participación del 21,1 %; Tigo, del 16,4 %; mientras que WOM alcanzaba el 6,3 %. Vale recordar que Claro fue declarado como operador dominante hace varios años. Con la fusión de Tigo y Movistar, cerca del 88 % del mercado colombiano quedaría en manos de solo dos operadores. Del porcentaje restante, WOM concentraría alrededor del 6 %, mientras que casi el 6 % estaría repartido entre los operadores móviles virtuales (OMV), categoría en la que figuran marcas como Virgin, Éxito y Suma”, agregaba Ojeda.
Juan Pablo Herrera, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia, le dijo a El Espectador que “n los mercados que tienden a concentrarse, la evidencia económica muestra que menos competencia y mayor concentración suelen traducirse en tarifas más altas y en una disminución de la calidad del servicio. Lamentablemente, la autoridad de competencia tenía la oportunidad de establecer reglas y condiciones equilibradas para todos los actores, pero ese espacio se está perdiendo por completo”.
¿Cómo saber quién tiene la razón? Los que creen que era mejor que Tigo y Movistar, en un solo equipo, compitieran de frente contra Claro, pues la evidencia demuestra que separados no lo lograron y que la dominancia ha tenido nombre propio. ¿O los que creen que el duopolio sacará a los demás competidores de la mesa y los más afectados seremos los usuarios? Solo, como cuando se cocinan los negocios, el tiempo irá decantando y nos dirá quién tenía la razón. Por ahora, la tarea está en manos de las entidades regulatorias para que la libre competencia brille y, sobre todo, se proteja a los que usamos a diario un teléfono celular con internet o escribimos este tipo de información desde un computador conectado a la red.
Este es un hasta pronto con nuestro mensaje final: si les gustó este newsletter y el contenido que desarrollamos en El Espectador, invitados a disfrutar del contenido exclusivo que tenemos en nuestra página web. En esta labor de todos los días necesitamos compañía no solo para las críticas, que las recibimos con humildad, sino para que nos ayuden a construir un mejor país, denunciando, indagando, investigando, informando. Y no olviden dejar aquí abajo los temas que ustedes quisieran que investiguemos en la redacción de El Espectador. Nos vemos el próximo miércoles.
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