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Cuando Pompeya quedó sepultada bajo la ceniza tras la erupción del monte Vesubio, en el año 79 d. C., la historia de esta ciudad quedó congelada en el tiempo. Los escombros volcánicos preservaron las ruinas y frescos que se encontraban en la ciudad. Siglos después, poco a poco, se han descubierto nuevas partes del complejo arqueológico. Con cada nuevo hallazgo se reconstruye un pedazo de la historia romana, y recientemente un nuevo fragmento se unió al rompecabezas en la forma de un color previamente desconocido.
Las pinturas y los frescos encontrados han sido objeto de investigación durante años, pues su significado y relevancia en la sociedad pompeyana aún son debatidos. Sin embargo, los elementos, colores y pigmentos con los que fueron fabricados también han sido una temática de estudio. Fue así como se descubrió un nuevo color que formó parte de la paleta de los pintores romanos: el “gris pompeyano”.
Un estudio del Parque Arqueológico de Pompeya, con el grupo de investigación de Mineralogía y Petrografía del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Sannio, en colaboración con académicos del Departamento de Ciencias de la Tierra, Medio Ambiente y Recursos de la Universidad Federico II de Nápoles, que fue recientemente publicado en el “Journal of Archaeological Science”, detalló que este pigmento gris es una novedad entre lo que ya se conocía sobre el uso de pigmentos entre el siglo III a. C. y el año 79 d. C. Ese estudio, además, se concentró en dos sitios: la residencia de un “pigmentarius” o mercader de pigmentos y la Casa de los Pintores. Los trabajos interrumpidos por la explosión han permitido a los investigadores comprender un poco más el proceso creativo de los antiguos pintores romanos, utilizando técnicas no invasivas para estudiar los murales.
Los científicos descubrieron 150 vasijas que contenían pigmentos inutilizados en diferentes formas. Algunos eran polvos, otros tenían forma de roca y algunos eran esferas. Encontrar este tipo de materiales sin uso es como hallar una aguja en un pajar, pues con el tiempo se degradan. No obstante, la ceniza de la erupción del Vesubio conservó los pigmentos, y el equipo científico eligió 26 vasijas para estudiar su composición química.
¿De qué está compuesto el gris pompeyano?
“Nuestra investigación reveló que la vasija contiene un pigmento gris formulado mediante la mezcla de un material con barita y alunita con azul egipcio y ocre rojo. En esta mezcla, estos dos últimos compuestos colorantes están bien documentados en la paleta de los antiguos artistas romanos; por otro lado, el depósito de sulfato representa una novedad como ingrediente en la fórmula del pigmento”, escribieron en las conclusiones del artículo.
El gris que encontraron se destaca por su composición de los minerales barita y alunita. Además, es la primera evidencia del uso de sulfato de bario en un mural mediterráneo. “Todos los datos adquiridos revelan una composición mineralógica y química bastante inusual para un pigmento pompeyano; la literatura actual no informa de ningún pigmento que contenga barita y alunita entre las sustancias colorantes de los recipientes ni de las pinturas murales”, detallaron en la investigación.
“Este estudio representa un importante paso adelante en la comprensión de las técnicas pictóricas de los antiguos romanos. La posibilidad de cuantificar con precisión los compuestos colorantes en las mezclas nos permitió revisar el proceso artístico de las pinturas murales, que implicaba mezclar pigmentos puros, en particular azul egipcio, blanco y rojo plomo, que fueron proporcionados por expertos para crear la paleta deseada”, afirmó Celestino Grifa, profesor asociado de petrografía y petrología en el Departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Sannio, según un comunicado del Parque Arqueológico.
En el estudio, los científicos detallaron que ese pigmento se obtenía “desaturando el color azul mediante la adición de pequeñas cantidades de óxidos de hierro rojos, y su mezcla con carbonatos blancos aumentó la intensidad del blanco al reducir la saturación del color en luminosidad media”.
Además de los minerales, J. M. Sadurní resaltó, en su artículo para “National Geographic”, que el pigmento de tono grisáceo tenía una profundidad cromática que era utilizada para “proporcionar más realismo y volumen a las composiciones artísticas”. Sin embargo, Richard Whiddington de “Artnews” afirmó que el gris era utilizado por los pompeyanos para realzar el amarillo y el verde. Pero este color y los demás pigmentos que encontraron también demostraron que los antiguos romanos utilizaban compuestos orgánicos e inorgánicos para producir los tonos con los que pintaban.
Dado que los antiguos romanos dependían ampliamente del uso del pigmento azul egipcio y rojo plomo para crear otros colores, el estudio encontró rastros de estos dos materiales en otros colores, como verde y naranja, aunque, en el caso del gris, el azul fue el predominante. La concentración del azul egipcio en un pigmento era determinante para el tono y la luminosidad que quisieran alcanzar los artesanos pompeyanos. Pero, además, encontraron que esos factores dependían del método que hubieran utilizado para obtener el azul: si el tiempo de cocción del mineral era mucho, obtendrían un azul más claro; en caso de moler el mineral a partículas muy finas, la luminosidad del pigmento aumentaba, y si lo mezclaban con pigmentos blancos, se reducía su intensidad.
El caso del rojo plomo es otro cuento. “La adición deliberada de este compuesto se hacía para ajustar el tono del pigmento, especialmente en el caso del color rojo, y probablemente produjo tonos de color imposibles de obtener con un solo pigmento”, afirmaron en el estudio.
Todos estos detalles y otros hallazgos, como la aparición de una pintura verde antes desconocida y la composición química de los pigmentos estudiados, permitirán a los arqueólogos y científicos recrear su fabricación para asegurar una adecuada conservación e interpretación de las imágenes que dejaron los pompeyanos en sus muros. “Se trata de un estudio esencial para la restauración de los frescos pompeyanos, que son muy frágiles y requieren un conocimiento profundo para una correcta conservación. Ya se están realizando análisis similares para el megalógrafo dionisíaco recientemente descubierto”, afirmó el director del parque arqueológico, Gabriel Zuchtriegel.