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Piensen en estos números de proyección poblacional del Dane: para el cierre de 2025 se estima una población total del 53′057.212, de ese monto, 26′001.235 serán hombres y 27′055.977 mujeres. Pero… ¿Cuántas de esas personas estarán en los 60 años o más? Se lee en la tabla de Proyecciones de población y estudios demográficos (PPED) del Departamento Nacional de Estadística que entre los 60 y los 100 años, para cierre de este turbulento año, se estima que en Colombia hay 3′520.816 hombres y 4′389.575 mujeres, eso en suma nos habla de 7′910.391 personas. Para ellas está dedicada el siguiente artículo periodístico.
Pensionado o no, porque ese es un tema tan amplio que abordaremos en otro texto, la verdad es que cuando se tiene tanta experiencia encima, la visión del mundo es distinta, también los objetivos. Pero lo que no cambia es el querer tener un plan de acción para mantener un flujo de recursos constante. La necesidad de plata, que llamamos. Entonces, tras recibir varios correos electrónicos de personas mayores donde me preguntaban por temas de emprendimiento, decidí pedirle ayuda a quienes saben, desde la academia, cómo seguir un camino para crear negocios a esta edad sin perderse en el camino.
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¿Cómo emprender luego de los 60 años?
Leon Dario Parra, profesor e investigador de la Universidad Ean, “una posible hoja de ruta que los emprendedores senior podrían seguir para maximizar la probabilidad de éxito de su emprendimiento debe involucrar los siguientes componentes:
1. La elaboración de un autodiagnóstico de propósito y capacidades como emprendedor.
2. Seleccionar el modelo de negocio adecuado para esta etapa de la vida, de acuerdo con las expectativas de cada emprendedor.
3. Validación rápida del mercado, cuyo objetivo es verificar si existe una necesidad real para mi producto.
4. Ejecutar un plan financiero y de puesta en marcha del negocio con riesgos controlados, en la que exista una clara separación entre el patrimonio personal y el capital destinado al emprendimiento».
Sebastián Chávez, quien es profesor de las Escuela de Administración de la Universidad del Rosario y director del Pregrado en Emprendimiento y quien ha estado vinculado a programas e instituciones del ecosistema de emprendimiento en la Corporación Ventures, Destapa Futuro de la Fundación Bavaria y Emprende País de la Fundación Bolívar Davivienda, dice que “el principio de la ruta para emprender después de los 60 es la experiencia”.
Eso parece obvio, aplicando la típica respuesta que me da mi hija adolescente cada vez que le pregunto algo, pero hay que escuchar un poco más del fondo, un poco más de lo que nos dijo Chávez: “Todos esos años de experiencia son altamente valorados en el ecosistema emprendedor” porque “encontrar expertos en los sectores, procesos o industrias es difícil”. Así las cosas, “los emprendedores senior tienen en la experiencia la posibilidad de construir propuestas que realmente generen valor en los mercados”.
Ahora, con estas dos respuestas iniciales y apelando a mi experiencia de 20 años como periodista de El Espectador con foco en economía y negocios y los cuatro años que llevo desde que creamos la sección de Emprendimiento y Liderazgo, a interpretar estas dos respuestas de los profesores especializados en creación de negocios. Comencemos por “La elaboración de un autodiagnóstico de propósito y capacidades como emprendedor”. Hay talentos escondidos o simplemente que nunca estuvieron sobre la mesa del trabajo que se hizo toda la vida.
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Pero hay un caso que además ha sido estudio en muchas escuelas de negocios. La del Coronel Sanders, el hombre que creó Kentucky Fried Chicken, KFC, y quien a los 62 años, después de haber prestado el servicio militar e intentar varios negocios, como el de una gasolinera y el de un hotel, logró bajo el modelo de franquicia y su receta patentada de especias para cocinar el pollo, crear la marca más famosa del mundo en este tipo de comida. Lo que hizo Sanders fue entender cuáles eran sus capacidades, sus talentos y los puso a trabajar con un propósito claro. Y lo logró. Luego vino la expansión mundial de la compañía, que lo hizo un fondo de inversión quien adquirió a KFC, pero Sanders aseguró una renta vitalicia y además ingresos por ser la imagen de la marca.
