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A finales de 2019 y comienzos de 2020, cuando estaba muy cerca de conseguir el título de la maestría, teníamos una última tarea estudiantil: presentar una idea de negocio, con números en mano, a un jurado de inversionistas que buscaban oportunidades. Hubo de todo, pero recuerdo los que querían formalizar a los mineros del bajo cauca antioqueño como un camino para luchar en contra de la violencia, o quien creía que era posible montar una empresa enfocada en optimizar el sector eléctrico gracias a la tecnología en casa que ayudaba a reducir el consumo y los que hablaban de blockchain como la innovación para agilizar y proteger los trámites estatales.
Pero entre tanta oferta recuerdo una que desató sonora masa de aplausos y despertó el interés de los dueños de las chequeras: se trataba de un modelo de negocio de bienestar enfocado en las personas de la tercera edad, la mayoría de ellos con pensión y que, para ser sinceros, no muchos estaban observando. Algo así como una membresía que conectaba muchos servicios y productos. En cortas y escuetas palabras, si lo revisamos con las cifras actualizadas, le apostaba a un mercado de un poco más de 7 millones de colombianos y colombianas en edad de pensión, la mayoría de ellos con alto potencial de compra e inversión, no solo por sus propios recursos sino por los de sus familias.
Mario Manzi, profesor en el Departamento de Administración de Empresas de la Universidad Javeriana, experto en innovación empresarial y emprendimiento, en pleno 2025, nos explica el tablero: “En Colombia, según datos del DANE de 2023, existen 7.610.671 personas mayores de 60 años, lo que equivale al 14,5% de la población total. De ellas, el 55% son mujeres y el 45% hombres. Este cambio demográfico, lejos de representar únicamente un desafío, abre una ventana estratégica para el emprendimiento en la economía plateada —o silver economy—, un ecosistema orientado a responder de forma creativa e innovadora a las necesidades, deseos y potencialidades de las personas mayores”.
Economía plateada
Y entonces, ¿qué negocios se podrían crear por y para ellos y ellas? “Si bien tradicionalmente la oferta se ha enfocado en el sector salud, el panorama es mucho más amplio: hay oportunidades emergentes en bienestar personalizado, turismo accesible, vivienda adaptada, tecnología amigable (age tech), formación continua, cultura, y servicios financieros que respondan a una población cada vez más activa, longeva y exigente en términos de calidad de vida”, apunta Manzi, en entrevista para Emprendimiento y Liderazgo de El Espectador.
En este punto recordé la conversación con Gladys Galeano, una mujer de mediana estatura que me encontré en julio del año pasado en Corferias, vestida con una especie de saco gigante que le llegaba hasta las rodillas, cabello cano y corto, gafas con aumento y una sonrisa de oreja a oreja. Con sus 71 años encima, después de trabajar 45 años en un pre-escolar con niños de 3 meses a 5 años que llegaban al hogar infantil, ahora era emprendedora y estaba allí precisamente en una feria de emprendimientos vendiendo sus “sacotes” en compañía de su nieta. Sabía coser, era creativa y la Cámara de Comercio de Bogotá la había invitado a ser parte de dicho evento llamado Más Talante.

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“He logrado ser activa, vigente y productiva a mis 71 años, una edad en la que habría pensado que estaría cuidando a mi nieta en la casa. He logrado cambiar la realidad de mi familia integrándonos en torno a una idea de negocio. Hemos encontrado en Sacotes -como se llama su negocio- alternativas nuevas en las que más allá de quitar el frío, también podemos educar y abrazar las diferencias y resignificar el concepto de belleza que imponen las redes sociales. He cambiado mi idea de que: crear empresa es difícil porque hay alternativas que ayudan a formalizarte y capacitarte”, me dijo. “Soy inmensamente feliz de ver que mi emprendimiento nos ha unido como familia siendo el activo más valioso que tengo, y más feliz aun cuando veo a un cliente que se lleva un pedacito de nuestra empresa a sus casas para abrazar a sus seres queridos con nuestros productos”.
