
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/

“Llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación”, como dice el primer verso de la canción de Lucy Figueroa y, aunque el último mes del año está por terminarse, más que alegría, comida y celebración, diciembre también se caracteriza por una paleta de colores propia de la época. Las casas, tiendas y calles se visten de rojo, verde, azul, dorado y blanco en una danza de tonos que año tras año nos recuerda la festividad de estos días.
Aunque sean una tendencia y ya existan colores específicos que llevan el nombre de “rojo navidad” o “verde navidad”, estos tonos que nos acompañan hasta principios de enero no fueron decididos al azar. Hay teorías muy diversas sobre la selección de estos colores para fechas festivas, pero la historia no es definitiva. Unas apuntan a la antigua Roma o a los antiguos celtas, también se habla de la arquitectura medieval y las teorías más modernas señalan que la puesta en tendencia de estos colores se debe a la publicidad de una compañía en 1930 y a la reina Victoria, en Inglaterra.
“Asociamos la Navidad con el rojo y el verde, porque así lo hemos hecho siempre. Pero se pueden rastrear las raíces de este código de colores a través de los siglos, hasta una época en la que estos mismos tenían un significado simbólico, posiblemente como una forma de acentuar una división o un límite significativo”, explicó el historiador de arte de la Universidad de Cambridge Spike Bucklow para la publicación Reader’s Digest.
Le sugerimos: “Peach fuzz”, o cómo el durazno pintó el mundo (Historias a color)
Si nos remontamos al Imperio Romano encontraremos que las celebraciones que se hacen en Navidad tienen un origen en las fiestas saturnales de Roma, en honor al dios de la agricultura, Saturno. Esta fiesta, que en Roma se celebraba a mediados de diciembre, también es una herencia de la celebración griega Cronia, en honor a Cronos. De acuerdo con el escritor del siglo V d. C. Macrobio, durante estas fiestas “todas las cosas serias estaban prohibidas”. Los romanos y sus esclavos eran iguales durante estos días y vestían prendas de colores fuertes, como el rojo y el morado, además de adornos dorados, según lo escrito en la página del fuerte romano Arbeia, en Inglaterra, mientras que los templos eran decorados con ramas de acebo y sus características frutas rojas.
El acebo es una planta roja y verde, y más al norte, entre las comunidades celtas, también fue la protagonista de las celebraciones del solsticio de invierno. Esta población consideraba que esta planta “estaba destinada a mantener la tierra hermosa durante el invierno. Usaban la planta brillante como símbolo de protección y prosperidad en sus celebraciones de pleno invierno”, escribió Charlotte Hilton Andersen para Reader’s Digest.
Lentamente estas tradiciones fueron mutando: los colores del acebo se popularizaron hasta convertirse en decoraciones para el hogar. Esto se trasladó también a los árboles, una tradición que tiene su origen en las celebraciones celtas del solsticio de invierno.
Le recomendamos: Los guerreros impasibles: diez años sin el maestro Armando Villegas
Más allá de las celebraciones de estas civilizaciones, la respuesta a la popularidad de estos colores se puede encontrar en la arquitectura medieval o en las representaciones gráficas que hay de las iglesias de la época. De acuerdo con Bucklow, las pinturas que retrataban los coros altos de las catedrales medievales llevaban dos pares de colores que con el tiempo se afianzaron en el imaginario colectivo como colores decembrinos. “Ese rojo y verde está en nuestra psique debido a los victorianos, quienes tenían en cuenta estos colores debido a la pintura medieval que todavía podemos ver en los biombos de los siglos XV y XVI”, aseguró el historiador a la BBC. Los biombos de esas estructuras de madera entre el presbiterio y la nave del templo, que eran pagados por los feligreses, estaban pintados en la parte baja con rojo y verde, mientras que en la parte superior el azul y el dorado tomaban prevalencia.
Estos colores tienen un simbolismo: cada par representaba los elementos agua y fuego. El verde y azul hacían alusión al agua, mientras que el rojo y dorado, al fuego. “Como el arte medieval es tan bueno, sobrevivió hasta el siglo XIX, así que para los victorianos esa combinación de colores era muy familiar. Como restauraron todo con tanto cuidado, se piensa que se inventaron esta paleta de colores, pero realmente aprovecharon algo que ya conocían. Una de las formas en las que expresaron su entusiasmo por el verde y el rojo fue con la tradición del árbol de Navidad”, escribió la BBC.
Durante el reinado de la reina Victoria, en Inglaterra, esta paleta se popularizó aún más con la intención de la monarca por adoptar ciertas tradiciones de Alemania, el país de origen de su esposo, el príncipe Alberto. Para la reina el rojo estaba asociado a la calidez del hogar, mientras que el verde representaba la vitalidad.
Le sugerimos: Las preocupaciones por la prohibición de libros en escuelas de La Florida
En esta historia a color el personaje de Papá Noel o Santa Claus no puede faltar. El hombre vestido de rojo y blanco, que tanto relacionamos con la Navidad, sabemos que viene de San Nicolás, quien durante el siglo IV, mientras era obispo de Demre, en Turquía, vestía túnicas rojas. La evolución del santo para convertirse en la figura que conocemos hoy vino con un cambio de imagen. Durante el siglo XIX el traje de Papá Noel podía variar en colores entre el azul y el morado, entre otros. Pero fue hasta 1931 que el reconocible rojo y blanco hicieron su aparición. Una empresa fue la responsable de ese cambio: Coca-Cola decidió lanzar unos afiches publicitarios donde sobre un fondo verde había un árbol de Navidad. A la izquierda se veía un Santa Claus nuevo. Este hombre anciano de pelo blanco con cachetes rosados vestía un traje rojo con un borde blanco de peluche y un cinturón negro, mientras sonreía con una botella del refresco en la mano.
“Después de que una campaña de 1930 utilizara imágenes de lo que claramente era un hombre normal disfrazado de Papá Noel, en lugar de una imagen del Papá Noel ‘real’, Archie Lee, de la Agencia de Publicidad D’Arcy, quería algo más sano y genuino, como lo contó Justine Fletcher, director de archivos de Coca-Cola. La empresa encargó al artista Haddon Sundblom que pintara este nuevo tipo de Papá Noel en 1931”, escribió Rachel Greenspan para la revista Time. La imagen que pintó Sundblom quedó grabada en la mente del mundo y el artista continuó retratando a Papá Noel hasta 1964.
Si quiere conocer más historias a color, haga click aquí
El rojo y el verde se apoderan cada diciembre del diseño de interiores, que junto con el blanco, el azul y el dorado crean una sinfonía de color que envuelve al mundo en la festividad de la Navidad y Año Nuevo, sin perder de vista los orígenes variados de esta paleta.