Vamos con “Seleccionar el modelo de negocio adecuado para esta etapa de la vida, de acuerdo con las expectativas de cada emprendedor”. Hace poco encontré, entre tantos temas que voy intentando entender para llevarlos a la audiencia de El Espectador, uno que me llamó profundamente la atención: “el empleo fraccionado”. Ya no estamos en los tiempos en los que nos quereos quedar en un solo empleo toda la vida, eso lo he visto con fuerza en las generaciones de personas que están en los 20 y 30 años. Y eso está claro. Pero, ¿cómo puede una persona de 60 años o más, verse en el mundo del empleo fraccionado?
La respuesta la he visto en vivo y en directo. Tengo un amigo que cumple con esas condiciones: mayor de 60 años, experto en relaciones públicas (fue lo que hizo toda la vida) y fracciona su tiempo de manera concreta para facturar. Pero lo hizo creando su emprendimiento de asesoría en relaciones públicas enfocado en el sector automotriz. Su modelo de negocio es sencillo y eficaz: ofrece una parte de su tiempo a una compañía a cambio de un pago, esa empresa solo cubre esa fracción de tiempo en el que usa la asesoría. El resultado: la compañía logra aparecer en distintos medios de comunicación, no paga un salario fijo a un empleado y solo debe destinar una porción de dinero variable para pagarle a Juan Carlos, mi amigo. Y él, después de sus 60 años, logró poner en práctica un modelo de negocio que ha sido más bien puesto en práctica por los jóvenes, él decide a cuántas empresas asesora y distribuye su tiempo de acuerdo a sus expectativas.
El tercero: “Validación rápida del mercado, cuyo objetivo es verificar si existe una necesidad real para mi producto”. Este paso se vive en todos las etapas de la vida, así que seguramente ya lo tienen claro las personas de 60, pues por fortuna lo que se tiene en ese instante de la vida es experiencia. Pero, sigamos con el ejemplo de mi amigo, Juan Carlos: él tenía probado que las empresas tenían la necesidad de contratar a alguien que supiera de relaciones públicas y tenía la libreta de contactos necesarios para lograrlo. Puso validar rápidamente su idea. El Coronel Sanders, a pesar de que no lo logró en la primer intento con su restaurante, sí lo logró en el segundo, pero logró probar que su receta era única y por eso la patentó. La clave no estaba en el restaurante o en las mesas, estaba en la receta.
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El cuarto: “Ejecutar un plan financiero y de puesta en marcha del negocio con riesgos controlados, en la que exista una clara separación entre el patrimonio personal y el capital destinado al emprendimiento”. Este debería ser un consejo de vida para todos, pero vayamos al caso, la emoción por crear un negocio nos puede llevar a gastar de más, sin embargo la máxima que hay que conservar es simple: ni gastarse más de lo que nos entra ni mezclar la plata de nuestra familia, por ejemplo, con la del negocio. Son asuntos separados y deber ir en cuentas separadas. Ni más ni menos.
Ahora, seamos sinceros, siempre se habla desde el lado del éxito, pero… ¿Qué pasa cuando las cosas no salen como queremos? ¿Cómo manejar el fracaso cuando se tiene tanta experiencia? “La experiencia es probablemente la mejor herramienta para gestionar el fracaso, es muy probable que en los años de experiencia profesional haya tenido que gestionar situaciones críticas, seguramente la memoria será la mejor consejera. Sin embargo, siempre es importante entender el fracaso como un proceso normal del emprendimiento, un proceso que es la fuente más importante de aprendizaje. Es clave fracasar para avanzar”, nos dijo Chávez.
