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Docenas de veces me ha pasado que, después de volver de una feria de emprendimientos o de algún viaje de trabajo o de turismo, se me pasan docenas de ideas de negocios por la cabeza. Siempre hay dos razones: porque yo las tenía en mente y acabo de ver que alguien más lo hizo realidad -cosa que nunca hice-, o porque creo que es posible una adaptación al mercado local de algo que presencié en ese otro lugar del mundo. Eso que llaman “colombianización” o “platanización” de un negocio. Y, por lo que he escuchado de muchas personas con las que he hablado, viven constantemente con esas dos sensaciones.
Pero, más allá de que muchos lo vivamos casi que de la misma forma, siempre hay una variable que toma fuerza cuando hablo un poco más con ellos o, incluso, con el Edwin que tiene guardada esa versión de emprendedor: ¿Por qué no nos lanzamos a emprender si la idea o ideas son tan buenas como creemos? La respuesta también es bastante común: porque no hay plata de sobra para arrancar y, básicamente, dependemos de un salario que no nos podemos dar el lujo de dejar de ganar. Somos empleados.
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Entonces surge otra gran pregunta: ¿Cómo emprender sin un peso en el bolsillo? Y esa fue la duda que le trasladé a varios expertos que manejan, a diario, este tipo de inquietudes, no solo con estudiantes, sino también con otras personas que buscan una luz en medio de su interés por emprender. Lo que contestaron, además, funciona como una pequeña guía a seguir y por eso la comparto a continuación.
“Es importante entender que una buena idea, cuando está profundamente conectada con el propósito de vida de quien la impulsa, puede ser suficiente para movilizar capital relacional y, a partir de allí, acceder a capital económico. En otras palabras, una idea sólida que refleja un modo de vida y una convicción personal facilita el acercamiento a personas que comparten ese propósito. Cuando existe esa afinidad, los potenciales inversionistas están más dispuestos a confiar e invertir, porque conectan no solo con el proyecto, sino con la persona detrás de él. Esa coherencia entre idea, propósito y forma de ser hace más sencillo conseguir los recursos necesarios en el momento adecuado”, dice Nicolás Mojica, profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, administrador de empresas, emprendedor y docente universitario.
Así que soltó sus tres recomendaciones:
- “La primera sería ser terco. Muchas veces uno se deja abrumar por lo negativo y no valora los pequeños avances positivos, lo que termina llevándolo a renunciar. Ser terco permite no rendirse ante las dificultades y aprender a reconocer esos logros que sostienen el camino.
- La segunda recomendación es medirlo todo. Lo que no se mide no se puede controlar, por eso vale la pena ser riguroso, incluso insistente, con los números y los detalles desde que la idea es pequeña.
- Y la tercera, la más importante: emprender en algo que esté alineado con el propósito de vida. Cuando existe esa conexión, los días difíciles pesan menos, se afrontan mejor los momentos negativos y el trabajo deja de sentirse como una carga».
También buscamos a Mauricio Reyes Giraldo, el Director de Formación en Emprendimiento en la Universidad Ean, quien además se puso los zapatos de lo que ha vivido en sus últimos años: “A lo largo de mi experiencia como consultor y profesor de emprendimiento, he conocido a cientos de personas con un sueño en la mente y un desafío en común: no tienen dinero para empezar. Y, aun así, muchos de ellos lograron construir negocios reales. ¿Cómo lo hicieron? La experiencia me ha mostrado que, más que recursos, lo que necesitaban eran llevar a cabo tres acciones básicas que cualquiera puede aplicar desde hoy».
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Aquí están sus tres puntos para la guía a seguir:
- Valida tu idea antes de invertir: He visto demasiados proyectos fracasar no por falta de talento, sino porque nunca comprobaron si alguien realmente quería lo que ofrecían, se enamoraron mucho de la solución y no de entender el problema. Emprender sin dinero exige ir al punto clave: hablar con posibles clientes, preguntarles por sus problemas y confirmar si tu propuesta encaja. No se necesitan oficinas, ni prototipos costosos; a veces basta con una descripción clara del servicio y una conversación honesta y convincente. Cuando hay interés, incluso es posible conseguir tus primeras ventas antes de crear el producto o servicio definitivo.
