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La demanda eléctrica global se acelerará en 2025–2026, de la mano de olas de calor que disparan el uso de aire acondicionado, la expansión de centros de datos y la electrificación del transporte.
Según la AIE, la electricidad crecería alrededor de 3,3 % en 2025 y 3,7 % en 2026. La cobertura vendrá sobre todo de solar y eólica, con apoyo del gas y un repunte de la nuclear por nuevas plantas y restarts.
En paralelo, las tensiones creadas por la guerra comercial impulsada por EE. UU. enfrían el dinamismo del mercado petrolero. Para este año, la misma Agencia estima que la demanda global de crudo crecerá en 700.000 barriles diarios. Si bien sigue siendo una expansión, es la más baja registrada desde 2009 (con la notable excepción de 2020, peor año de la pandemia).
China modera su consumo eléctrico por la menor actividad manufacturera, aunque la climatización residencial y la movilidad eléctrica siguen tirando; India y la UE también desaceleran, mientras EE. UU. gana impulso por el sector tecnológico.
Solo en el segundo trimestre el apetito de crudo se ubicó en 550.000 barriles diarios, una caída profunda frente a los 1,1 millones que se registraron en los primeros tres meses de 2025.
Al final de cuentas, hay una cierta correlación entre la demanda por energía y el crecimiento de la economía, en general. Sin embargo, en el caso de la electricidad, este comportamiento simultáneo, por llamarlo de alguna forma, no parece darse de la misma forma que con otros productos de la canasta energética. ¿Por qué?
Olas de calor, industria y comercio
De acuerdo con la AIE, las olas de calor intensas en regiones con veranos marcados han impulsado el consumo eléctrico, principalmente por el uso masivo de equipos para enfriar viviendas y comercios.
Este efecto se amplifica por la producción industrial, que se acelera para abastecer la demanda de aparatos y bienes, generando a su vez un mayor consumo de electricidad.
Según la Agencia, la demanda eléctrica crecerá este año más del doble que el conjunto de la energía, y la tendencia continuará en 2026.
El crecimiento, en conjunto, llegará con algunos bemoles geográficos, si se quiere: China, tras registrar un aumento de 7 % en 2024, verá la expansión moderarse a 5 % en 2025.
La AIE lo atribuye en buena parte a las medidas arancelarias impuestas por la administración de Donald Trump, que impactaron con especial fuerza la actividad industrial del gigante asiático. Aunque ambos países continúan negociando para aliviar tensiones comerciales, el consumo eléctrico industrial chino se redujo a 2,4 % frente a 4 % en trimestres previos, mientras que la electrificación del transporte y el uso de climatización residencial siguen creciendo.
Esta moderación también se espera en India y en la Unión Europea, mientras que Estados Unidos gana impulso gracias al sector tecnológico, que mantiene la demanda eléctrica al alza.
La electricidad demuestra así un comportamiento distinto al del petróleo y otras fuentes de energía: más sensible a variables climáticas, industriales y comerciales, y fuertemente marcada por decisiones políticas internacionales, como las de Trump, que trascienden la lógica económica local y alteran el consumo global.
Alguien debe alimentar a la IA
La electricidad que consumen los centros de datos en Estados Unidos alimenta algoritmos de inteligencia artificial que crecen a ritmo exponencial
Según la AIE, el consumo eléctrico en EE. UU. subirá 2,3 % en 2025 y se moderará apenas a 2,2 % en 2026, impulsado por tres motores: la economía, la electrificación del transporte y, de manera creciente, la expansión de centros de datos vinculados a IA.
Entre 2024 y 2030, la Agencia proyecta que estas instalaciones elevarán su demanda eléctrica en promedio 15 % anual, cuatro veces más rápido que otros sectores. Solo en 2024, alrededor de 1,5 % del consumo global de electricidad se destinó a sostener el entrenamiento y operación de algoritmos de inteligencia artificial, un porcentaje que, aunque pequeño hoy, crece con fuerza y no es neutro para la planificación energética.
Además de la operación de los centros de datos, el creciente uso de IA impulsa a la par la fabricación de equipos para esta industria, como procesadores y baterías, entre otros equipos de industria avanzada.
Cada nuevo modelo de IA genera un círculo de demanda eléctrica adicional, presionando a redes y mercados que ya lidian con tensiones por clima, transición energética y dinámicas geopolíticas.
Las fuentes
Para este punto, la Agencia espera que las fuentes renovables superarán la generación alimentada por carbón entre este y el próximo año, dependiendo de la ocurrencia de eventos climáticos severos (veranos o inviernos muy intensos).
El carbón, que dominó la matriz por más de un siglo, vería su participación caer desde 33 % a niveles inéditos en 100 años. Mientras tanto, la combinación de energía solar y eólica pasaría de 17 % en 2025 a 19 % en 2026. La hidroeléctrica se mantendría estable en torno al 14 %, ofreciendo un pilar consistente en medio de la transición.
Por último, se estima que la energía nuclear crecerá a un ritmo sostenido de 2 % y alcanzará nuevas metas de generación, en parte alimentada por centrales que entrarán de nuevo en operación en países como Japón y Estados Unidos, así como la apertura de nuevos reactores en China, India y Corea.
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