La realidad es que, como lo escribía mi colega Lucety Carreño Rojas el pasado 12 de abril, luego de revisar varias estadísticas del DANE, “Colombia se arruga”, una conclusión sobre la base de que hay cada vez menos nacimientos y los adultos están viviendo cade vez más años. Y no, no es malo, para quienes suelen ver oportunidades de negocio en vez de problemas en cada escenario de la vida (dependiendo de quién lo mire y desde qué industria, por supuesto). “Lo que estamos viendo es una reducción permanente año tras año de los nacimientos en el país. La transición demográfica no sucede en un día o en un año, son procesos que vienen de décadas y comienzan con la mejora en la mortalidad, pues las personas se dan cuenta de que no necesitan tener tantos bebés para que sobrevivan a edades adultas y se evidencia una contracción”, dijo la directora del DANE, Piedad Urdinola, quien se refirió a ello durante una rueda de prensa.
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Ahí está también parte del asunto: ya no existen esas familias de 6, 7 u 8 hijos, como fue la familia de mi madre, o la de mi suegro, que también superaron los seis. O la de tantos conocidos, que tuvieron sus orígenes en el campo y tras la migración hacia la ciudad, fueron cambiando esa realidad. Hoy se tiene uno o máximo dos. Incluso muchos jóvenes han dejado claro que no quieren tener hijos, cambiado la realidad demográfica del país, lo que nos lleva a una discusión sobre pensiones y sostenibilidad de ese sistema, pero eso es motivo de otro análisis en El Espectador.
Un cambio demográfico que no es solo un asunto de Colombia. “Efectivamente el envejecimiento de la población es una dinámica que se está dando a nivel mundial, especialmente en países de Europa y Asia. En Latinoamérica no estamos ajenos de dicha situación y se espera que para el 2030 haya más personas mayores de 60 años que menores de 15, lo cual se debe a una mayor expectativa de vida por parte de la población actual y a una fuerte disminución de la natalidad. La situación anterior nos lleva a adoptar políticas públicas y servicios de valor agregado para atender la demanda generada por dicha población creciente”, nos dijo Harry Matiz Bernal, MBA y Coordinador de Incubación y Aceleración del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Norte.
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Ideas de negocios por y para adultos mayores
Y él, Harry Matiz, que también es mentor empresarial, nos soltó la siguiente lista a seguir de oportunidades de negocio para emprendedores y emprendedoras que pueden enfocar sus esfuerzos en esta población. Al final, todos vamos para allá, así que, entre más oferta, mejor, y por eso si está buscando ideas, estas le sirven para poner sobre la mesa, tal cual como lo hizo mi compañera en aquella presentación de maestría:
- Servicios de atención domiciliaria: Asistencia médica, compañía, entre otros. Las personas mayores quieren mantener su autonomía y este tipo de servicios son valorados para ayudarlos a mantener su calidad de vida.
- Tecnología adaptada: Monitores de salud portátiles, sistema de seguridad para el hogar, telemedicina, productos y servicios como los anteriores permiten a la familia monitorear a las personas mayores.
- Centros de día y actividades recreativas: Espacios donde puedan socializar y tener actividades recreativas que incluyan eventos y espectáculos específicamente diseñadas para ellos, puede ser una excelente oportunidad de negocio.
- Viviendas adaptadas: Viviendas adaptadas para personas mayores garantizando su comodidad y servicios de emergencias. Recordemos que esta población quiere su independencia y lo hará mientras pueda y tenga cómo hacerlo.
- Servicios de nutrición y entrenamiento físico: La elaboración de dietas especializadas con planes personalizados y asesoramiento nutricional, así como la prestación de servicios de ejercicios adaptados, son otras de las oportunidades en emprendimiento que existen y que se acentuarán con el correr de los años.
- Turismo y viajes adaptados: Ofertas de paquetes turísticos adaptados a sus requerimientos de alojamientos, transporte y actividades de ocio son altamente atractivas para este grupo demográfico.
- Servicios financieros y asesoría: La asesoría financiera especializada les ayuda a gestionar y controlar sus finanzas con el fin de proteger sus activos y bienestar económico.