- Empieza ofreciendo lo que ya sabes hacer: Cuando no hay capital, lo más valioso es tu habilidad, los emprendedores son en sí la misma empresa. Muchos emprendedores exitosos comenzaron vendiendo un servicio: clases, asesorías, diseño, reparaciones, creación de contenido. Yo mismo he acompañado a estudiantes que financiaron sus primeros emprendimientos gracias a estos ingresos iniciales. Los servicios requieren poca inversión, te permiten conocer mejor a tus clientes y, sobre todo, generan flujo de efectivo para crecer con más seguridad.
- Aprovecha recursos, alianzas y ahora… inteligencia artificial: Vivimos en un momento histórico donde emprender sin dinero es más posible que nunca. Las redes sociales se han convertido en vitrinas gratuitas, y además contamos con herramientas de inteligencia artificial que facilitan tareas que antes costaban tiempo y dinero. Hoy es posible crear landing pages, prototipos, imágenes y videos profesionales sin gastar un peso, lo que permite validar ideas con mucha más rapidez y presentar proyectos de forma atractiva desde el primer día. Estas herramientas no sustituyen el esfuerzo del emprendedor, pero sí nivelan el terreno de juego para quienes empiezan con recursos limitados.
Reyes nos recordó que es clave pensar en alianzas estratégicas: “Proveedores que trabajan bajo pedido, espacios colaborativos o acuerdos que te permiten operar sin grandes inversiones. Las alianzas son claves para reducir inversión y evitar de entrada incurrir en una gran carga de costos fijos. La creatividad y la capacidad de conectar con otros siguen siendo tan valiosas como siempre”.
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La opinión de Jean René Riveros, profesor del Área Académica de Salud, Economía, Finanzas y Comercio de Utadeo, también la traemos a este texto guía: “Soñar con un emprendimiento o negocio propio no requiere una chequera abultada. Basta con creatividad, redes y persistencia. Conversé con colegas emprendedores de diferentes sectores que, como yo, iniciamos desde cero: un comerciante antioqueño, una diseñadora bogotana y un organizador de eventos caleño. Sus consejos, comprobados en la realidad, nos podrían dar luz al principio del camino”.
Entonces, con ejemplos en mano, estas son sus tres recomendaciones:
- Valora lo que tú ya tienes: Tus habilidades y recursos cotidianos. José Fernando empezó comercializando en mercados locales sin invertir un solo peso. “Usa lo que Dios te dio”, comenta. Su recomendación: haz un inventario personal de tus talentos y fortalezas para diferenciar tu producto, revisa todos tus contactos y conexiones para lograr estar en ferias o eventos donde puedas ofrecer tus productos, incluso puedes pedir a amigos un espacio para vender (como una terraza) a cambio de una comisión futura. Crea, eso sí, un discurso vendedor. Hoy en día, con un celular puedes tomar fotos profesionales o usar aplicaciones gratuitas para hacer marketing. José Fernando pasó de vender diez productos semanales a exportar en dos años. “El primer cliente es el más duro, pero nace de tu círculo cercano”.
- Intercambia valor antes de pedir dinero. Manuela López, creadora de la marca de joyería sostenible en Bogotá, lanzó su negocio en 2020 sin ahorros durante la pandemia. Colaboró con artesanas de diferentes regiones intercambiando diseños por materiales. Su mantra: “No pidas plata, ofrece soluciones”. La pre-venta es muy importante, se pueden generar diseños o prototipos con apps gratuitas, cobrar un depósito vía Bre-B y así con parte del dinero del cliente crear la solución. Es lo que se llama una alianza gana-gana, busca el trueque con proveedores (ej. telas por promoción en redes). Hoy en día existen muchas plataformas gratuitas conocidas para comercializar productos y para validar las nuevas ideas sin tener stock. Hoy, facturo más de $100 millones anuales. “Hoy con el uso de solo tus ahorros te obliga a ser eficiente, el crédito bancario distrae”, afirma Manuela.
