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Los ecos de la guerra en Medio Oriente, desencadenada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, también involucran a Colombia.
En palabras de Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), el efecto económico para Colombia es ambiguo: recibe más recursos por exportaciones de crudo, pero pierde por combustibles e importaciones de gas más caros.
Los impactos en el precio del petróleo
Este martes, según reportó la Agencia AFP, el estrecho de Ormuz, por el que transita al menos el 20 % del suministro global de petróleo y gas natural licuado, estuvo cerrado de facto, pues las principales compañías marítimas del mundo suspendieron los viajes ante el aumento en el valor de las primas de seguro. El Brent cerró en USD 81,4, un alza de 4,71 %.
La magnitud del incremento en el petróleo a nivel internacional dependerá de tres factores, según Jorge Restrepo, profesor de la Universidad Javeriana: de lo que ocurra en el estrecho de Ormuz, de si Estados Unidos decide liberar parte de su reserva estratégica, y del tamaño real del aumento de la oferta que los países de la OPEP+ puedan poner sobre la mesa.
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), dijo a este diario que si las restricciones logísticas aumentan o las interrupciones en los flujos se prolongan, podrían presentarse incrementos adicionales y mayor volatilidad, que dependen de la intensidad y duración de la guerra. En todo caso, el gremio espera que se trate de una situación coyuntural y que a futuro los precios retomen su senda a la baja.
Como Colombia exporta petróleo, el aumento en el precio internacional implica más ingresos para las empresas, específicamente para Ecopetrol, y, por esa vía, para el Gobierno.
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El efecto sobre el precio del gas en Colombia
Desde 2016, el país importa gas para respaldar a las plantas térmicas, con las que se genera energía eléctrica, pero desde diciembre de 2024 también ha sido necesario traerlo del exterior para atender la demanda de hogares, comercios y vehículos.
En la medida en que Colombia depende de esas importaciones, lo que ocurra en el mercado internacional termina incidiendo en los precios que pagan los usuarios. En 2025, el 20 % del gas que consumió Colombia fue importado (12 % para la generación de energía y 8 % para los hogares), según cifras de Naturgas. Este año la cifra será mayor.
Como explica Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes y consultor del sector minero-energético, el gas que ingresa por la planta de SPEC de Cartagena, que actualmente es la única opción de regasificación que tiene el país, se compra en el mercado spot del gas natural licuado (GNL). Los contratos recientes, dice Cabrales, cerraron por debajo de USD 14/MMBTU.
Pero ahora la suspensión de la producción de QatarEnergy, que representa cerca de 20 % del suministro mundial de GNL, y las tensiones en el estrecho de Ormuz han elevado el precio del gas en Europa en casi 60 % (de USD 10,9 a USD 17/MMBTU). Cabrales sostiene que este choque incrementa la demanda global de GNL, especialmente desde Estados Unidos, lo que presiona el precio spot, afectando a Colombia.
En esa misma línea, Pearl, presidente de la ACP, explica que aunque el país no importa gas directamente desde esa zona, el mercado del GNL es global. La oferta, principalmente, proviene de Estados Unidos (22 %), Australia (19 %) y Qatar (18 %), y toma como referencias índices internacionales, como el TTF en Europa y el JKM en Asia. Ambos han mostrado incrementos relevantes en operaciones de corto plazo (36 % y 25 %, respectivamente). La cabeza del gremio advierte que cuando aumenta el riesgo geopolítico se incrementan las primas de riesgo, lo que puede impactar el costo del gas importado, especialmente en compras de corto plazo.
“El mayor costo del gas importado se traslada gradualmente a los usuarios finales y encarece tanto las tarifas de gas de los sectores residenciales, comerciales e industriales, como el costo variable de las plantas térmicas, lo que presiona al alza el precio de la electricidad”, aseguró el profesor Cabrales.
¿Cuándo se sentirán los efectos? Julio César Vera, experto en el sector y presidente de Xua Energy, dice que depende de cuánto tiempo se extienda el conflicto, pero que, probablemente, después de 20 días ya habrá efectos en el mercado interno.
Para Pearl, esta coyuntura evidencia uno de los principales riesgos que se asume con la importación: la exposición a la volatilidad internacional. “Como industria reiteramos la importancia de fortalecer la producción nacional para no depender de fuentes externas y de realizar los ajustes necesarios para reducir la exposición al mercado de corto plazo y acceder a esquemas de largo plazo que mitiguen la volatilidad y le den mayor estabilidad energética al país”, sostiene el presidente de la ACP.
Los combustibles
El Gobierno de Gustavo Petro ha bajado COP 1.000 el galón de gasolina este año, con dos rebajas consecutivas de COP 500, una en febrero y otra en marzo, dejando el precio promedio en COP 15.073. El ajuste fue posible porque el precio de este combustible en el país estaba muy por encima del precio internacional.
En contexto: Estas son las cifras detrás de la decisión del Gobierno de bajar el precio de la gasolina
Recordemos que el gobierno de Iván Duque congeló los precios nacionales de los combustibles a principios del año 2020, en plena pandemia, mientras los internacionales subían. La diferencia la cubría el Estado a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Por eso, el gobierno Petro decidió subir la gasolina entre septiembre de 2022 y enero de 2024; también intentó hacerlo con el diésel, pero no fue posible por la resistencia del sector transportador. La Nación ha destinado más de COP 70 billones para cubrir el déficit del Fondo.
Después del ajuste, los precios de referencia internacional de la gasolina bajaron y, en pocas palabras, Colombia quedó con una gasolina más cara que ayuda a compensar el subsidio que se mantiene en el diésel. Sin embargo, el nuevo panorama puede complicar las cuentas: según datos recopilados por el profesor Cabrales, en los últimos dos días el precio internacional de la gasolina ha subido 25 %.
Vera explica que incluso con el último ajuste de COP 500 pesos, el galón de gasolina en Colombia seguía aproximadamente COP 2.500 por encima del nivel internacional. Pero con los aumentos recientes (en especial después de que iniciaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán) y el repunte del dólar, la gasolina en el país estaría solo COP 500 por encima del precio internacional. Mientras tanto, la brecha del diésel se ha ampliado; según Vera, Colombia estaría subsidiando COP 6.000 por galón.
“La situación presionaría a que en el mes de abril no sólo no se pueda continuar con la política de rebaja de los precios internos de la gasolina, sino a hacer ajustes importantes al diésel para reducir el incremento del subsidio en ese producto. Incluso el Gobierno podría pensar en ajustes al alza en la gasolina si continúa con la política, en mi concepto errada, de compensar los subsidios al diésel a costa de los usuarios de la gasolina”, dijo Vera.
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