- Productos de cuidado personal: Las personas cada vez invierten en más en su estética y cuidado personal, por lo que crear productos y servicios encaminados a satisfacer esta necesidad son altamente apreciados y valorados.
- Educación y capacitación: Las personas cuando llegan o están próximas a la edad de retiro cuentan ya con el tiempo y disposición para dedicarse a aprender y desarrollar habilidades que siempre habían querido o que desean hacerlo en ese momento. Esto además de entretenerlos y hacerlos sentir útiles, tiene un alto componente en el cuidado de la salud física y mental del adulto mayor.
Mario Manzi, de la Javeriana, incluso invita a los creadores de negocio a tener una conversación consigo mismo, de esas que a veces nos faltan en el mundo emprendedor donde tanto prima el ego y la terquedad: “Emprender en este campo requiere romper con estereotipos sobre la vejez y adoptar una visión centrada en la autonomía, el propósito y la experiencia significativa. Existen grandes oportunidades para desarrollar plataformas de aprendizaje intergeneracional, modelos de vivienda compartida entre jóvenes y mayores, clubes de viajes con enfoque en bienestar, o espacios híbridos que integren coworking, socialización y servicios para mayores emprendedores”. Sí, como la señora Gladys, que apeló a su conocimiento, identificó una necesidad, y se lanzó a hacerlo.
Y, claro, no hay que olvidar que no todo el mundo tiene el mismo poder adquisitivo, así que el mismo Manzi nos muestra la otra cara de la moneda con rutas claras para transitar: “Desde la innovación social, también es posible diseñar soluciones comunitarias que fortalezcan el cuidado colaborativo, como redes vecinales de apoyo, bancos de tiempo para acompañamiento, o programas de voluntariado intergeneracional que fomenten el vínculo y la corresponsabilidad. La longevidad no es solo una estadística: es un motor de transformación cultural, social y económica que necesita ser interpretado y aprovechado por emprendedores visionarios”.
Así que, ¿qué tan visionario puede ser usted si se enfoca en la Colombia que se está envejeciendo? Pues ya hay casos concretos visibilizados por terceros y con programas que promueven el ofrecer servicios y productos para los adultos mayores. Por ejemplo uno llamado Región Plateada -que hace parte del BID-, y es catalogado como el primer fondo multilateral que está enfocado en el cuidado de personas mayores en América Latina y el Caribe. A final del 2024 buscaban soluciones en temas de dependencia, formación de cuidadores y todas aquellas ideas y proyectos capaces de hacer que los adultos de más de 60 años mejoren sus condiciones de vida.

María Andrea Orduz, su coordinadora, nos confirmó que contaban con US$ 100.000 para financiar estas iniciativas en América Latina. Lanzaron entonces la convocatoria y entre los ganadores, que son 35 empresas de toda la región, aparecen varias colombianas que ya están en fase de aceleración como Legatus, una Health Tech “enfocada en fortalecer la autonomía e independencia de las personas mayores con deterioro emocional y/o cognitivo, como el Alzheimer”, o NannyApp, “una plataforma digital que conecta cuidadores calificados con familias que necesitan atención para adultos mayores, niños y personas con necesidades especiales”, o Promotora Legendaria, que “ofrecen cuidado a adultos mayores en casa con planes personalizados basados en una evaluación física, cognitiva emocional, social y espiritual”. También en la lista está Awá Nutrition, una compañía que elabora suplementos de proteína vegetal a partir de superalimentos andinos como la quinua, chocho y sacha inchi, cultivados sosteniblemente por comunidades indígenas”.
Y usted, si todavía lo está pensando, hay un mercado de más de siete millones de personas con tendencia a incrementar, pues de acuerdo con las cifras del DANE, los nacimientos vienen bajando de 752.834 en 1999 a un poco más de 515.000 en 2023, mientras que predomina la población en edades adultas jóvenes, entre los 20 y 65 años. Pero es la misma Piedad Urdinola, directora del DANE, la que lo advierte: “seguimos siendo un país joven, pero estamos en una transición demográfica”. La mesa está servida. ¿Se lanza a emprender enfocado en nuestros adultos mayores?
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