Por el lado de Parra, Según el Global Entrepreneurship Monitor, GEM, “tanto a nivel global como para Colombia los emprendedores de mayor edad presentan menor temor al fracaso y aversión al riesgo, lo cual está muy correlacionado con su experiencia profesional y laboral. No obstante, el no éxito de una iniciativa empresarial a edad avanzada puede tener un mayor impacto emocional. Esto conlleva a que los emprendedores senior deban reformular sus expectativas frente al acontecer de su emprendimiento, verlo como una “hipótesis descartada”, más que como un cuestionamiento a su identidad profesional. Además, se debe documentar los aprendizajes del no éxito empresarial para capitalizarlos en proyectos futuros y validarlo con su red de apoyo social como mecanismo de buenas prácticas. Finalmente, es clave diversificar los riesgos asociados al emprendimiento en etapas avanzadas de la vida, no colocar todos los huevos en la misma canasta, con el fin de controlar los niveles de inversión y tiempo dedicado a cada emprendimiento».
Y qué pasa si hablamos de todo lo contrario, es decir, ¿Cómo manejar el éxito cuando el negocio crece rápido? “El éxito del crecimiento se gestiona desde los primeros momentos del proyecto. Es probable que el crecimiento me afecte en menor medida cuando desde las primeras etapas del emprendimiento tengo procesos estructurados, estratégicos y que de manera orgánica crezcan a la par de la compañía”, nos dijo Chávez.
Por el lado de Parra: “Es clave desde el inicio del emprendimiento crear una estructura corporativa que permita de forma rápida la contratación de especialistas (finanzas, marketing digital, operaciones) a medida que el negocio va creciendo, de tal suerte que el emprendedor pase de ser un ejecutor a un estratega, y pueda focalizarse en la consolidación de alianzas, visión de largo plazo y cultura corporativa”. Recuerda que “el éxito puede generar sobrecarga laboral, lo que podría acarrear problemas de agotamiento y de salud, esto implica que los emprendedores senior deben establecer protocolos de familia y gobierno corporativo, que les permita crear una estructura organizacional en la cual el fundador pueda disminuir cada vez más su participación operativa en el negocio”.

Así que, puede que usted esté planeando crear un negocio o simplemente sea el familiar de alguien a quien le puede interesar este texto, pero más allá de su objetivo, ojalá, entre todos, logremos que las personas de más de 60 no sean vistos como adultos enfermos sin capacidad de cambios sociales, al contrario, creo profundamente que si nos comparten parte de sus conocimientos y experiencia, tendremos una sociedad más capacitada, informada y emprendedora, así como nos lo contaba Gladys Galeano, la señora de 71 años que creó un inclusivo negocio en medio de la pandemia y de quien contamos su historia aquí y dejamos una parte a continuación.
“De $80 mil pesos que tenía, fui al barrio La Alqueria para comprar cinco metros de tela, desperdicié material mientras aprendía de manera empírica viendo videos y tutoriales por Youtube (ya que en pandemia no se podía estudiar de manera presencial). Después, cuando veían a mis hijas con mis productos, las personas iban solicitándome prendas para ellas, y nuevamente de mis ahorros compraba los dos o cuatro metros de tela que necesitaba e iba entregando las prendas. Con lo que me pagaban reinvertía nuevamente para poder cumplirle al siguiente cliente. Fueron muchos meses en los que no hubo una ganancia porque todo se iba en reinversión, sin embargo este proceso me permitió en un momento contar con un ‘stock’ de 5 sacos y luego de 10 en donde las personas ya podían escoger su prenda y llevársela de manera inmediata. No es un proceso sencillo ni rápido, pero si hay disciplina y ganas, se puede poco a poco tener un plante”, me contó.
Ella, al momento en que la conocí, hacía sacos para combatir el frío y me dejó un buen mensaje. “He logrando ser activa, vigente y productiva a mis 71 años una edad en la que habría pensado que estaría cuidando a mi nieta en la casa. He logrado cambiar la realidad de mi familia integrándonos en torno a una idea de negocio. Hemos encontrado en Sacotes alternativas nuevas en las que más allá de quitar el frío, también podemos educar y abrazas las diferencias y resignificar el concepto de belleza que imponen las redes sociales».
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