- Apaláncate en conocimiento y comunidades. Acelera sin invertir. Diego Ramírez, organizador de eventos en Cali, inicio su startup en 2022 uniéndose con aceleradores gubernamentales y no gubernamentales. “El conocimiento es el capital invisible”, explica. Recomienda que debemos sumergirnos en ecosistemas emprendedores, tanto plataformas de aprendizaje, como comunidades que ofrecen experiencias en emprendimiento y contactos. Únete a Bogotá Emprende, Medellín Cómo Vamos o grupos de Facebook como “Emprendedores colombianos” para mentorías gratuitas. Allí podrías postularte a otras plataformas y entender el ecosistema emprendedor. Quizás te encuentres con convocatorias que dan hasta $100 millones sin participación en acciones. Diego logró escalar hasta 50 eventos mensuales. “Una conversación en una evento informal, organizado por una comunidad, me conectó con mi primer ángel inversionista”.
Cuenta el profesor Riveros “emprender sin plata no es mito: es disciplina” y que “en un país donde el 60% de las mipymes sobreviven los primeros dos años (según Confecámaras), demuestra que el bolsillo vacío es solo el inicio”.
Entonces, después de escribir estas líneas recordé este texto que publicamos en noviembre pasado: “Cinco ideas para emprender un negocio desde la sala de su casa”, y allí se resaltaba, por ejemplo, la consultoría ‘online’, porque “esta es una de las opciones más adecuadas para aquellas personas que desean emprender un negocio desde casa y poseen una formación superior y unos conocimientos elevados sobre un sector concreto”. Allí se explicaba que, además, permite “la libertad de trabajar por cuenta propia, siendo el emprendedor su propio jefe”. Y que no se trata de nada distinto a “poner este conocimiento al servicio de clientes (empresas, otros emprendedores o particulares) para ayudarles a idear soluciones que les permitan resolver sus necesidades y alcanzar los objetivos propuestos”.
Allí también nos recordaron que la creación de contenido para redes sociales no implica, inicialmente, la necesidad de dinero, solo se necesita un teléfono con conexión a internet y mucha creatividad. No hay que olvidar que hoy en Colombia existen más teléfonos que habitantes y en muchas ciudades del país hay puntos de wifi gratuitos pagados por distintas entidades de cada alcaldía, así que se trataría de poner su conocimiento al frente de la pantalla de su teléfono celular. No va a ganar dinero al día siguiente, eso está claro, pero es un camino que se puede labrar.
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“Bien sea como ‘copywriter’ (redactor publicitario) para otros clientes o como creador propio de contenido (‘influencer’ o ‘streamer’), el contenido de valor es uno de los productos más consumidos en distintos formatos en Internet. Esta figura profesional está en auge, ha ganado terreno en los últimos años y se ha convertido en uno de los perfiles más demandados por las empresas de todo el mundo. La profesión de ‘influencer’ se encuentra en el ‘ranking’ de los diez trabajos más soñados en todo el mundo y lidera el deseo de países como España, Argentina, Venezuela o Colombia, según un estudio de Remitly”.
Está comprobado que lo que hay que tener es el propósito sobre la mesa, las ganas de comenzar y las herramientas básicas para despegar. Al final, todos tenemos algún tipo de conocimiento que nos permite ofrecer un servicio o producto a las demás personas. Si no existe el dinero inicial, ya nos explicaron que las alianzas estratégicas son un camino. Y si no hay plata de sobra, hay muchas inteligencias artificiales gratuitas para impulsarnos. Es hora de hacer y no de seguir aplazando, porque de lo contrario seguiremos viviendo la misma historia: ir a ferias de emprendimiento o a viajes para volver con ese mensaje que se repite y repite en nuestra mente: ¿cuándo estaré yo detrás del próximo negocio y no siendo testigo de los de los demás?
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